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domingo, 28 de febrero de 2021

Las Memorias de Vegeta (Entrada 132)

 


4 de Diciembre 791 5:20 pm

 

Poco a poco Nappa fue mermando las esperanzas de los terrícolas, primero Ten Shin Han, quien murió tras realizar un último ataque utilizando lo que le restaba de fuerza y luego Piccoro al sacrificar su vida para proteger a su discípulo, el pequeño mestizo tan solo fue un lastre para los demás a pesar de la fuerza latente que mostro, incluso considere en llevarlo conmigo para convertirlo en mi súbdito, pero luego de hacer enfurecer a Nappa con un par de ataques que logro asestar, había sellado su destino, mi lacayo no lo dejaría con vida aun si se lo ordenaba directamente.

 

Pero entonces, justo cuando estaba a punto de aplastarlo de un pisotón, una ráfaga velos se llevó al niño evitando que mi compañero se manchara las botas con su sangre; Nappa quedo confundido con la desaparición del niño yo estando lejos pude ver todo con más claridad. Por increíble que fuera una nube dorada había llegado como un bólido y envolvió al pequeño saiyajin, quitándolo del camino de una muerte segura, para cuando Nappa se percató de esto, la nube flotaba plácidamente a tan solo un metro atrás de el con el niño sobre ella, era algo sumamente extraño; pero aún más raro era la tenue sombra incorpórea que se proyectaba cerca de Nappa. Mi instinto me hizo mirar hacia arriba y ahí encontré a su dueño. Enfundado en un traje de color naranja, flotaba a unos 5 metros sobre el suelo, al cual descendió rápidamente en línea recta. Al principio no pude ver bien su rostro, el sol del ocaso aun brillaba lo suficiente como para oscurecer sus facciones teniéndolo a su espalda, pero el grito del niño llamándolo “Papa” lo confirmo, era Kakarotto.

 

Me acerque flotando hasta quedar a un lado del cadáver de Piccoro, ahora que podía verlo bien sin duda era un saiyajin de raza pura, aun sin tener una cola, el cabello negro y alborotado y sus rasgos eran propios de nuestra especie, pero más importante aún, simplemente por su aspecto pude deducir que se trataba de un soldado de clase baja. Desde mucho antes de que el planeta Vejita explotase, nuestra gente ya había dominado la fertilización in vitro y la ingeniería genética; con el fin de propiciar guerreros superiores, mis ancestros crearon un sistema de castas (Ver Apéndice), y la reproducción entre estas estaba estrictamente prohibida. Durante mi infancia pude ver a muchos guerreros similares, idénticos inclusive podría decirse, esto se debía a que la clase soldado eran seres diseñados con el fin de ser prescindibles, con una fuerza óptima para el combate y gran resistencia, pero poco poder latente, es por eso que se les consideraba de clase baja.

 

-          ¿Puedo saber a qué diablos viniste Kakarotto? – le pregunte al recién llegado sin realmente esperar una respuesta – Espero que no digas la misma tontería que lo demás, ¡Nunca nos derrotaras!... espero que te quede claro imbécil.

 

Ignorándome por completo, Kakarotto camino lentamente hacia el namekuseijin y le reviso el pulso dándose cuenta de su destino. Su hijo  le explico entre lágrimas como se había sacrificado por él, causándole una visible sorpresa; luego miro a los alrededores y se percató de los cuerpos de los otros dos peleadores.

 

-          ¡Je, je! También había un enano que voló en mil pedazos – comento Nappa burlándose – ¡Lo hubieras visto!

 

Nappa continúo mofándose de Kakarotto y alardeando de cómo lo mandaría de vuelta al otro mundo, completamente ajeno a lo que mi rastreador me estaba mostrando, su poder de pelea se iba incrementando segundo a segundo sin detenerse. Comenzó a caminar en dirección a Nappa, provocando que este le lanzase un puñetazo que termino abanicando el aire. Para el debió parecer como si desapareciera ante sus ojos, pero yo pude ver con claridad como acelero súbitamente para pasar de donde estaba Napa y siguió caminado hacia su hijo y luego hacia su otro amigo tendido en el suelo. Se arrodillo y hablo con ellos por un momento para luego girarse para mirarnos antes de volver a caminar de vuelta con nosotros. Su paso era decidido y su mirada firmemente colocada en mi compañero.

 

-          ¿Por qué me miras con tanto odio? – le pregunto Nappa - ¿Acaso quieres que te mate tan rápido?

-          ¡Jamás les perdonare lo que han hecho! – Respondió Kakarotto alzando la voz al tiempo que su poder de pelea hacia lo mismo

-          ¿Siete mil?... Ocho mil ¡y sigue aumentando! – el suelo se resquebrajo a su alrededor y los fragmentos se alzaron levitados por su poder cuando grito, cuando de repente se detuvo abruptamente.

-          ¡Vegeta! ¿de cuánto es su poder de pelea? – me pregunto Nappa confundido por aquella demostración.

-          ¡Es de más de Ocho mil! – le respondí al tiempo que me quitaba el rastreador y lo despedazaba en mi mano. Era frustrantemente evidente que no me serviría de nada, no con este sujeto.

-          ¡¿Qué?! ¡¿Ocho mil?! ¡Debe ser un error! ¡la maquina sufrió una descompostura!

-          No te sorprendas… aún no he usado el Kaiou Ken – le advirtió Kakarotto.

-          ¿Kayo-que?

-          ¡Cállate! – sin esperar más Nappa sucumbió a la provocación y se lanzó al ataque – ¡Nunca podrás vencer al gran Nappa!

 

Corriendo a hacia su oponente, Nappa trato de sujetarlo entre sus brazos, pero igual que antes, Kakarotto acelero de repente, saltando y dando una voltereta en el aire para plantar un punta pie en la nuca de su atacante, lo suficientemente fuerte para mandarlo de buces contra el suelo.

 

-          Eres un fracasado – declaro Kakarotto hacia Nappa quien apenas se levantaba con el rostro enrojecido por el golpe.

-          ¡¿Cómo me llamaste?! ¡¿Fracasado?!

-          Así es, me acabo de dar cuenta por el golpe que te di.

 

Nappa volvió a ceder a sus instintos y ataco ferozmente con una ráfaga de golpes de y patadas que habrían desecho en segundos a cualquiera de los otros inútiles con los que peleo; pero Kakarotto evitaba cada uno de ellos, los esquivaba con una facilidad que daba la impresión de que leía la mente de su contrincante. Luego de un derechazo especialmente torpe de Nappa, Kakarotto desapareció de nuevo para hacer distancia con él. Las habilidades que estaba demostrando me hicieron cuestionarme sobre su poder de pelea cuando peleo contra Raditz, ¿Cómo se había vuelto tan fuerte en tan corto tiempo?

