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domingo, 3 de marzo de 2019

Las Memorias de Vegeta (Entrada 124)


29 de Noviembre 791

Luego de ir Bulma y su madre, los niños y yo nos aseamos y cambiamos, como Goten ya tenía contemplado quedarse unos días para jugar con Trunks había traído consigo suficientes cambios de ropa; luego nos dirigimos a un restaurante de hamburguesas que estaba cerca de la corporación capsula el cual solíamos frecuentar de vez en cuando y aunque normalmente hubiese preferido ordenar para llevar y comer en casa, el local no estaba tan lleno ese día, además un poco de tiempo en familia no iba a matarme.

-          Y díganme muchachos ¿Cómo les fue? – pregunto la madre de Bulma a los niños.
-          Mal, mi papa no derroto en un santiamén – respondió Trunks.
-          Pues yo creo que aguantamos bastante antes de que tu papa atacara – dijo Goten.
-          No lo entiendes Goten, en un combate no se supone que ganes de un golpe, si no sería emocionante.
-          ¿De un golpe? Vegeta ¿no abras sido muy brusco con los niños? – pregunto recriminatoriamente mi mujer.
-          ¡Claro que no! Es mas ellos me hicieron más daño a mí – le respondí al tiempo que le mostraba el moretón en mi antebrazo.
-          ¡Santo cielo! ¿Estás bien Vegeta? – pregunto la madre de Bulma con genuina preocupación.
-          No es nada, estos niños son muy fuertes, pero aún les falta entrenar mucho para aguantar un combate conmigo o con Piccoro.
-          ¿Insinúas que podrían ganarle a Goku? – sugirió mi suegro.
-          Para nada, pero Kakarotto tiene la mentalidad de un niño, seguro con el pelearían por más tiempo, pero solo porque estaría juagando con ellos.

Tras devorar un docena de hamburguesas estaba más que satisfecho, normalmente me gusta terminar un buena comida con algo de sushi, le había tomado bastante gusto a ese platillo terrícola, pero también la hamburguesa se había convertido en un manjar sin precedentes; a lo largo de mis viajes del espacio probé un sin fin de comida, nunca nada muy elaborado ya que siempre estaba viajando de un planeta a otro y debo admitir que aunque la vida como príncipe en el planeta Vejita me permitía darme el lujo de comer lo mejor que mi planeta natal podía ofrecer, a mi corta edad prefería siempre comer carne. Sin embargo la tierra era un oasis de sabores interminables y gracias a la riqueza de mi esposa y su familia mi paladar podía regodearse en todos ellos; desde los complejos sabores de la comida oriental llena de mariscos y mezclas exóticas de hierbas y vegetales, hasta los robustos y picantes sabores de los continentes más alejados, con basta combinación de legumbres y salsas a base de chile y otras hortalizas que si bien no fueron de mi agrado la primera vez que las probé, poco a poco me fui acostumbrando a ellas.

Contuve un eructo lleno de plena satisfacción y mire a mi mujer, habían pasado tantos años desde que empecé a vivir en la tierra, y lo que se suponía que debía ser un refugio temporal mientras esperaba mi revancha con Kakarotto se había vuelto mi hogar, los extraños padres de Bulma se habían convertido en mis propios padres políticos, y que decir de mi hijo, poco a poco iba pasando de ser un niñito mimado a ser un muchachito bastante perspicaz e independiente y gracias al vistazo que pude ver de su versión futura sabía que al menos su fuerza no me decepcionaría. Tantas cosas habían cambiado con los años yo mismo había tenido una transformación por la que ningún otro saiyajin había pasado, y no, no hablo de ser un súper saiyajin; cuando Kakarotto llego a la tierra sufrió un accidente y se golpeó la cabeza, a consecuencia de ese golpe perdió la memoria y toda su herencia como saiyajin se perdió, podríamos decir que bondad es resultado de una discapacidad mental. Pero en mi caso fue un cambio que se dio en mi personalidad ya formada, cuando solo conocía la ambición, el odio y la sed de sangre, lo único que falto fue conocer la derrota a manos de Kakarotto para que la coraza que había construido alrededor de mi ser empezara a desmoronarse. Derrame mis lágrimas en ira y frustración, aprendí que confiar en otros no era malo, sino también a veces necesario, conocí el sentimiento que los humanos llaman amor y aprendí no solo a recibirlo, sino a expresarlo, literalmente sacrifique mi vida por ese amor y salí del inframundo por eso mismo… y aun así, durante todo eso la única constante había sido ella, Bulma nunca había dejado de ser era chica inteligente, perseverante y algo alocada que osaba darle ordenes al príncipe de los saiyajin. Cambiaba su aspecto con mucha frecuencia pero nunca había dejado de ser ella misma, y cada vez que sentía que estaba perdiendo el rumbo, podía voltear a mirarla para encontrar mi camino nuevamente, ella era, es el faro de mi vida y sé que soy quien soy el día de hoy gracias a haberla conocido.

