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domingo, 7 de abril de 2019

Las Memorias de Vegeta (Entrada 126)



1 de Diciembre 791 
Pasaron unas semanas después de pequeña charla con la madre de Bulma; aunque no me gusta mucho admitirlo me dio bastante que pensar. Hasta ese día había dado por hecho que mi identidad como el príncipe de los saiyajin estaba bien definida, que mi orgullo y estirpe más que ninguna otra cosa era lo que me hacía ser yo. Mi vida en la tierra, mi familia y las pocas relaciones que había creado en este planeta no eran sino un extra, una capa más que se fue cimentando sobre quién era el verdadero Vegeta.
Ciertamente había cambiado mi personalidad al volverme más tranquilo, tal y como se lo confesé a Kakarotto durante nuestra batalla, disfrutaba mucho de mi vida en la tierra. Pero aun después de eso jamás había puesto en tela de duda mi herencia saiyajin. Tenía mucho en que pensar, así que decidí salir en busca de respuestas.
- ¿Por qué estas empacando Vegeta? – me pregunto Bulma al entrar en nuestra alcoba al ver que estaba sacando ropa del closet y poniéndola en una maleta.
- He decidido que tengo que hacer un viaje – le dije sin mirarle mientras continúe seleccionando ropa.
- ¿Está todo bien? – aun sin verla pude notar un tono de preocupación en su voz – hacia mucho que no salías de viaje.
- ... - La mire y la inquietud en sus ojos era innegable, así que me acerque y la rodee por la cintura con mi brazo izquierdo, y usando mi mano derecha tome su barbilla para besarla, un ligero temblor me hizo saber lo inesperado de mi acto pero de inmediato se relajó se abrazó a mí. Separe mi boca de la de ella y centre mi mirada en sus ojos entre cerrados –...todo está bien, volveré pronto – le dije antes de volver a besarla.
Cambie la posición de mis brazos para levantarla y la lleve a la cama mientras ella se sujetaba de mi cuello, sin dejar de besarnos nos fuimos acomodando sobre el colchón; con cada roce de nuestros labios mi corazón se aceleraba y sentía mi sangre correr hasta acumularse más debajo de mi cintura. Los suaves jadeos que Bulma soltaba entre beso y beso se apoderaban de mi mente, dándole voluntad propia a mis manos que habían empezado a recorrer su cuerpo; los contornos y curvas de su cuerpo me eran ya tan familiares que podía distinguirlos aun a través de su ropa, la fina tela de su vestido rojo solo estimulaba más mi tacto. Sin dejar masajear sus labios con los míos dirigí mi diestra a la pañoleta amarilla que llevaba en el cuello y tirando de ella el nudo se corrió dejando la piel expuesta, solo entonces me aparte de su boca para recorrer con mis dientes el musculo de su cuello. Bulma soltó un gemido incontenible al contacto y con sus manos sujeto la parte de atrás de mi cabeza estrujando mi cabello y acariciando mi espalda. Sabiendo que estaba cediendo a sus deseos recorrí con mi lengua su clavícula a la vez mis manos bajaron por su cintura rodeando sus caderas hasta que mis dedos se encontraron con la bastilla de su falda.
La mire y sonreí maliciosamente, Bulma me mira con una mezcla de expectación e incertidumbre en los ojos mientras descendí por su cuerpo dejando que mi barbilla rosara el espacio entre sus pechos su abdomen y pelvis; mi olfato ya percibía el aroma erótico y podía apreciar como su néctar permeaba a través de la tela - ¡Espera Vege-! – antes de pudiera pronunciar mi nombre mi boca tomo posesión de su monte de venus y un poco más mientras mi lengua presionaba con firmeza en intervalos, siguiendo el ritmo de sus jadeos. A momentos alzaba mi vista para ver su rostro sonrojado e intencionalmente succionaba con mi boca más fuerte solo para ver sus expresiones de placer.