 

Entonces Kakarotto corrió hacia Nappa solo para volver a desaparecer frente a sus narices dando un salto y aterrizando sobre su cabeza. Nappa trato de atraparlo con las manos, quedándose completamente abierto cuando Kakarotto dio una pirueta hacia atrás para quedar frente a él, y le propino un único puñetazo en el abdomen haciendo que se doblara jadeando mientras el aire escapaba de sus pulmones.

-          Ese golpe… es de parte del pequeño Chaos – anuncio.

-          … - Nappa cayo de rodillas al suelo incapaz de sostenerse por más de unos segundos mientras se sujetaba el estómago; tan solo le tomo un segundo y voltear a mirar a los ojos a Kakarotto para que su ira superara su dolor y asfixia.

 

Lanzo un manotazo gruñendo con dificultad, el cual fue fácilmente evadido por Kakarotto. A este le siguieron una patada y un izquierdazo que de igual manera no alcanzaron su objetivo, pero tras este último, Kakarotto hizo su movimiento.

 

-          ¡Este es departe de Yamcha! – grito al tiempo que golpeo el rostro de Nappa con su puño izquierdo, mandándolo a volar varios metros hacia atrás, rebotando contra una roca saliente del suelo y despedazándola con su descomunal cuerpo, no, no fue así, el golpe lo empujo con tal potencia que eso no basto para detenerle, justo estuvo a punto de golpear otra roca metros más atrás cuando Nappa por fin venció a la inercia y se elevó en el aire para reagruparse.

 

Aun más enardecido, Nappa acumulo su energía y la disparo en una ráfaga explosiva hacia su agresor. Kakarotto permaneció en el mismo lugar donde se había quedado después de mandar a volar a Nappa, y por toda respuesta, se limitó a alzar los brazos y gritar justo ante el impacto del proyectil de Nappa, nulificando por completo. Me encontraba casi tan sorprendido como el mismo Nappa, no podía dar crédito a lo que veía. Antes de que este pudiera hacer algo más, Kakarotto salto con gran impulso elevándose por encima de Nappa.

 

-          ¡Esto es por Ten Shin Han! – Declaro al tiempo que golpeaba su nuca con un golpe de martillo a dos manos. No bastándole con eso, acelero para alcanzar a Nappa en su descenso e interceptarlo en su caída – ¡Y este golpe, es de parte de Piccoro!

 

Con una patada certera a sus costillas, lo mando a volar contra una formación rocosa de gran tamaño varios metros a lo lejos, enterrándola en esta mientras se rompía al colisionar con la mole de aquel saiyajin. No obstante, Nappa emergió de entre los escombros de un salto, gritando y vociferando completamente fuera de sus cabales.

 

-          ¡DEMONIOS! ¡Estoy orgulloso de ser un soldado distinguido! ¡Y de ninguna manera seré derrotado por un soldado de clase baja como tú! ¡No te lo perdonare! ¡¡Acabare contigo!! – gritoneaba mientras marchaba hacia el que lo había humillado.

-          ¡Eres un imbécil! – le grite, logrando detenerlo en el acto - ¡Tranquilízate! ¡Ordena tus ideas, y veras que podrás derrotarlo! Eso es todo lo que tienes que hacer.

-          … - Los gruñidos de Nappa dieron paso a jadeos que se convirtieron en una larga y profunda respiración – ya veo… gracias a ti pude recapacitar – dijo sin quitarle los ojos de encima a Kakarotto.

 

El muy animal, estaba apenas bajo control, sin duda yo tendría que tomar las riendas muy pronto. Nappa comenzó a alardear de su renovada tranquilidad y convicción para pelear, al tiempo que hacia menos la actitud de su oponente; pero no era que Kakarotto se creyera más fuerte que Nappa, tranquilidad provenía de su seguridad de ganar la pelea. Nappa concentro su energía causando que el suelo a su alrededor crujiera, pero Kakarotto ni se inmutaba. En pocos segundos estuvo listo para realizar su ataque, alzando la mano con los dedos índices y medio extendidos, provoco una explosión con su técnica favorita La Explosión Volcánica una técnica devastadora y de gran alcance, que tenía el beneficio de masajear su ego por su impacto visual, en realidad era una técnica muy sencilla, Nappa simplemente transfería su energía por el suelo hasta la ubicación de su objetivo y la hacía estallar tras acumularla. El único inconveniente es que requería de contacto con el suelo y dependiendo de la potencia que quisiera usar, más tiempo requería para prepararla. Por supuesto, contra un oponente como Kakarotto, quien era capaz de sentir el poder de pelea de su adversario, esta técnica perdía mucha de su efectividad. Sorprendentemente, Nappa pareció pensar lo mismo,  ya que estuvo atento al momento que Kakarotto emergió de entre el humo y polvareda de la explosión para darle alcance, lanzándose como un bólido luminoso envuelto en su energía para potenciar sus ataques así como también aumentar su velocidad, haciendo que Kakarotto por fin tuviera que responder bloqueando y contraatacando.

 

El intercambio de golpes duro menos de un par de minutos, pero Nappa mostraba indicios de fatiga, nunca había sido la clase de peleador técnico que tuviese que pelear por periodos extendidos de tiempo, su estilo de combate de basaba en superar a sus enemigos con simple fuerza bruta, pero de vez en cuando, una idea suficientemente buena brotaba de aquella cabeza calva. Hubo una breve pausa en la que Kakarotto le hizo un cumplido por pelear mejor; por un momento pensé que perdería el control nuevamente, sin embargo, solo respondió mordazmente antes de lanzar una ráfaga aniquiladora desde su boca, aprovechando la poca distancia entre ellos causada por la pelea cuerpo a cuerpo, a esa distancia seguro le causaría un gran daño.

 

Todo sucedió en una milésima de segundo, Kakarotto respondió al ataque de Nappa con un disparo de energía propio con ambas manos. Ambos poderes chocaron en el reducido espacio entre ellos, transformándose en una masa brillante por unos segundos para luego desaparecer sin dejar rastro. Nappa estaba atónito, yo mismo no podía creer lo sucedido; responder con un ataque de energía a otro, era posible sin duda, incluso a corta distancia, pero igualar el poder de este para contrarrestarlo requiere gran dominio de la propia energía, más aun para hacerlo al instante, la única otra posibilidad era que Kakarotto tuviera una capacidad de emisión de energía muy superior a la de Nappa. A este paso, el muy idiota terminaría muerto, o en el peor de los casos, completamente lisiado.