Por debajo de la mesa tome su mano izquierda en mi derecha y entrelace los dedos con los suyos, Bulma me miro sorprendida por un momento y luego sonrió radiantemente con un poco de rubor en sus mejillas. No era la primera vez que nos tomábamos de la mano, pero usualmente lo hacíamos en la intimidad de nuestra alcoba. Ella apretó suavemente mi mano haciéndome saber que le era grato y yo le devolví la sonrisa. Cuando salimos del restaurante, la digestión ya estaba haciendo efecto en nosotros, principalmente en los niños, quienes empezaron a cabecear tan pronto como el auto de la corporación capsula se puso en marcha; yo hubiese preferido ir conduciendo mi Súper V1 pero no era tan espacioso como para 6 personas.

-          ¡Hay pero que ternura! – exclamo la madre de Bulma desde el asiento trasero teniendo a los niños abrazados a cada lado – lo pequeñines ya están bien dormidos.
-          ¡Ja ja! Quien diría que estos dos traviesos se verían tan inocentes mientras duermen ¿verdad papa? – Pregunto Bulma a su padre tras observar a los niños por el retrovisor.
-          Bueno después de todo es tu hijo, tú siempre fuiste un pequeño torbellino.
-          ¡Papa! – reclamo mi mujer a su padre sonrojándose.
-          Es cierto, desde muy niña siempre fue muy curiosa y nunca podía estarse quieta – agrego su madre.
-          ¡Ja ja ja ja! Vaya vaya y pensar que todo este tiempo me culpabas a mí por lo malcriado que era Trunks y resulta que lo heredo de ti – le dije a mi esposa.
-          Seguramente tú eras un angelito cuando eras niño ¿no? – pregunto Bulma.
-          Mi infancia no se pareció en lo absoluto a la tuya o la de Trunks, para empezar al terminar mi gestación yo ya conocía lo básico de mi mundo por medio de la inducción neural.
-          ¿Gestación? Tu mama te leía mientras estaba embarazada ¿o qué?
-          Los saiyajin no somos engendrados “a la antigua” al menos no lo éramos en las últimas generaciones de nuestro mundo, todos los saiyajin fuimos concebidos in vitro es nos incluye a Kakarotto y a mí.
-          … ¿Eso quiere decir que nunca sentiste el calor de tu madre? – pregunto la madre de Bulma con preocupación en su rostro.
-          A decir verdad… no la conocí realmente, la poca crianza que recibí fue por parte de mi padre.
-          Eso es tan triste… - Dijo Bulma con los ojos rebosando de lágrimas.
-          No es para tanto, esa era la usanza de los saiyajin.

El resto del camino a casa permanecimos en silencio, al parecer la revelación de mi falta de una madre fue incómoda para mi familia; por mi parte no le di importancia, además estaba Rabba, aquella mujer que residía en mi recuerdos; no podía asegurar si ella era mi madre o no, pero al menos tenía la certeza de que el tiempo que pase a su lado había sido real y no solo una invención de mi mente. Por la tarde decidí entrenar un poco en la cámara de gravedad mientras Trunks y Goten jugaban en el jardín. En medio de mi entrenamiento mi mente empezó a divagar, entreteniéndose en la idea de cómo hubiera sido mi vida de haber conocido a mi madre… por lo que sabía los saiyajin abandonaron la procreación natural siglos antes de mi nacimiento en favor de la ingeniería genética para crear guerreros excepcionales, pero antes de eso se reproducían de manera natural; según los más antiguos relatos del aibarc los saiyajin tenían comunidades tribales y lazos familiares fuertes que a menudo los confrontaban con otras tribus en busca de territorios y recursos, pero esto también era su mayor debilidad ya que durante generaciones se engendró descendencia entre consanguíneos, haciéndolos propensos a defectos genéticos, algunos llegando incluso a la malformación. Al unificarse las tribus se logró una genética más diversa y resistente. Y ahora Kakarotto y yo habíamos dado el siguiente paso al engendrar mestizos con mujeres terrícolas; por un momento sonreí con ironía al recordar las aspiraciones que mi padre para que yo fuera el legendario súper saiyajin, y aunque eventualmente logre alcanzar ese nivel, de cierta manera es mi hijo quien de la manera más natural nació con ese potencial.

Termine con mi entrenamiento aun sumido en mis pensamientos, por alguna razón los tiempos de paz que corrían se sentían muy distintos a los que había experimentado tras la batalla con Cell; en aquel entonces me sentía insatisfecho, incompleto al saberme inferior a mi rival y a su hijo, por lo que busque la manera de volverme fuerte a mi manera y deje que la vida en familia tomara mayor importancia para mí. Sin embargo termine por ceder a la tentación de poder volver a pelear sin limitaciones y fue así como me deje manipular por Babidi.