- ¡Ya ah...! – musito entre gemidos - ¡ya no me pongas más ansiosa!
- ¡Ju, ju! – reí con placer y le removí las pantaletas que estaban ya más pesadas de lo normal y le di un lengüetazo más antes de retirar mi rostro de su entre pierna, haciendo que se estremeciera.
- ¡Mmmm! – se mordió el labio y me miro con complicidad - ¡malvado!
- A penas estoy empezando.
Me arrodille en la cama y me despoje de mi camiseta y comencé a desabróchame el cinturón cuando ella se incorporó para acercarse y lo hizo por mí, desabotono mis pantalones y bajo mi bragueta para después introducir mi mano y masajear mi virilidad por encima de mi ropa interior - ¡Uy... hola...! – saludo pícaramente, pero no iba dirigido a mí. Su mano froto mi carne y sus dedos recorrieron hábilmente mis formas sin titubear, su tacto hizo que se me erizara la piel. Tome su rostro entre mis manos y nos besamos nuevamente mientras estábamos de rodillas sobre la cama, dejando que nuestros deseos tomasen las riendas, en segundos ya estábamos desnudos y tendidos. Cuando nuestros cuerpos se entrelazaron en nuestras partes más íntimas el placer nos invadió ambos; en calor de ella era mío, mi rigor se entregaba gustoso a ella y nos mesclamos en una sinfonía de ritmo, sonido y sensaciones. La poseía a mi antojo y ella me dominaba a su gusto, nos rendíamos y esclavizábamos a la voluntad del otro presas de una libido que se había nutrido con años de tiempo juntos, no era solo mi lujuria y deseo lo que expresaba en cada arremetida, sino mi incondicional amor, el cual ella había fomentado desde el día que me vulnere lo suficiente para confesarle mis sentimientos. Llegamos al clímax en una húmeda explosión de placer que descargo una corriente eléctrica en nuestros cuerpos. Permanecimos abrazados unos minutos hasta que nos quedamos cómodos al borde de la somnolencia.
- ¿Vas a irte para entrenar? – pregunto con un susurro.
- No... solo necesito reflexionar sobre algunas cosas... no te preocupes – le bese la frente y la abrace con más firmeza.
Luego de un rato mas no metimos a la ducha juntos y nos restregamos mutuamente, cuando salimos Bulma me comento que quería hacer una fiesta próximamente, al parecer Gohan y Videl querían anunciarnos algo, aunque no había sorpresa alguna en eso, ya llevaban algunos meses saliendo, sin haber formalizado su relación. Le comente a Bulma que volvería en un par de meses, quizás antes.
Una hora más tarde y con mi maleta cargada en la cajuela cargada de mi Súper V1 estaba listo para partir.
- ¿No vas a irte volando papa? – pregunto mi hijo-
- No esta vez...
- Toma esto Vegeta, te prepare algunas capsulas que quizás te sirvan durante tu viaje – dijo mi suegro tendiéndome una caja metálica.
- Gracias, seguro me serán útiles.
- Toma esta tarjeta, con ella podrás recargar combustible en cualquier estación – mi esposa me entrego una tarjeta con el logo de la corporación capsula en ella.
- Así lo hare.
- Cuídate mucho Vegeta – me advirtió mi suegra con pequeñas lagrimillas colgando de sus ojos.
- ¡Papa! – Grito Trunks arrojándose a mí - ¡Vuelve pronto!
- ... - antes de que pudiera responderle mi familia entera me envolvió en un abrazo, no era la primera vez que me iba de viaje, pero había pasado mucho tiempo, años desde la última vez, y tomando en cuenta que no hacía mucho había muerto, la idea de separarnos tenia más peso que antes – Volveré pronto, lo prometo.
Subí a mi auto y partí en búsqueda de algo que aún no conocía, a mí mismo.
Creo que iré a comprar algo de comer antes de seguir escribiendo, no tengo ganas de cocinar, como Bulma y Bra andan de compras y Trunks salió por invitación de Goten para presentarle a una amiga, creo que pasare la tarde a solas.