 

-          ¡Ya fue suficiente! ¡Baja de inmediato Nappa! – Le ordene - ¡Esta claro que no podrás ganarle!... yo me encargare de él.

-          ¡¿Ah?!... – a regañadientes, Nappa obedeció y comenzó a descender, no sin antes mencionarle a Kakarotto el honor que sería morir a manos del guerrero más poderoso de nuestra raza – Ya verás que rápido acabara Vegeta contigo… ¡Pero no creas que yo me quedare con los brazos cruzados!

 

Nappa acelero de repente en dirección hacia donde estaban el niño y el otro enano calvo, tomando por sorpresa a Kakarotto, quien a pesar de darle caza rápidamente no pudo alcanzarle, el ataque de Nappa era inevitable.

 

-          ¡KAIOU KEN! – grito repentinamente Kakarotto y su cuerpo se envolvió de luminiscencia carmesí al tiempo que su velocidad aumento de golpe.

 

Alcanzo a Nappa justo antes de que pudiera atacar a sus presas, impactando su espalda con ambos puños, y haciendo que su columna crujiera audiblemente. Luego acelero de nuevo para rebasarlo en su caída y atraparlo para sostenerlo con una sola mano sobre su cabeza. Era imposible, ¿Cómo había incrementado su fuerza y velocidad tan repentinamente?; Kakarotto lanzo a Nappa hacia mí, quien cayó a mis pies profiriendo quejidos de dolor.

 

Ugh, de pronto sentí una sensación desagradable en el estómago, no sé si recordar el tembloroso y magullado cuerpo de Nappa me dio asco, o mi instinto me está advirtiendo que Bra está probando alguna receta nueva en la cocina, esa niña es tan bella como su madre, pero no heredo el toque culinario de su abuela, será mejor que vaya a evitar una catástrofe gastronómica.

domingo, 21 de julio de 2019

Las Memorias de Vegeta (Entrada 129)