-          ¡Ah! Conque aquí estabas Vegeta – dijo la alegre voz de mi suegra sacándome de mis cavilaciones – me preguntaba si tenías unos minutos libres.
-          … - Seguramente quería que la acompañase de compras, normalmente me hubiera reusado, pero le había empezado a tomar gusto a pasar tiempo con ella casi tanto como con mi suegro – sí, ¿Qué necesita?
-          ¡Oh! Fantástico, me gustaría que me cuentes más sobre tu infancia.
-          ¿Mi infancia?... realmente no hay mucho que contar.
-          Pero estoy segura que lo hay, ven hablemos en la terraza, ¿te apetece un refrigerio?
-          Cualquier cosa esta bien.

Seguí a mi suegra a la cocina consiente de que la plática iba a tornarse incomoda, pero sabiendo que no habría manera de disuadirla del tema; mientras la madre de Bulma preparaba algunos sándwiches yo me di a la tarea de preparar limonada, la verdad es que jamás he sido hábil en la cocina, así que era lo más que podía hacer. Observe como con gran habilidad mi suegra cortaba y ordenaba los ingredientes y los emparedaba entre dos rebanadas de pan, mayonesa, jamón, queso, lechuga, algunos con un poco de aguacate, algo de mostaza en este, un chorrito de vinagre en este otro, unas rodajas de cebolla en aquel, incluso unos cuantos con crema dulce y fruta rebanada, todo mientras alegremente tarareaba una canción que no puede reconocer pero me parecía muy familiar.

Luego que todo estuvo listo nos dirigimos hacia la terraza, el sol estaba aún en lo alto, así que desplegue una sombrilla sobre la mesa donde nos sentamos. La madre de Bulma se sentó en frente mío mirándome con sus enigmáticos ojos azules y sonriendo.

-          Cuéntame Vegeta ¿Qué es lo primero que recuerdas de cuando eras niño?

Tanto escribir sobre comida ya me dio hambre, por fortuna con el tiempo aprendí a preparar los sándwiches como mi suegra, aunque nunca logro que me queden tan perfectos como a ella. Iré a prepararme un bocadillo antes de seguir escribiendo.

domingo, 27 de enero de 2019

Las Memorias de Vegeta (Entrada 123)


28 de Noviembre 791

Habían pasado algunas semanas desde nuestra visita a la montaña Paos, y como era de esperarse Trunks y Goten se estaban impacientando con nuestro encuentro antes pactado; por fortuna el padre de Bulma había estado tan diligente como siempre y ya había terminado de preparar el lugar para nuestro combate. Se trataba de una gigantesca bodega propiedad de la corporación capsula que había ordenado vaciar para nuestro uso, se encontraba varios kilómetros fuera de la ciudad y estaba reforzada para soportar explosiones de gran magnitud; de acuerdo con el Dr. Briefs este era el lugar donde se llevaban a cabo las pruebas de sus experimentos más riesgosos.

-          La he acondicionado con todo lo necesario para nuestro uso – explico mi suegro mientras recorríamos la enorme estructura – he instalado cámaras de alta velocidad en diversos ángulos para capturar tanta información visual como sea posible, también coloque sensores térmicos y de corriente eléctrica, así como también celdas fotovoltaicas, me da mucha curiosidad saber cuánta luminosidad pueden desplegar los súper saiyajin.
-          … - Trunks y Goten asintieron como si estuvieran entendiendo de lo que hablaba su abuelo, yo mismo apenas entendía la mitad de lo que había explicado y eso que no era la primera vez que participaba en sus experimentos.
-          Es muy grande – le dije al Dr. Briefs – pero a pesar de su tamaño no es tan alta como para volar con completa libertad.
-          Me temo que es lo más grande que tengo Vegeta.
-          Nos adaptaremos… ¡Trunks! ¡Goten! – llame a los niños llamando su atención – escúchenme con atención, pelearemos en el suelo, tienen prohibido volar.
-          ¡Pero papa! – replico Trunks.
-          ¡No hay pero que valga! Si pueden pelear en el aire pueden hacerlo igual en la tierra.

A regañadientes, los niños aceptaron la condición. El padre de Bulma nos colocaría además unos monitores de signos vitales en la nuca, donde sería menos probable que los dañasemos. Luego de calentar un poco y de que mi suegro fuera a su cabina de control nos preparamos para el combate.