domingo, 15 de julio de 2018

Las Memorias de Vegeta (Entrada 121)


26 de Noviembre 791

Aun con las asperezas limadas habían sido limadas, las cosas continuaron siendo incomodas durante algún tiempo entre Bulma y yo; procuraba no transformarme en súper saiyajin fuera de la cámara de gravedad y por su parte ella simplemente respiraba profundo cuando veía venir alguna de mis rabietas por cualquier cosa. De manera lenta pero segura íbamos saliendo del bache en el que nos habíamos atorado.

Trunks y mis suegros parecían estar más tranquilos ahora que las cosas estaban volviendo a la normalidad, no nos molestamos en darles demasiados detalles, en especial a Trunks puesto que no tendría la madurez para entender lo que había ocurrido entre nosotros, además probablemente su abuela podría explicárselo mejor de lo que yo podría. Pero para su decepción, mi suegro y yo decidimos posponer la pelea con Gotenks para no perturbar la paz de mi mujer, un pequeño precio a pagar con tal de enmendar sus emociones; cuando Goten se enteró también se desanimó, pero para mi sorpresa lo tomo de mejor manera que Trunks, tanto que hizo que me preguntara a mí mismo si era debido a la ausencia de Kakarotto hasta ese punto en su vida que se había vuelto emocionalmente más estable, si lo comparaba con Gohan, el pequeño siempre pareció más sereno, y la rabia que tanto caracterizaba a su hermano mayor estaba completamente ausente en él. Una parte de mi tenía la idea de que la deficiente paternidad de esa sabandija de clase baja había sido el causante de tanta ira reprimida, y de hecho probablemente tenía algo de razón. Durante los meses que siguieron a la batalla con Boo, Gohan y esa chica llamada Videl empezaron a Pasar más y más tiempos juntos. Cierto día, ambos visitaron la corporación capsula buscando a Bulma.

-          No lo entiendo Gohan, si todo mundo ya sabe que tú eres el gran saiyaman, ¿Por qué quieres seguir usando ese disfraz? – pregunto mi esposa mientras yo bebía una taza de café, ella, Gohan Videl y yo estábamos sentados en la sala discutiendo la petición del joven.
-          No es por eso Bulma, aunque la gente que me vio en el torneo sabe quién soy, son solo unos pocos los que me conocen, los tipos malos desconocen la verdadera identidad del gran saiyaman No. 1.
-          ¿No. 1? ¿acaso tienes un secuaz?
-          ¡No! ¡no es mi secuaz! Es mi…. – Gohan miro a la joven a su lado sonrojándose… co, compañera.
-          ¡Oh ya veo! Ji ji ji – rio entretenidamente y con malicia mi esposa – debo suponer entonces que también quieres un traje para ti Videl o ¿no?
-          Bue, bueno es que, ¡es más práctico si no tengo que combatir el crimen con mi ropa de diario! Además el casco me ayudaría a protegerme un poco más… y.
-          No te preocupes, lo hare, después de todo las cosas son más divertidas en pareja ¿Verdad?

La pareja de tortolos se sonrojo aún más y bajo la mirada al suelo asintiendo levemente. Bulma les pidió que esperasen un momento mientras preparara los dos accesorios de transformación; Gohan, Videl y yo nos quedamos ahí sentados en silencio, pero entonces mi mente me recordó sobre algo que había sentido curiosidad tras la batalla con Majin Boo.

-          Por cierto Gohan… supe de buena fuente que incrementen taste mucho tus poderes – y por buena fuente me refería a los recuerdos que adquirí de Kakarotto cuando nos fusionamos - ¿es cierto eso?
-          ¿Eh? Si, el supremo Kaiou sama de hace varias generaciones me ayudo a liberar todo mi poder.
-          Y sin embargo no pudiste acabar con Majin Boo por tu propia cuenta – remarque, la expresión de Gohan se endureció levemente – según entiendo fue porque otra vez te confiaste.
-          ¡Oiga! – intervino Videl – estoy segura de que Gohan hizo todo lo que pudo para vencer a ese monstruo, pero ni usted ni el Sr. Goku pudieron vencerlos solos.
-          ¡No digas tonterías niña! – Note como Gohan se agito cuando reprendí a la muchacha, pero alce la mano con tranquilidad para detenerlo - … es cierto, yo no lo vencí, pero hice todo lo que podía, morí por ello; y tu padre podría haber acabado con el Majin Boo gordo de haber querido, pero prefirió dejarle la responsabilidad a Goten y Trunks, de la misma manera que te dejo a ti la responsabilidad de derrotar a Cell – Los ojos de la joven se abrieron de par en par con sorpresa – y lo mismo hiciste tú.
-          … - Gohan se quedó callado y trago saliva de manera muy audible, le había dado al clavo.
-          Así que te diste cuenta.
-          Si… después de que termino la batalla me sentí culpable como aquella vez después de lo de Cell, sin desearlo le había hecho a mi hermanito y a Trunks lo mismo que me hizo papa hace años atrás.
-          No cargues con toda la culpa, ni tampoco culpes a Kakarotto, al menos no del todo – le dije – eres un saiyajin, cuanto más peleamos más fuertes nos volvemos, pero también cuanto más aumenta nuestro poder, más descuidados somos, seguramente no tengo que recordarme las palizas que me dieron los androides y Cell por esa misma razón.
-          ¡Je je! Lo recuerdo – afirmo Gohan.
-          ¡Ay no te rías! – le espete – el punto es que es una lección que nos ha costado mucho aprender, pero tu padre no ha tenido que lidiar con las consecuencias de sus actos. Aprende lo bueno de él, no sus malos hábitos.
-          … Lo entiendo, gracias Vegeta.
-          Voy a entrenar un poco, ¿Por qué no me acompañas y me muestras de lo que eres capaz?
-          ¡No! Ja, ja aunque me haya vuelto más fuerte no creo que pueda seguirte el ritmo Vegeta.
-          ¡Ja! Como quieras, pero si cambias de opinión deberías venir para el pequeño encuentro que tendré con Gotenks.
-          Lo pensare.