3 de Diciembre 791 3:55pm

El filete caliente chisporroteaba aun despidiendo un magnifico aroma, pero decidi no comerlo de inmediato. En algún lugar lei que la carne sabe mejor si la dejas reposar unos minutos después de cocinarla, asi que empese por mi sopa de cebolla, venia acompañada de dos pocillos, uno con pimienta y otro con hiervas aromáticas; tome una pisca de cada uno y la espolvoree sobre el tazon, la pimienta molida y los trozos de hierva flotaron sobre la superficie, fucionando sus aromas con los del caldo amarillento.
Tome la cuchara y di el primer sorbo, al instante mi boca se inundo con el sabor del consomé y un ligero tono acido alerto los bordes de mi lengua… queso, luego al masticar los trozos de cebolla picada mi sentido del gusto noto el picor de esta aunado a las especias. El sabor era rico, complejo y la temperatura de la sopa era perfecta para degustarse. Ya anteriormente la había probado en algún restaurante en compañía de Bulma, aunque en principio me sentía reacio a comerla, no porque no tueviera buen aspecto, sino por falta de costumbre. Si bien la gastronomía saiyajin estaba bastante desarrollada, no era tan variada como la de la tierra, además cuando niño me provechaba de los privilegios que tenia al ser el príncipe para comer solo lo que me apetecia. Por esto nunca llegue a conocer todo lo que la cocina de mi gente podía ofrecer, pero aquí en la tierra y gracias a los aparentemente infinitos bolsillos de mi esposa podía darme el lujo de comer a mis anchas.
Termine con mi sopa rápidamente, pero no sin disfrutar de cada cucharada y luego devolví mi atención al filete. Pude sentir mi salivación aumentar con solo mirarlo, color, textura, olor, probablemente no era el corte mas fino que hubiese comido, pero estaba cocinado a la perfeccion. En el planeta Vejita no teníamos reses como en la tierra, pero existían estas enormes vestias peludas llamadas Gokh bastante agresivas y mal olientes, pero eran la mejor fuente de carne en el planeta. A menudo los productores de comida preparaban los cortes sacados de este animal tratando de sacarle el mejor provecho. Por lo que se los saiyajin de la antigüedad los cazaban como su principal fuente de alimento e incluso como un ritual de ingreso a la vida adulta, pero con los siglos aprendimos a domesticarlos, aunque nunca dejaron de ser bestias fieras y temperamentales, pero al menos eran fáciles de criar. O al menos eso es lo que llegue a saber sobre la carne que comia con diligencia pedia todos los dias. Con tenedor y cuchillo en mano, corte un troso del filete, el filo separo la carne con facilidad, causando que sus jugos se desparramanar por el plato y revelando un apetitoso tono rosado bajo su dorado exterior; tome el primer bocado y el sabor a res, pimienta, ajo y romero exploto en mi boca, llenándola de sensaciones agradables, no solo era el rico sabor salado, sino la textura de la carne entrando en contacto con mis dientes, mi lengua, mis mejillas y mi paladar era tan variado que se volvia un deleite masticarla. Cerre los ojos e inhale lento pero profundo, y exhale por la nariz, llevando el aroma concetrado de la carne a mis receptores nazales, sin poder evitarlo, sonreí con satisfacción.
- ¿Le gusto? – interrumpio mi deleite la voz de la joven mesera.
- ¡…! – abri los ojos al tiempo que trague de golpe el bocado y me tope con la sonrisa de la curiosa mesera, en sus manos sostenia una jarra con agua.
- ¡Perdon! No quice interrumpirlo, pero parecía disfrutar mucho de su comida.
- S, si… esta muy bien preparada.
- ¿Le sirvo mas agua?
- Si… - me quede pensativo por un momento y luego me atrevi a preguntar – ¿tienes vino tinto de casualidad?
- ¿Eh? No estoy segura pero puedo revisar si gusta.
- Por favor, esta carne merece que la acompañe con algo mas que agua.
- Muy bien, déjeme ver que puedo hacer
Ni tarda ni peresoza, la muchacha se apuro a buscar una botella de vino y en poco tiempo estuvo de vuelta, tan rápido que mi filete ni siquiera había empezado a enfriarse.
- Esta es la única que tenemos – anuncio poniendo sobre la mesa una botella que a pesar de haber sido limpiada monstraba unas insignificates motas de polvo.
- Esta bien, sírveme un copa porfavor.
- ¡Ehhh! No tenemos copas señor, lo lamento, simplemente no solemos servir vino.
- Ya veo, cualquier vaso esta bien.
La chica corrió a la barra y trajo un vaso corto, con rapidez abrió la botella y con poca pericia sirvió el vino; los años de comer con Bulma en restaurantes finos me habían enseñado que ha maneras apropiadas de servirlo. Le agradeci a la mesera y prove un sorbo, según Bulma la calidad de un vino variaba según su añejamiento, pero para ser honesto cuando se trata de alcohol todo me sabe igual, de hecho ni siquiera me gusta beber mucho, solo me agrada como marida con la carne ya que enriquece el sabor. La joven se quedo ahí parada un momento, con una mirada nerviosa y expectante en los ojos mientras daba el primer sorbo al vino.
- ¿Esta todo bien?
- Si – le respondi, a lo que la muchacha correspondio con una amplia sonrisa.
Luego de hacer una pequeña reverencia se retiro para volver a atender a los demás comensales. Continue comiendo y disfrutando de mi filete hasta el ultimo bocado y luego me prepare a degustar mi postre. Cuando era niño y vivía en el planeta Vejita nunca le preste mucha atención a las golosinas, asi que no se mucho sobre ese aspecto de la gastronomía de los saiyajin; a veces comia algo de fruta, especialmente jioren que era la fruta mas cultivada en el planeta debido a su fácil fermentación para producir licor. Pero debo admitir que aquí en la tierra me volvi un poco dulcero, especialmente por influencia de mi suegra y aunque a ella le gustaban postres mucho mas empalagosos yo desarrolle un gusto culposo por lo pays, de queso, de limón, moras, manzanas, prácticamente todos me gustan, pero en particular el de calabaza.
Tome el pequeño tenedor para postres y corte con su canto un trozo de mi rebanada. Al entrar en mi boca las multiples texturas y sabores del postre fueron decifradas por mis sentidos. La corteza de galleta molida con un toque de mantequilla, la suave pasta de calabaza coagulada, endulzada probablemete con azúcar de alta calidad, el sabor del edulcorante no era del todo como el azúcar blanco refinado, - azúcar mascabado – pensé.
Al terminar deje mi mesa y fui directo a la barra para pagar en lugar de pedir la cuenta a mi mesa.
- El pay de calabaza… es casero ¿verdad? – le pregunte a la mesera que también atendia la caja registradora.
- ¡Si! Espero que le gustara.
- Bastante, cóbrate 50% de propina.
- ¿Eh? Pero eso es… - replico sorprendida.
- Insisto.
- ¡Gracias!
Le di mi tarjeta y mientras cobraba, algo llamo mi atención en la repiza a sus espaladas, era una fotografía, en ella aparecían dos hombres de aspecto mayor y abundante bigote, uno con un voluminoso cabello peinado hacia atrás y el otro con corte tipo “hongo” y gafas de marco grueso, mi suegro el Dr. Briefs. Ambos estrchaban sus manos sonriendo para la fotografía y detrás de si había un gran letrero que decía “Nueva Aldea Chazke”.
- Los hombres de la fotografía… - comencé a decir
- ¡Ah! Son mi abuelo y el fundador de la corporación capsula, cuando aque monstruo llamado Cell ataco hace muchos años atrás mucha gente murió, pero cuando fue derrotado por ese chico llamado Gohan de repente todos revivieron.
- ¿Pero que no fue Mr. Satan quien derroto a Cell?
- Todos dicen eso, pero yo se que fue un chico llamado Gohan, lo reconoci en cuanto lo vi en televisión, el nos ayudo una vez ¿sabe? Unos sujetos trataron de estafar al pueblo y el los detuvo, pero luego de irse junto con su papa ya no supe de el hasta el torneo de Cell. Es curioso, también había mucha gente estrafalaria, incluso había una persona con cabello parecido al su…
La muchacha abrió los ojos ampliamente y quedo boquiabierta, recordé entonces que el par de reporteros que estaban presentes durante el torneo de Cell se me acercaron para hacerme algunas preguntas. Dandome cuenta que me había reconocido, le pedi que guardara silencio poniendo un dedo sobre mis labios.
- Solo te dire que estas en lo correcto, quien salvo a la tierra en aquella ocasión fue Gohan.
Me entrego de vuelta mi tarjeta y mi recibo y antes de que pudiera preguntarme alguna otra cosa me retire agradeciéndole por la comida.
Tiempo después me entere del porque mi suegro aparecia en la fotografía, al parecer luego de la derrota de Cell la destrucción causada a su paso dej muchas comunidades rurales en muy malas condiciones, la corporación capsula, por iniciativa del Dr. Briefs comenzó un programa de reconstrucción para estos asentamientos que se encontraban mas aislados y por lo tanto no recibían tanto apoyo del gobierno mundial. Sabia que mi suegro era altruista, pero sin duda el y su compañía eran lo que mantenía girando este mundo mas que el gobierno o las mismas esferas del dragon.
Voy a servirme un poco de pay de calabaza antes de continuar, y quizás… un café.

sábado, 27 de abril de 2019

Las Memorias de Vegeta (Entrada 127)