-          Muy bien niños… Muéstrenme de lo que son capaces.
-          ¡FUUUUU…SION! ¡HAAAA! – exclamaron los pequeños al unísono mientras ejecutaban las ridículas poses de la danza para fusionarse; al tocarse las puntas de sus dedos un estallido de luz los envolvió y donde estaban los dos niños solo quedo uno, su cabello negro y con franjas lilas a los lados estaba erizado, su cuerpo era un poco más musculoso que el de Goten o el de Trunks y vestía de forma muy estrafalaria - ¡Taran! ¡El gran Gotenks entra a escena! – anuncio con una doble voz.
-          Dime una cosa Gotenks ¿qué le paso a tu ropa? – le pregunte.
-          ¿A qué te refieres papa? Así es como me visto siempre – la manera en la que respondió me indico que a pesar de ser un ente completamente nuevo, se reconocía así mismo como mi hijo y probablemente también como hijo de Kakarotto, era un poco distinto a como yo había experimentado la fusión con él.
-          Cuando Kakarotto y yo nos fusionamos nuestra ropa era una combinación de lo que ambos vestíamos en ese momento, pero tu vistes completamente distinto de Goten y Trunks – les explique.
-          ¿Eh? – Gotenks se miró las manos y el resto del cuerpo examinando su atuendo - ¿en serio? ¡No me había dado cuenta! Ja ja ja – no sabía si eso era porque Gotenks era muy despistado o simplemente su existencia tan breve no priorizaba cosas como su vestimenta.
-          No importa… ¡Aquí voy! – le advertí lanzándome al ataque.
-          ¡ESPERA! – pidió efusivamente haciendo una seña con las manos  para que me detuviera.
-          ¡¿A qué demonios quieres que espere?! ¿No se supone que tu fusión solo dura 30 minutos?
-          Tchi Tchi Tchi… - Gotenks sonrió pretenciosamente mientras negaba con un dedo – precisamente por eso debes esperar, aun no has visto todo el poder del fabuloso Gotenks… ahora me transformare en súper saiyajin.

Gotenks alzo sus puños al aire y luego contrajo sus músculos para convertirse en súper saiyajin al expulsar su ki, de inmediato pude sentir el incremento en su poder, pero aún seguía por debajo del mío.

-          Aun no has visto nada – dijo antes de que pudiese retomar mi ataque.

Con un grito comenzó a incrementar su energía  y de repente su cabello comenzó a crecer dándole el aspecto del súper saiyajin fase tres que ya me era tan familiar tras haberlo visto en Kakarotto, su cuerpo estaba envuelto por pequeños relámpagos y sus cejas habían desaparecido, transformándose en grotescos pómulos; y aunque su musculatura había crecido y se había vuelto más definida, debido a su corta estatura se veía como un enano malvado.

-          Ya veo… así que ¿esa es tu transformación de súper saiyajin 3? – le pregunte retóricamente.
-          Te deje sorprendido ¿verdad? Ahora veras de lo que soy capaz… ¡a pelear!

Dicho esto se lanzó al ataque con tal velocidad que apenas alcance a bloquear el puñetazo que me lanzo a la cara cubriéndome al cruzar ambos brazos para defenderme, pero aun así pude sentir la fuerza del impacto, eso iba dejar un moretón más tarde. Gotenks sonrió con malicia y dio una voltereta en el aire para tratar de quedar a mis espaldas, me gire al tiempo que me tiraba una patada a la nuca y le sujete la pierna con mi mano izquierda.

-          Que predecible – le dije sonriéndole esta vez yo.

La expresión confiada de Gotenks desapareció al atraparlo y no le di tiempo de hacer otra cosa, lo arroje en la dirección de donde había venido originalmente y le perseguí mientras volaba sin control; cuando lo alcance, puse mis manos en su pecho y dispare una onda de ki sin volverla incandescente, de esta manera no haría más que sofocarlo. Pero para mi  sorpresa Gotenks me sujeto a mi esta vez de ambos brazos, alzándolos para desviar mi ataque, acto seguido me dio un punta pie en el estómago con ambas piernas que hizo que mi espalda se arqueara, en ese momento me soltó de los brazos, dejando que la fuerza de su patada me elevase en el aire aún más. Entonces el niño realizo su siguiente movimiento; concentrando su ki en la punta de su dedo índice lo solidifico en la forma de un gran anillo de luz que luego me arrojo.

-          ¡Recibe!... ¡El Galactic Doughnut Attack! – exclamó.

La “dona” de luz salió disparada y a la orden del niño esta se expandió a mi alrededor, cuando comenzó a cerrarse lo sujete con ambas manos lo doble  como si de acero se tratase, retorciéndolo hasta que se hizo pedazos.

-          Buen intento mocoso… pero  es una técnica aún muy rudimentaria – volvi a colocarme a su altura a tan solo unos metros de distancia de él.
-          ¡No puedo creerlo! Majin Boo no pudo escapar de mi técnica cuando la use transformado en súper saiyajin 3 y era más fuerte que tu… ¿Cómo lo hiciste?
-          ¡Tonto! Majin Boo era muy fuerte, pero cuando peleaste con él no era un gran peleador, no fue sino hasta que los absorbió a Piccoro, Gohan y tú que se volvió un guerrero apto. Su invulnerabilidad era lo que lo hacía tan peligroso.
-          ¿A si?... pues ahora te mostrare algo que si le hizo daño a Majin Boo… - el niño inhalo profundamente y luego soplo diez bolas de masa etérea que adoptaron la forma de el mismo - ¡El Ataque Kamikaze de los Súper Fantasmas! ¡Ataquen!