Me dirigí a la cámara de gravedad para despejarme un poco ahora que ya me había sacado esa espina del costado, si bien Gohan no era mi hijo, como príncipe de los saiyajin sentía que debía darle un escarmiento de vez en cuando.

-          ¡Oiga espere! – llamo una voz femenina a mis espaldas, era Videl quien venía dando grandes zancadas detrás de mí - ¡Se lo que intenta hacer! ¡¿pero no cree que fue demasiado duro con Gohan?!
-          ¡No seas idiota! ¡ese chico ha pasado por cosas mucho más duras que un simple regaño! El cual ya hacía mucho que necesitaba.
-          ¡Aun que eso sea cierto su papa es quien debe hacerse cargo de el!
-          Su “papa” es la última persona en este mundo que ha tomado la responsabilidad cuidar de ese muchacho, en ese aspecto es aún más un saiyajin que yo aunque me repugne admitirlo, Kakarotto podrá ser el hombre más fuerte de este mundo y quizás del universo, pero también es el peor padre…
-          … - La joven apretó los dientes y puños reteniendo un reclamo entre sus dientes sabiendo que sin importar lo que dijera no cambiaría la realidad de las cosas.
-          Tú también lo has notado ¿verdad?
-          Si… El Sr. Goku… es egoísta.
-          … Eres una muchacha de carácter fuerte, seguro serás una buena esposa para él.
-          ¡Eh! ¡¿Cómo dijo?! – Videl se sonrojo como un tomate y su voz perdió toda la firmeza de su voz.
-          Lo dejo en tus manos.

Me di la vuelta y seguí mi camino dejando a la apenada chica con sus fantasías. No me equivocaba con el tiempo terminaría casándose con Gohan y dando a luz a otra niña saiyajin mestiza y por suerte hasta la fecha Gohan ha sido un mejor padre que Kakarotto.

Bueno, creo que es todo lo que escribiré por hoy, Bra, Pan y sus amigas van a hacer una pijamada y son sumamente ruidosas así que no creo que pueda concentrarme para seguir escribiendo.

domingo, 8 de abril de 2018

Las Memorias de Vegeta (Entrada 118)

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23 de Noviembre 791

Llegamos a una de las tantas plazas comerciales de la ciudad, estaba molestamente abarrotada de personas, el barullo de los clientes y trabajadores del lugar asaltaba mis oídos con su violencia auditiva. En general disfrutaba de venir a estos lugares y ver los aparadores, el aroma de la ropa nueva en la tienda de caballeros y que decir de toda esa deliciosa comida en la sección de alimentos; el aroma de algo friéndose en el aceite caliente seducía a mi nariz mientras seguía a mi suegra entre la multitud cuando de pronto un cálido olor dulzón se apodero de mi sentido del olfato. Frente a nosotros estaba el edificio de la pastelería elegantemente ladrillado en la fachada y con un enorme ventanal que permitía ver unas pocas mesas en el interior y a sus comensales sentados en ellas. La madre de Bulma entro abriéndose paso por la puerta de gruesa madera lacada y una campanilla anuncio nuestra llegada.