2 de Diciembre 791
En cuarenta minutos ya estaba a la salida de la capital del oeste; y me dirigí a la ciudad Parsley, la segunda ciudad de mayor tamaño ubicada al sureste de la capital. Conduje por la carretera al menos por una hora antes de notar el cambio en la vegetación, al ser una ciudad más al sur la vegetación cambio de coníferas a algunas plantas desérticas y posteriormente a arecales, dando al camino un aspecto más tropical. La ciudad de Parsley se ubicaba a cuarenta kilómetros de la costa marítima, por lo que la influencia del mar sobre el clima ya se había hecho notar; para cuando arribe a la ciudad mi camiseta estaba empapada en sudor y el aire en la cabina del Súper V1 estaba viciado. Baje la ventana de mi lado y una fresca briza lleno el interior, trayendo consigo un ligero aroma salado.
Al lado derecho del camino vi una estacion de gasolina y detrás un paradero para camiones, como ya pasaba del medio día decidí detenerme para cargar combustible y comer algo. Rápidamente el encargado lleno el tanque y limpio el parabrisas que ya tenía incrustados algunos insectos, luego me estacione frente al comedor y me dirigí a la puerta. Ya una vez dentro el aroma de comida lleno mi olfato; no era particularmente bueno pero el hambre hizo que me fuese bastante grato. Me senté en un banco junto a la barra, en mi experiencia era la manera más rápida de ser atendido.
- ¡Bien venido! – saludo una mesera ataviada con uniforme rosa y cabello rubio rizado - ¿Qué le sirvo?
- Cuatro hamburguesas… - mencione rápidamente ya que sobre ella había letreros con los platillos, la imagen de una jugosa hamburguesa había llamado mi atención desde que me senté – con tocino y… papas a la francesa.
- ¿Espera a alguien más?
- No.
- … - la mesera me miro sorprendida por un momento y luego siguió tomando mi orden – y ¿de tomar?
- Refresco de cola.
- Enseguida.
La mesera entrego la nota con mi orden al cocinero a través de la ventana de servicio que daba a la cocina y este de inmediato se puso a trabajar en ella. Mientras esperaba, el sonido de la puerta abriéndose y cerrándose anuncio la llegada de un nuevo comensal; unos pasos pesados y una forzada respiración se acercaron hacia la barra y luego un par de enormes manazas se apoyaron en ella. Mire de reojo al dueño de aquellas manos, era un hombre robusto y bastante alto, pelirrojo y de ojos verdes y muy velludo, su boca estaba enmarcada por una dispareja barba de candado, a pesar de que era fornido se veía que estaba algo pasado de peso.
- ¡Charleen! – llamo alzando la voz, era ligeramente aguda y áspera, como si tuviera algo atorado en la garganta.
- ¡…! – la mesera que estaba de espaldas a nosotros acomodando platos respingo, imagine que ese era su nombre – Ho, ¡Hola Bob! ¿Qué te sirvo? – pregunto Charleen con aparente incomodidad ante el recién llegado.
- Lo de siempre, y dile al papanatas de tu hermano que se apresure cocinando, tengo hambre – demando con sequedad, hablando con voz mucho más alta de lo necesario.
En silencio, Charleen, entro a la cocina sin tomar la orden, por la ventana de servicio pude ver como el cocinero volteo a mirar en dirección a Bob. Luego de unos minutos Charleen salió de la cocina con mi orden;
- Aquí tiene… - Note el esfuerzo de la mesera por no cruzar la vista con el hombre a mi lado - ¿Necesita algo más?
- No.
- ¡Apúrate con mi orden Charleen! – espeto el malhumorado pelirrojo.
- … - Charleen le miro con soslayo y volvió a meterse en la cocina.
- Esa mujer sí que es lenta… - menciono Bob como si alguien hubiese pedido su opinión - ¡Vaya que tienes apetito ¿verdad hombrecito?! – Bob alzo un de sus regordetas manos hacia mí con la intensión de darme una palmada en la espalda, aunque lo hizo rápido con la intención de tomarme por sorpresa, para mi sus movimientos parecían en cámara lenta, antes de que pudiera hacer contacto conmigo batí mi mano derecha contra la suya apartándola de mi persona.
- No me toques… - le advertí sin mirarle siquiera antes de darle un mordisco a mi primera hamburguesa.
- ¿Te crees muy valiente enano? – pregunto sonriendo con prepotencia - ¡Vamos a afuera!
- Cierra la boca… - le advertí por segunda vez.
- ¡Imbécil! ¡¿Crees que voy a dejar que me intimides?! – Bob estiro su mano derecha hacia mi plato tratando de tomar una de mis hamburguesas. Antes de que pudiese alcanzarla lo sujete por la muñeca y apreté con “suavidad” - ¡Ahhh mi mano! ¡eres un animal! ¡La vas a romper!
- Aun no, pero si no haces caso y dejas de fastidiarme insecto, desearas que sea lo único que te rompa – Las miradas de los presentes se habían centrado en nosotros debido a los alaridos de Bob, Charleen y el cocinero salieron de la cocina a causa del escándalo, solté a Bob y dio un par de pasos hacia atrás sujetándose la muñeca lastimada.
- Esa voz… yo sé quién eres – dijo Bob con su rostro retorcido en una mezcla de dolor e ira.
- ¿…? – lo mire completamente extrañado, ¿Cómo era que este mequetrefe me conocía?
- Eres ese cretino que amenazo a todo mundo para le diéramos nuestra energía luego de que Mr. Satán nos revivió.
- ¡Es cierto es la misma voz! – grito alguien al fondo del comedor.
El lugar pronto se llenó de cuchicheos y los ojos de comensales se clavaron en mí.
- ¿Es tu culpa verdad?... si tiene que serlo – susurro Bob frunciendo el ceño.
- ¿De qué demonios hablas?
- ¡Es tu culpa que mi hermano no resucitara! – me reclamo a gritos.
Me tomo unos segundos entender de lo que se me acusaba, de hecho no lo entendía del todo pero por lo que decía probablemente tenía algo que ver con el deseo que le pedí a las esferas del dragón.
- ¡Bob Tranquilízate! – le imploro Charleen.
- ¡No te metas mujer! – la mirada de Bob no se despegó de mí y sentía como si fuera a echárseme encima en cualquier momento – Siempre me pareció extraño, mi hermano y yo estábamos juntos cuando ese monstruo empezó a matar gente, aún recuerdo como mi hermano fue atravesado por una de esas luces rosas que cayeron del cielo, y luego antes de que pudiera socorrerlo lo mismo me paso a mí.
- … - recordé en ese momento que Piccoro me conto como trato de ganar tiempo para que Trunks y Goten perfeccionaran la fusión tentando a Majin Boo con matar a todos los humanos, a lo que el respondió lanzando millones de proyectiles de energía desde el templo de Kami sama, diezmando así a los habitantes de la tierra.
- Pero luego, cuando reviví mi hermano seguía a mi lado, tendido y muerto.
- Bob, se cómo te sientes – intervino el cocinero con una profunda voz – tu hermano era un miserable, pero no merecía morir así.
- ¡Charleen! – llamo Bob a la mesera – tú también lo recuerdas ¿verdad? Es la misma voz que todos escucharon después de que revivimos, seguramente el hizo algo para que no reviviera.
- … - Charleen desvió la mirada sin responder.
- ¡¿Es que no te das cuenta?! ¡Seguramente este tipo tuvo algo que ver! ¡Si lo obligamos seguramente podrá revivir a mi hermano! ¡Tu esposo!
- ¡Ihg! – Charleen ahogo un grito en su garganta, ahora entendía porque este tonto le hablaba con tanta familiaridad y porque ella soportaba su maltrato, pero me sorprendió aún más la expresión de la mesera, su cara paso de mostrar confusión a un miedo casi instintivo - ¡Nooo! –
- ¡…! – No solo yo sino todos se sorprendieron al ver a Charleen caer de rodillas y cubrirse la cabeza con las manos, el cocinero se arrodillo con ella y la sostuvo en sus brazos confortándola.
- ¡Tranquila Charleen! Ya se terminó, el no volverá. – le dijo el cocinero.
- ¡¿Pero que están diciendo?! – reclamo Bob - ¡Aquí está la forma de traerlo de vuelta! – remarco señalándome con un dedo.
- … - mire por un momento a la mujer y me atreví a hacer una deducción – ese hombre… tu esposo… - dije llamando atención de todos hacia mí, Charleen me miro con los ojos llorosos - ¿él era malvado?
- ¡Por supuesto que no! – interrumpió Bob - ¡mi hermano era el mej-!
- ¡El me golpeaba! – interpuso Charleen con firmeza en su voz acallando todas las demás - ¡Todas las noches!, ¡cuando las cosas iban mal!, ¡siempre que se embriagaba contigo Bob y regresaba a casa!, usaba cualquier excusa para usarme como su costal de boxeo, nunca me golpeaba el rostro para que nadie se diera cuenta claro.
- … - la cara de Bob quedo desolada, toda señal de enojo dio paso a la desilusión.
Bob se quedó en silencio por un momento y luego murmuró por lo bajo cosas inteligibles- “no…porque no lo vi… entonces esa vez” luego de unos minutos bajo la mirada juzgante de todos los comensales, Bob se disculpó y se fue sin más que decir. Le tomo un rato recobrar la compostura a Charleen, yo volví a concentrarme en mi comida y los demás presentes en el restaurante continuaron con lo suyo. Sin embargo por dentro mi mente estaba haciendo horas extras tratando de hallarle sentido a la escena de drama que había presenciado. Recordé entonces cuando pedí el deseo – quiero que revivan a toda la gente que murió desde aquel día que se realizó el torneo de las artes marciales… a excepción de los malos – esa última frase, mi intención era evitar que Babidi y sus secuaces reviviesen por accidente, pero nunca repare en pensar en que no solo ellos eran malos; en este mundo existe la maldad, es parte de la naturaleza humana, y hay personas que se entregan a ella, de la misma manera que yo lo hice ese fatídico día, pero alguna fuerza en este universo decidió que al momento de pedir ese deseo, yo no era malvado ya, como dijo Kakarotto, yo ya no era de los malos… corrí con suerte ese día. Termine mi comida y pague la cuenta, al momento de cobrarme, Charleen aun parecía aturdida por lo pasado.
- Su esposo era malo – le dije mientras me levantaba de mi asiento – en aquel momento, pedí que los malos no revivieran.
- ¿Eh?... – me miro confundida por un momento, y luego sus ojos se pusieron vidriosos – entonces, ¡entonces usted si fue!...
- Gracias por la comida – sin dejarla terminar, me di la vuelta y sali del restaurante, me encamine hacia mi auto, pero ella corrió detrás de mí.
- ¡GRACIAS! – le corrían lagrimas por las mejillas, pero sonreía - ¡gracias por liberarme!
- … - sencillamente asentí con la cabeza, y eche a andar el auto para partir.
Nunca he vuelto a ir a ese comedor en todos estos años, supongo que ese fue el cierre de un capitulo en la vida de esa mujer y en la mía, uno que no tiene caso visitar nuevamente.