Gotenks me señalo con un dedo y los diez fantasmas surcaron el aire rodeándome en todas direcciones. Los fantasmagóricos niños reían malévolamente, pero antes de que pudiesen hacer algo, lance ráfagas de energía contra todos ellos haciéndolos explotar en su lugar, la bóveda se llenó con las atronadoras explosiones y el humo cubrió todo el lugar, entonces hice mi movimiento. Lanzándome contra Gotenks tomándolo por sorpresa completamente; se quedó boquiabierto con los ojos clavados en los míos de tal manera que pude verme reflejado en ellos. Le sonreí triunfalmente y lo golpee con fuerza en el estómago. Los ojos del niño casi se salen de sus orbitas al mismo tiempo que el aire abandonaba sus pulmones, su transformación de súper saiyajin 3 se deshizo convirtiendo su melena en chispas de color dorado y luego su cabello rubio se apagó volviendo a su bicolor normal. Gotenks cayó sobre sus rodillas y quedo inconsciente, lo sujete antes de que callera de cara al suelo y lo deposite suavemente boca abajo.

-          ¡Creo que ya fue suficiente por hoy Dr. Briefs! – grite para indicarle a mi suegro que habíamos terminado.
-          ¡Entendido Vegeta! – respondió el padre de Bulma a través de los altavoces colocados en la bodega.

Me incline para tomar a Gotenks en mis brazos, pero entonces su cuerpo brillo por un momento y se separó volviendo a formar a Trunks y Goten, ambos estaban inconscientes. Los levante a ambos y me los eche al hombro para luego salir de la bodega. El Dr. Briefs y yo los colocamos en unas camillas para que descansaran, él se hizo cargo de Goten y yo de mi hijo; una vez que lo recosté lo mire por un momento para examinar su rostro. Aun tenia las facciones infantiles propias de su edad, pero ahora se había vuelto mucho más fuerte, me pregunte por un momento si mi padre alguna vez me miro mientras estaba en mi capsula de incubación y se preguntó qué tan fuerte llegaría a ser… aunque posiblemente ya lo sabía, el poder de nosotros los saiyajin era analizado en cuanto nacíamos, ¿Qué diría mi padre si me viera ahora? Posiblemente se burlaría. Acaricie el cabello de mi hijo dándome cuenta de lo muy diferente que me había vuelto a mi padre; y pensar que no hace mucho había esperado a estar a punto de morir para hacer algo como esto, definitivamente algo de mi murió ese día y no volvió a la vida junto conmigo y me alegraba que así fuera.

-          Ha crecido mucho ¿verdad? Los dos lo han hecho – dijo la voz del padre de Bulma haciéndome recordar que no estaba solo.
-          ¡Ah! Bu, bueno si… - respondí avergonzado tratando inútilmente de sonar natural –pero aún les falta mucho por mejorar.
-          … - mi suegro sonrió alegremente como diciendo “descuida no se lo diré a nadie” – seguro que lo harán… ¿quieres ver los datos que recopile?
-          ¡Sí!

Salimos de la pequeña habitación que tenía el padre de Bulma preparada con quipo medico en caso de que fuera necesario dejando a los niños ahí dormidos. Luego nos encaminamos hacia la cabina de control donde un montón de aparatos electrónicos seguían aún procesando información. El Dr. Briefs presiono un botón y un montón de hojas comenzaron a ser impresas; mientras estuvo eso listo me invito a sentarme y sirvió dos tazas de café.

-          Estos son tus signos vitales y los de Gotenks, la verdad es que cuando empecé mi análisis esperaba toparme con que tendría dos corazones o algo así, pero su anatomía es completamente normal, al menos lo normal para un saiyajin claro está.
-          Ciertamente uno no sabría que esperar con una fusión, es una experiencia muy extraña.
-          Si… de lo que si encontré duplicados fueron de las cuerdas bucales, Gotenks tiene cuatro pares en lugar de 2 como tú y yo, al parecer es lo que causa su doble voz… Es una lástima que no hubiese tenido la oportunidad de examinar a Vegetto.
-          Afortunadamente, no se imagina el incordio que fue estar fusionado con ese tonto, aun al día de hoy tengo rastros de sus recuerdos en mi cabeza.
-          ¡…! – los ojos del Dr. Briefs brillaron con interés por un segundo – fascinante, entonces en efecto hay un intercambio neurológico entre los sujetos durante la fusión. Dime ¿son recuerdos claros? ¿pensamientos vagos que quedaron en tu subconsciente? ¿mantienes una conexión mental con Goku?
-          … - La emoción de mi suegro crecía con cada pregunta, así como mi incomodidad al tener mi mente sondeada de manera tan profunda – La verdad es que no tengo recuerdos por así decirlo, más bien conocimiento general, no es como si hubiese aprendido sus técnicas o algo por el estilo, pero por ejemplo se sobre Gotenks y los supremos Kaio sama.
-          En fin… seguramente te estarás preguntando acerca de la transformación en súper saiyajin tres ¿o no?
-          No realmente – respondí sorprendiendo al padre de Bulma – cuando Kakarotto peleo contra el Majin Boo niño pude apreciar muy bien las capacidades de esa transformación, y ahora que pelee con Gotenks creo que la entiendo un poco mejor.
-          ¿En serio? Pues a mí me pareció fascinante desde un punto de vista científico.