-          ¡Bien Venidos a Fluffy Cup cake! – Anuncio una chica de cara bonita y un poco robusta vestida como sirvienta.
-          ¡Ay! ¡Hola! Pero que adorable muchacha ¿No te parece Vegeta? – me pregunto mi suegra.
-         
-          ¿Mesa para dos? – pregunto la joven quien se había sonrojado por el comentario de la señora Briefs.
-          Yo pensaba únicamente comprar algunos pastelillos, pero este logar es tan bonito que creo se me antoja una taza de café ¿a ti no Vegeta?
-          … - Me limite a asentir con la cabeza, ciertamente el aroma era para causar antojo así que me apetecía beber algo.
-          ¿Son solo usted y su esposo o esperan a alguien más?
-          ¡…! – su pregunta y suposición me tomaron tan desprevenido que di un respingo pero no más que lo que hizo la madre de Bulma a continuación.
-          ¡Oh jo jo jo! –La Sra. Briefs me tomo del brazo pegándose a mí, ahora era yo el que se sonrojaba- Oh no querida, este apuesto caballero es mi yerno.
-          ¡Ah! ¡Discúlpenme por favor! – la joven estaba tan colorada como una cereza – es que se ve usted tan joven y hacen tan linda pareja que pensé que…
-          ¡Oh jo jo jo! No te preocupes pequeña ¿Escuchaste eso “querido”? – bromeo mi suegra aprovechándose de la jocosa situación, hay que admitir que la señora tenía un sentido del humor algo sádico. Yo estaba casi tan avergonzado como la joven sirvienta, así que simplemente desvié la vista.

Con la mirada al suelo y un caminar tieso la joven nos guio a una mesa en la esquina, la madre de Bulma la seguí conteniendo una risita molesta y yo iba detrás tratando de ignorar el calor de mi enrojecido rostro. Yo ordene un expreso y la madre de Bulma pidió un frappe con todos los complementos además de un montón de postres distintos, no puse mucha atención pero por la cara de la mesera supuse que había ordenado todo lo del menú. A los pocos minutos después de servir nuestros cafés la muchacha empezó a dar vueltas de la barra a nuestra mesa con un desfile de pasteles, muffins, confites y un montón de cosas más de las que no se me ocurriría siquiera intentar pronunciar el nombre. Con cada sorbo de café y cada bocado de pastelillo sentía como si me relajase, o quizás solo era mi estómago cantando de alegría por mi gula.