domingo, 27 de enero de 2019

Las Memorias de Vegeta (Entrada 123)


28 de Noviembre 791

Habían pasado algunas semanas desde nuestra visita a la montaña Paos, y como era de esperarse Trunks y Goten se estaban impacientando con nuestro encuentro antes pactado; por fortuna el padre de Bulma había estado tan diligente como siempre y ya había terminado de preparar el lugar para nuestro combate. Se trataba de una gigantesca bodega propiedad de la corporación capsula que había ordenado vaciar para nuestro uso, se encontraba varios kilómetros fuera de la ciudad y estaba reforzada para soportar explosiones de gran magnitud; de acuerdo con el Dr. Briefs este era el lugar donde se llevaban a cabo las pruebas de sus experimentos más riesgosos.

-          La he acondicionado con todo lo necesario para nuestro uso – explico mi suegro mientras recorríamos la enorme estructura – he instalado cámaras de alta velocidad en diversos ángulos para capturar tanta información visual como sea posible, también coloque sensores térmicos y de corriente eléctrica, así como también celdas fotovoltaicas, me da mucha curiosidad saber cuánta luminosidad pueden desplegar los súper saiyajin.
-          … - Trunks y Goten asintieron como si estuvieran entendiendo de lo que hablaba su abuelo, yo mismo apenas entendía la mitad de lo que había explicado y eso que no era la primera vez que participaba en sus experimentos.
-          Es muy grande – le dije al Dr. Briefs – pero a pesar de su tamaño no es tan alta como para volar con completa libertad.
-          Me temo que es lo más grande que tengo Vegeta.
-          Nos adaptaremos… ¡Trunks! ¡Goten! – llame a los niños llamando su atención – escúchenme con atención, pelearemos en el suelo, tienen prohibido volar.
-          ¡Pero papa! – replico Trunks.
-          ¡No hay pero que valga! Si pueden pelear en el aire pueden hacerlo igual en la tierra.

A regañadientes, los niños aceptaron la condición. El padre de Bulma nos colocaría además unos monitores de signos vitales en la nuca, donde sería menos probable que los dañasemos. Luego de calentar un poco y de que mi suegro fuera a su cabina de control nos preparamos para el combate.

-          Muy bien niños… Muéstrenme de lo que son capaces.
-          ¡FUUUUU…SION! ¡HAAAA! – exclamaron los pequeños al unísono mientras ejecutaban las ridículas poses de la danza para fusionarse; al tocarse las puntas de sus dedos un estallido de luz los envolvió y donde estaban los dos niños solo quedo uno, su cabello negro y con franjas lilas a los lados estaba erizado, su cuerpo era un poco más musculoso que el de Goten o el de Trunks y vestía de forma muy estrafalaria - ¡Taran! ¡El gran Gotenks entra a escena! – anuncio con una doble voz.
-          Dime una cosa Gotenks ¿qué le paso a tu ropa? – le pregunte.
-          ¿A qué te refieres papa? Así es como me visto siempre – la manera en la que respondió me indico que a pesar de ser un ente completamente nuevo, se reconocía así mismo como mi hijo y probablemente también como hijo de Kakarotto, era un poco distinto a como yo había experimentado la fusión con él.
-          Cuando Kakarotto y yo nos fusionamos nuestra ropa era una combinación de lo que ambos vestíamos en ese momento, pero tu vistes completamente distinto de Goten y Trunks – les explique.
-          ¿Eh? – Gotenks se miró las manos y el resto del cuerpo examinando su atuendo - ¿en serio? ¡No me había dado cuenta! Ja ja ja – no sabía si eso era porque Gotenks era muy despistado o simplemente su existencia tan breve no priorizaba cosas como su vestimenta.
-          No importa… ¡Aquí voy! – le advertí lanzándome al ataque.
-          ¡ESPERA! – pidió efusivamente haciendo una seña con las manos  para que me detuviera.
-          ¡¿A qué demonios quieres que espere?! ¿No se supone que tu fusión solo dura 30 minutos?
-          Tchi Tchi Tchi… - Gotenks sonrió pretenciosamente mientras negaba con un dedo – precisamente por eso debes esperar, aun no has visto todo el poder del fabuloso Gotenks… ahora me transformare en súper saiyajin.