El padre de Bulma comenzó a mostrarme distintos diagramas que mostraban las diferencias del metabolismo de Gotenks en su forma base, en súper saiyajin y en súper saiyajin fase tres. La principal diferencia con esta última era que los cambios físicos se debían a la fisiología única de los saiyajin y su capacidad de transformarse en monos gigantes, cuando Gotenks iniciaba la transformación, había un estímulo en las terminaciones nerviosas de la cola, al estar ausente como en el caso de Kakarotto Gotenks y mío, el estímulo era enviado de vuelta al cerebro, el cual trataba de iniciar la transformación, al no contar con los medios necesarios, provocaba el crecimiento repentino del cabello y deformaba ligeramente el rostro, de ahí que desaparecieran la cejas y la expresión se volviera más agresiva, o como Gotenks lo diría, te ponía “cara de malo”. Al hacer esto la fuerza física y la capacidad para emitir energía aumentaba en gran manera, sin embargo el esfuerzo de mantener esta transformación era extenuante para el cuerpo, drenando rápidamente sus reservas de energía.

-          Sin duda la ganancia de poder es sustancial en un corto tiempo – le comente a mi suegro – pero si no se puede acabar con el oponente rápidamente como fue el caso de Majin Boo, esa transformación te deja vulnerable.
-          En eso tienes razón… lo que me intriga es ¿qué pasaría si se intentase esa transformación teniendo cola?
-          … - la pregunta quedo flotando en el aire sin respuesta, en ese momento Trunks, quien había despertado entro a la cabina.
-          ¿Papa?... – pregunto mi hijo aun somnoliento - ¿Qué fue lo que paso?
-          Solo digamos… que aún les falta mucho por entrenar.
-          ¡AY NO PUEDE SER! ¡¿Cómo fue que nos venciste aun transformados en súper saiyajin tres?!
-          ¡Ja! Como si un truco barato como ese fuera suficiente para derrotar al príncipe de los saiyajin.

Mientras mi hijo aun renegaba por haber perdido, Goten entro a la cabina siguiendo el ruido de nuestra platica.

-          Oigan, tengo hambre ¿a qué hora vamos a comer? – pregunto la versión miniatura de Kakarotto.
-          ¿Pero que estás diciendo Goten? ¿Cómo puedes pensar en comer cuando mi papa nos derroto tan fácilmente?
-          ¡¿En serio?! – pregunto Goten completamente azorado.
-          Creo que es buena idea – intervino el padre de Bulma – ¿qué les parece si vamos por unas hamburguesas?
-          ¡Viva! – vitoreo Goten – Yo quiero la mía con tocino.
-          Bueno, ya que insistes abuelo aceptare tu oferta… - explico Trunks disimulando su gratitud, no cabía duda que era algo heredado de mí.
-          Sera mejor que vayamos por Bulma y su madre – le dije a mi suegro – no quiero que no echen en cara el no llevarlas con nosotros.
-          Jo j ojo, tienes toda la razón Vegeta – respondió.

Trunks y Goten pasaron varios años intentando que les diera la revancha del el encuentro de ese día, pero eventualmente perdieron el interés. Mi hijo no es un gran peleador pero tiene una mente brillante y Goten… pues es Goten, para bien o para mal se parece mucho a su padre.

sábado, 10 de febrero de 2018

Las Memorias de Vegeta (Entrada 115)


21 de Noviembre 791

Los siguientes días pasaron con mucha calma, después de la intensa batalla no me sentía con ganas de retomar mi entrenamiento inmediatamente; no solamente para descansar mi cuerpo, realmente no lo necesitaba gracias a que Dende había sanado mis heridas. Sin embargo mi espíritu y mi mente seguían cansados por el enfrentamiento, sin duda no había sido tan largo como aquella pesadilla años atrás cuando buscaba las esferas del dragón para obtener la inmortalidad, pero si había sido más pesado al morir tantas veces seguidas en tan solo unos días.