Gotenks alzo sus puños al aire y luego contrajo sus músculos para convertirse en súper saiyajin al expulsar su ki, de inmediato pude sentir el incremento en su poder, pero aún seguía por debajo del mío.

-          Aun no has visto nada – dijo antes de que pudiese retomar mi ataque.

Con un grito comenzó a incrementar su energía  y de repente su cabello comenzó a crecer dándole el aspecto del súper saiyajin fase tres que ya me era tan familiar tras haberlo visto en Kakarotto, su cuerpo estaba envuelto por pequeños relámpagos y sus cejas habían desaparecido, transformándose en grotescos pómulos; y aunque su musculatura había crecido y se había vuelto más definida, debido a su corta estatura se veía como un enano malvado.

-          Ya veo… así que ¿esa es tu transformación de súper saiyajin 3? – le pregunte retóricamente.
-          Te deje sorprendido ¿verdad? Ahora veras de lo que soy capaz… ¡a pelear!

Dicho esto se lanzó al ataque con tal velocidad que apenas alcance a bloquear el puñetazo que me lanzo a la cara cubriéndome al cruzar ambos brazos para defenderme, pero aun así pude sentir la fuerza del impacto, eso iba dejar un moretón más tarde. Gotenks sonrió con malicia y dio una voltereta en el aire para tratar de quedar a mis espaldas, me gire al tiempo que me tiraba una patada a la nuca y le sujete la pierna con mi mano izquierda.

-          Que predecible – le dije sonriéndole esta vez yo.

La expresión confiada de Gotenks desapareció al atraparlo y no le di tiempo de hacer otra cosa, lo arroje en la dirección de donde había venido originalmente y le perseguí mientras volaba sin control; cuando lo alcance, puse mis manos en su pecho y dispare una onda de ki sin volverla incandescente, de esta manera no haría más que sofocarlo. Pero para mi  sorpresa Gotenks me sujeto a mi esta vez de ambos brazos, alzándolos para desviar mi ataque, acto seguido me dio un punta pie en el estómago con ambas piernas que hizo que mi espalda se arqueara, en ese momento me soltó de los brazos, dejando que la fuerza de su patada me elevase en el aire aún más. Entonces el niño realizo su siguiente movimiento; concentrando su ki en la punta de su dedo índice lo solidifico en la forma de un gran anillo de luz que luego me arrojo.

-          ¡Recibe!... ¡El Galactic Doughnut Attack! – exclamó.

La “dona” de luz salió disparada y a la orden del niño esta se expandió a mi alrededor, cuando comenzó a cerrarse lo sujete con ambas manos lo doble  como si de acero se tratase, retorciéndolo hasta que se hizo pedazos.

-          Buen intento mocoso… pero  es una técnica aún muy rudimentaria – volvi a colocarme a su altura a tan solo unos metros de distancia de él.
-          ¡No puedo creerlo! Majin Boo no pudo escapar de mi técnica cuando la use transformado en súper saiyajin 3 y era más fuerte que tu… ¿Cómo lo hiciste?
-          ¡Tonto! Majin Boo era muy fuerte, pero cuando peleaste con él no era un gran peleador, no fue sino hasta que los absorbió a Piccoro, Gohan y tú que se volvió un guerrero apto. Su invulnerabilidad era lo que lo hacía tan peligroso.
-          ¿A si?... pues ahora te mostrare algo que si le hizo daño a Majin Boo… - el niño inhalo profundamente y luego soplo diez bolas de masa etérea que adoptaron la forma de el mismo - ¡El Ataque Kamikaze de los Súper Fantasmas! ¡Ataquen!

Gotenks me señalo con un dedo y los diez fantasmas surcaron el aire rodeándome en todas direcciones. Los fantasmagóricos niños reían malévolamente, pero antes de que pudiesen hacer algo, lance ráfagas de energía contra todos ellos haciéndolos explotar en su lugar, la bóveda se llenó con las atronadoras explosiones y el humo cubrió todo el lugar, entonces hice mi movimiento. Lanzándome contra Gotenks tomándolo por sorpresa completamente; se quedó boquiabierto con los ojos clavados en los míos de tal manera que pude verme reflejado en ellos. Le sonreí triunfalmente y lo golpee con fuerza en el estómago. Los ojos del niño casi se salen de sus orbitas al mismo tiempo que el aire abandonaba sus pulmones, su transformación de súper saiyajin 3 se deshizo convirtiendo su melena en chispas de color dorado y luego su cabello rubio se apagó volviendo a su bicolor normal. Gotenks cayó sobre sus rodillas y quedo inconsciente, lo sujete antes de que callera de cara al suelo y lo deposite suavemente boca abajo.

-          ¡Creo que ya fue suficiente por hoy Dr. Briefs! – grite para indicarle a mi suegro que habíamos terminado.
-          ¡Entendido Vegeta! – respondió el padre de Bulma a través de los altavoces colocados en la bodega.

Me incline para tomar a Gotenks en mis brazos, pero entonces su cuerpo brillo por un momento y se separó volviendo a formar a Trunks y Goten, ambos estaban inconscientes. Los levante a ambos y me los eche al hombro para luego salir de la bodega. El Dr. Briefs y yo los colocamos en unas camillas para que descansaran, él se hizo cargo de Goten y yo de mi hijo; una vez que lo recosté lo mire por un momento para examinar su rostro. Aun tenia las facciones infantiles propias de su edad, pero ahora se había vuelto mucho más fuerte, me pregunte por un momento si mi padre alguna vez me miro mientras estaba en mi capsula de incubación y se preguntó qué tan fuerte llegaría a ser… aunque posiblemente ya lo sabía, el poder de nosotros los saiyajin era analizado en cuanto nacíamos, ¿Qué diría mi padre si me viera ahora? Posiblemente se burlaría. Acaricie el cabello de mi hijo dándome cuenta de lo muy diferente que me había vuelto a mi padre; y pensar que no hace mucho había esperado a estar a punto de morir para hacer algo como esto, definitivamente algo de mi murió ese día y no volvió a la vida junto conmigo y me alegraba que así fuera.

-          Ha crecido mucho ¿verdad? Los dos lo han hecho – dijo la voz del padre de Bulma haciéndome recordar que no estaba solo.
-          ¡Ah! Bu, bueno si… - respondí avergonzado tratando inútilmente de sonar natural –pero aún les falta mucho por mejorar.
-          … - mi suegro sonrió alegremente como diciendo “descuida no se lo diré a nadie” – seguro que lo harán… ¿quieres ver los datos que recopile?
-          ¡Sí!

Salimos de la pequeña habitación que tenía el padre de Bulma preparada con quipo medico en caso de que fuera necesario dejando a los niños ahí dormidos. Luego nos encaminamos hacia la cabina de control donde un montón de aparatos electrónicos seguían aún procesando información. El Dr. Briefs presiono un botón y un montón de hojas comenzaron a ser impresas; mientras estuvo eso listo me invito a sentarme y sirvió dos tazas de café.

-          Estos son tus signos vitales y los de Gotenks, la verdad es que cuando empecé mi análisis esperaba toparme con que tendría dos corazones o algo así, pero su anatomía es completamente normal, al menos lo normal para un saiyajin claro está.
-          Ciertamente uno no sabría que esperar con una fusión, es una experiencia muy extraña.
-          Si… de lo que si encontré duplicados fueron de las cuerdas bucales, Gotenks tiene cuatro pares en lugar de 2 como tú y yo, al parecer es lo que causa su doble voz… Es una lástima que no hubiese tenido la oportunidad de examinar a Vegetto.
-          Afortunadamente, no se imagina el incordio que fue estar fusionado con ese tonto, aun al día de hoy tengo rastros de sus recuerdos en mi cabeza.
-          ¡…! – los ojos del Dr. Briefs brillaron con interés por un segundo – fascinante, entonces en efecto hay un intercambio neurológico entre los sujetos durante la fusión. Dime ¿son recuerdos claros? ¿pensamientos vagos que quedaron en tu subconsciente? ¿mantienes una conexión mental con Goku?
-          … - La emoción de mi suegro crecía con cada pregunta, así como mi incomodidad al tener mi mente sondeada de manera tan profunda – La verdad es que no tengo recuerdos por así decirlo, más bien conocimiento general, no es como si hubiese aprendido sus técnicas o algo por el estilo, pero por ejemplo se sobre Gotenks y los supremos Kaio sama.
-          En fin… seguramente te estarás preguntando acerca de la transformación en súper saiyajin tres ¿o no?
-          No realmente – respondí sorprendiendo al padre de Bulma – cuando Kakarotto peleo contra el Majin Boo niño pude apreciar muy bien las capacidades de esa transformación, y ahora que pelee con Gotenks creo que la entiendo un poco mejor.
-          ¿En serio? Pues a mí me pareció fascinante desde un punto de vista científico.

El padre de Bulma comenzó a mostrarme distintos diagramas que mostraban las diferencias del metabolismo de Gotenks en su forma base, en súper saiyajin y en súper saiyajin fase tres. La principal diferencia con esta última era que los cambios físicos se debían a la fisiología única de los saiyajin y su capacidad de transformarse en monos gigantes, cuando Gotenks iniciaba la transformación, había un estímulo en las terminaciones nerviosas de la cola, al estar ausente como en el caso de Kakarotto Gotenks y mío, el estímulo era enviado de vuelta al cerebro, el cual trataba de iniciar la transformación, al no contar con los medios necesarios, provocaba el crecimiento repentino del cabello y deformaba ligeramente el rostro, de ahí que desaparecieran la cejas y la expresión se volviera más agresiva, o como Gotenks lo diría, te ponía “cara de malo”. Al hacer esto la fuerza física y la capacidad para emitir energía aumentaba en gran manera, sin embargo el esfuerzo de mantener esta transformación era extenuante para el cuerpo, drenando rápidamente sus reservas de energía.

-          Sin duda la ganancia de poder es sustancial en un corto tiempo – le comente a mi suegro – pero si no se puede acabar con el oponente rápidamente como fue el caso de Majin Boo, esa transformación te deja vulnerable.
-          En eso tienes razón… lo que me intriga es ¿qué pasaría si se intentase esa transformación teniendo cola?
-          … - la pregunta quedo flotando en el aire sin respuesta, en ese momento Trunks, quien había despertado entro a la cabina.
-          ¿Papa?... – pregunto mi hijo aun somnoliento - ¿Qué fue lo que paso?
-          Solo digamos… que aún les falta mucho por entrenar.
-          ¡AY NO PUEDE SER! ¡¿Cómo fue que nos venciste aun transformados en súper saiyajin tres?!
-          ¡Ja! Como si un truco barato como ese fuera suficiente para derrotar al príncipe de los saiyajin.

Mientras mi hijo aun renegaba por haber perdido, Goten entro a la cabina siguiendo el ruido de nuestra platica.

-          Oigan, tengo hambre ¿a qué hora vamos a comer? – pregunto la versión miniatura de Kakarotto.
-          ¿Pero que estás diciendo Goten? ¿Cómo puedes pensar en comer cuando mi papa nos derroto tan fácilmente?
-          ¡¿En serio?! – pregunto Goten completamente azorado.
-          Creo que es buena idea – intervino el padre de Bulma – ¿qué les parece si vamos por unas hamburguesas?
-          ¡Viva! – vitoreo Goten – Yo quiero la mía con tocino.
-          Bueno, ya que insistes abuelo aceptare tu oferta… - explico Trunks disimulando su gratitud, no cabía duda que era algo heredado de mí.
-          Sera mejor que vayamos por Bulma y su madre – le dije a mi suegro – no quiero que no echen en cara el no llevarlas con nosotros.
-          Jo j ojo, tienes toda la razón Vegeta – respondió.

Trunks y Goten pasaron varios años intentando que les diera la revancha del el encuentro de ese día, pero eventualmente perdieron el interés. Mi hijo no es un gran peleador pero tiene una mente brillante y Goten… pues es Goten, para bien o para mal se parece mucho a su padre.