Mi mente divago por un momento entre los recuerdos de la pelea y sin poderlo evitar mi subconsciente comenzó a sopesar mis experiencias en el planeta natal de Piccoro y los recientes acontecimientos; aun después de poco más de una década los colores, aromas y sensaciones de ese lugar seguían vivos en mi mente. Recuerdo haber despertado en la cámara de sanación, como las gotas del fluido curativo escurrían por mi piel y una sensación desagradable en la base de mi espina, el doctor, un hombre mayor de una apariencia reptiliana me informo que a pesar de sus esfuerzos no fue posible reconstruir mi cola, a lo que respondí que no era de importancia y ya crecería por sí sola, al menos eso esperaba; sabía que la cola podía crecer nuevamente, sobre todo durante la infancia pero en algunos casos también durante la adultez, era un fenómeno relacionado con nuestra fisionomía, el cuerpo de un saiyajin sufría cambios sumamente drásticos al convertirse en un mono gigante, los cuales seria incapacitantes para cualquier ser viviente que no contase con un metabolismo capaz de manejar dichos cambios.

Luego de un breve resumen acerca de mi condición el doctor me entrego prendas de vestir y una armadura nueva, esta era mucho más sencilla que mi armadura anterior, no tenía el faldón para proteger las caderas y las partes nobles, solo el peto y las hombreras -“por lo menos el blanca”- pensé mientras me la ponía, nunca me agrado alguna otra combinación de colores en mi traje de combate. El doctor me ofreció un rastreador nuevo también, sin embargo lo rechace, inesperadamente el interactuar con Kakarotto y los demás terrícolas despertó en mi esa habilidad que ellos tenían para sentir el poder de pelea de los oponentes a su alrededor, al principio no estaba seguro de que era, pero empecé a sentir una presencia, una especie de presión en mi ser que emanaba de los demás, aun no era una sensación del todo nítida, pero estaba seguro de que podría perfeccionarla. Salí de la unidad médica con la intensión de prepararme para viajar a Namekusei y obtener las esferas del dragón tan pronto como fuese posible y luego iría de vuelta a la tierra para moler a golpes a Kakarotto y a todo el que se interpusiera en mi camino.

Antes de viajar debía hacer algunos preparativos, alquilar una nave, comprar raciones alimenticias y suministros médicos solo por si llegasen a ser necesarios, afortunadamente Nappa y yo habíamos terminado una misión antes de embarcarnos en todo ese problema en la tierra, así que habíamos  sido pagados generosamente, dentro de los rangos del ejercito de Freezer no era el más adinerado, pero tenía lo suficiente para no tener que preocuparme por el dinero, aunque claro, si lo comparo con mi vida actual, la fortuna de Bulma supera con creces mi modesta vida de mercenario; con el “desafortunado fallecimiento” de mi compañero en la tierra, tan solo tenía que llenar algunas formas y podría hacerme de sus ingresos también, detestaba la burocracia, tomaría un par de días terminar los tramites, eso al menos me daría tiempo de averiguar lo suficiente sobre Namekusei y sus habitantes. Iba pensando en esto cuando una aguda y desagradable voz llamo mi atención, era Kiwi, un repugnante soldado con un nivel de pelea cercano al mío, al menos lo era antes de mi pelea en la tierra. In mediatamente comenzó a preguntarme por Nappa y Raditz para después el mismo responderse al decir que fueron aniquilados y luego siguió parloteando acerca de lo molesto que estaba “el gran Freezer” por haber ido a la tierra sin autorización, cuando me seguí de largo, me sujeto del hombro para detenerme.

-          Freezer no está en este planeta – Ya sabía yo eso gracias a que me lo dijo el doctor mientras me examinaba – ahora quita tu sucia mano de mi hombro.
-          ¡Ah! – Kiwi me soltó  y seguí caminando, pero este se adelantó para encararme – aun así creo que te va a perdonar, ya que se puso muy feliz cuando se enteró de tu gran descubrimiento.
-          ¡¿Qué?!
-          Así es, el gran Freezer está feliz porque podrá obtener la vida eterna.
-          ¡Entonces el no está aquí porque se fue a!... – un escalofrió comenzó a bajar por mi espina.
-          ¡Sí! Se fue a buscar esas esferas del dragón – contesto ese bufón disfrutando de mi desesperación – supe que tú también querías la vida eterna, pero es una lástima Vegeta… ya que después de obtener las esferas del dragón el gran Freezer planea destruir a todos los Namekusei para que nadie más pueda usar las esferas.

lunes, 15 de octubre de 2012

Las Memorias de Vegeta (Entrada 51)



21 de Julio 791 4:05pm

Cuando reanudamos los experimentos, el Dr. Briefs decidió que era hora de pasar al siguiente nivel y empezar a probar los limites de mi poder, para lo que desarrollo una serie de pruebas y retos físicos y mentales para determinar un estándar de condición.

La primera prueba fue cardio vascular, en la cual pidió que saltara la cuerda en mi estado normal para establecer un punto de control es sus datos. Por su puesto esta prueba fue bastante sencilla, aun el atleta de mayor rendimiento de la tierra no podría igualarse a la capacidad física de un guerrero de verdad. Posteriormente repetimos el ejercicio pero con una cuerda especial que mando preparar, la cual pesaba 500kg, la cual presento un reto mayor de lo que esperaba ya que el peso extra hizo que perdiera mi coordinación al principio, obligándome a retomar mi ritmo hasta que me acostumbre a ella.

-          Excelente Vegeta – comento el padre de Bulma – Toma un descaso y continuaremos con el ejercicio, esta vez como Súper saiyajin.
-          Bi… Bien – para mi sorpresa la cuerda de media tonelada había sido un reto mayor a lo esperado – ¿Cómo salieron los resultados? – pregunte mientras tomaba una botella de agua fría del pequeño refrigerador que había en el laboratorio.
-          De momento todo es tal y como lo esperaba, una vez que obtengamos datos de tus capacidades como súper saiyajin tendremos una comparativa.

Tres minutos después repetí el ejercicio con la cuerda de ½ tonelada, esta vez como súper saiyajin; Tal como lo esperaba, fue mucho mas fácil hacerlo en ese estado, pero por primera vez obtendría cifras exactas sobre los cambios entre un estado y otro. Nuevamente me acerque al Dr. Briefs cuando complete la prueba.

domingo, 26 de agosto de 2012

Las Memorias de Vegeta (Entrada 47)


19  de Julio 791 8:30pm

Mis capacidades habían llegado a su límite, había usado todos los recursos a mi disposición e incluso tácticas que hicieron que me avergonzara de mi mismo, pero después de una hora de batalla psicológica, logre alimentar a Trunks. Por supuesto, tuve que buscar una comida mas apropiada para mi hijo, de ninguna manera iba a dejar que se le obligara a comer esa basura.

Ambos estábamos agotados, pero por su corta edad, Trunks cayó rendido, y empezaba a cabecear con somnolencia; yo mismo me vi tentado a dejarme caer en un sofá de la sala y dormir una placida siesta, pero no podía dejar al niño ahí.

-          ¡Ay mi cielo! – pronuncio una chillona voz a mis espaldas – te estas cayendo de sueño.

Era la madre de Bulma, quien había entrado a la cocina y se aproximó a su nieto con los brazos extendidos, Trunks reacciono de la misma manera al verla pero visiblemente menos entusiasta. La Sra. Briefs lo alzo y lo arrullo mientras el pequeño recargaba la cabeza en el busto de la mujer.

-          ¡Ah! Vegeta, no te importa si me lo llevo ¿verdad? El pobresillo necesita dormir un poco.
-          … - asentí levemente, incluso una parte de mi hubiera querida que me cargara también hasta mi cama.
-          Por cierto, mi esposo te esta buscando, dijo que fueras al laboratorio en cuanto te desocuparas.

Dicho eso, la feliz abuela y su nieto subieron al segundo piso para llevar al pequeño a su cuna. Estaba bastante adormilado, pero si el padre de Bulma me estaba mandando llamar solo podía significar que tenia listos los resultados. Me prepare un café bien cargado antes de salir de la cocina y me encamine al laboratorio; cuando llegue el Dr. Briefs estaba organizando algunas herramientas en una diminuta mesa metálica junto a un sillón reclinable, cuando me acerque mas me di cuenta que se trataba de equipo medico.

jueves, 23 de agosto de 2012

Las Memorias de Vegeta (Entrada 46)


19 de Julio 791 12:15pm

Descendí lentamente y mis pies tocaron el césped del patio, Bulma se acercó a mí con mi hijo en brazos.

-          Volviste… ¿Encontraste lo que buscabas?
-          Mas bien me encontró a mi – le conteste con jovialidad.
-          ¿Que?
-          Es complicado… tengo hambre.
-          Pues llegas a tiempo para desayunar… pero creo que primero deberías darte un baño, ugh hace cuanto que no te aseas.

Asentí de mala gana, a decir verdad mi larga estancia mi larga estancia en la tierra me había hecho amante de estar limpio, cosa nunca me importo mucho en los tiempo que trabajaba bajo el mando de Freezer, pero ahora me agradaba la comodidad que presentaba mi vida en este planeta.

Durante varios días me limite a descansar y pasar tiempo con Bulma y su familia, aunque tenia mis convicciones renovadas, sentía que podía darme un poco de tiempo de asueto antes de retomar m propósitos. Aproveche esas “vacaciones” para relajarme y aclimatarme por completo a mi nueva vida de familia. Había decidido que haría de la tierra mi hogar por completo, después de todo que caso tenia recorrer el cosmos sin un objetivo fijo.

Fue un par de semanas después de mi llegada que el Dr. Briefs se acercó a mi con una interesante propuesta. Me confeso que desde que había creado la maquina de gravedad para Kakarotto, le había intrigado la manera en que funcionaba el metabolismo de los saiyajin; y cuando me vio entrenar para convertirme en súper saiyajin su interés en nuestra raza creció.