-          Me da gusto ver que estés más contento – dijo la madre de Bulma entre abriendo sus misteriosos ojos azules.
-          … - dude por un momento, pero de mis interacciones con mi suegra había aprendido que a menudo lo que decía tenia mayor significado que lo que se alcanzaba a percibir - ¿a qué se refiere? – pregunté antes de darle otro sorbo a mi café.
-          Es que desde que volvieron de ese lugar, ¿cómo se llama? El templo…
-          ¿El templo de Kami sama?
-          ¡Si, ese mismo! Desde que volvieron te he notado un poco melancólico.
-          Bueno… pasaron muchas cosas.
-          Seguramente mi marido ya hablo contigo del susto que nos llevamos al verte en el torneo de las artes marciales.
-          Si, lo hizo.
-          Aunque francamente se veía que estabas sufriendo mucho.
-          ¿Cómo dice?
-          No sé bien los detalles, pero según menciono Bulma te dejaste engañar por ese hechicero Babidi, ya sabes, el que parecía una cría de ratón con ropa.
-          No diría que me deje engañar… yo elegí que controlara mi corazón para poder pelear otra vez con Kakarotto sin limitaciones.
-          ¿De verdad lo crees?
-          Lo sé – dije clavando mi mirada en sus ojos inquisitivos – yo soy un saiyajin, era cruel y despiadado por naturaleza, matar se me facilita… no soy este monigote comiendo pastel alegremente, soy un guerrero… pero con los años fui perdiendo mi identidad. Cuando Kakarotto volvió a la tierra vi la oportunidad de cerrar un desagradable capítulo de mi vida, pero al ver como esa oportunidad me era arrebatada por un par de sabandijas auto nombradas dioses, perdí la cabeza –desvié la mirada, sentía que algo se arremolinaba dentro de mí.
-          Eres una persona maravillosa Vegeta…
-          ¿…? – la mire nuevamente confundido.
-          Incluso ahora puedo ver la culpa que cargas por tus actos, probablemente mi esposo te dijo que no debes dejar que eso te apesumbre… sin embargo yo opino lo contrario. No es nuestro origen o nuestras decisiones lo que nos definen como personas, sino la manera en la que enfrentamos el resultado ellas – alzo sus manos a los lados como si sostuviese algo invisible en ellas – Saiyajin, terrícola, realmente no hay diferencia, tan solo somos humanos. Cometemos errores y tomamos malas decisiones, pero al final de cuentas es precisamente eso lo que forma nuestro presente.
-         
-          Apenas y puedo imaginarme a mi apuesto yerno viajando por el espacio masacrando y conquistando planetas como dieces que solías hacerlo, porque simplemente no ya no eras esa persona cuando te conocí. Cuando llegaste por primera vez a nuestra casa te veías tan confundido y frustrado que no puede más que abrirte la puerta a nuestras vidas; de lo cual no podría estar más contenta… Mira – señalo con una mano en dirección a la ventana.
-          … - No sabía que esperaba que viera – solo veo un montón de insectos haciendo escándalo.
-          Es más que eso, cada una de esas personas ahí afuera, las de esta cafetería, yo misma te debemos a ti el estar aquí y poder disfrutar de estas delicias y de muchos otros hermosos días como este.
-          ¡Humph! No me debe nada, fue Kakarotto quien lanzo la Genki Dama que acabo con Majin Boo, y la fama de Mr. Satán lo que lo hizo posible para empezar.
-          Pues a mí me dijo Trunks que la idea de revivir a todos para crearla fue tuya; ¿no lo ves? No habría importado que tan fuerte fuese Goku o que tan famoso sea Mr. Satán, es por tu brillante mente y tu gran perseverancia que todo eso fue posible, y por eso te doy las gracias hijo.
-          … - un estremecimiento trepo por mi espina dorsal y causó estragos en todo mi ser.
-          Para Trunks eres su papa, para mi esposo eres su mejor amigo, para Bulma sé que eres su príncipe, pero para mí siempre serás mi héroe.
-          … - no podía contenerme más –di, discúlpeme, tengo que ir al sanitario.
-          Adelante… - dijo con su tranquila sonrisa de siempre.

Me abrí paso entre las personas y entre el pequeño cuarto de baño donde había un par de cubículos a parte del lavabo, estaba a solas así que me sentí aliviado. Me mire al espejo frente al lavabo y contemple mis ojos llenos de lágrimas; mi garganta se atragantaba de emociones que salían disparadas de mi corazón con cada uno de sus latidos. Entre cada respiración que daba dejaba salir un pequeño sollozo, avergonzado me cubrí el rostro y deje que la dicha de aquellas palabras me embargase. Me tomo unos minutos recobrar la compostura, me enjuague el rostro en el lavamanos y volví a la mesa… mi suegra me recibió con la misma sonrisa que tenía aquella vez que la conocí.

-          ¿Pedimos la siguiente ronda de pasteles? – le pregunte sonriéndole de vuelta.
-          Me leíste la mente ¡Oh jo jo jo!

Jamás he conocido a una persona más desesperante y a la vez más amorosa y compresiva que mi suegra, creo que iré a visitar a mis suegros más tarde y seguiré escribiendo mañana.


domingo, 25 de marzo de 2018

Las Memorias de Vegeta (Entrada 117)


22 de Noviembre 791

Mi esperado combate con Gotenks tendría que esperar unos días en lo que el Dr. Briefs terminase sus preparativos. No había mucho que hacer en casa realmente, Bulma estaba pasando largas horas en el trabajo debido a la nueva división  Aero-espacial que su compañía estaba desarrollando, Trunks y Goten se la pasaban usualmente jugando, aunque note que sus “juegos” eran más un entrenamiento para nuestro encuentro; Trunks Incluso me pidió que les dejase usar la cámara de gravedad, pero les dije que no había necesidad de tal cosa, quería pelear con ellos tal y como estaban actualmente.

Realmente estaba aburrido, no tenía ganas de entrenar, no me apetecía leer y menos aún ver televisión. Pensé en ir a dar una vuelta en mi Súper V1 para distraerme un poco. Tras una rápida ducha, me vestí tome mis pertenencias; estaba a punto de ir a la cochera cuando una familiar voz dulzona me detuvo.

-          ¡Ah! ¿Vas a salir Vegeta?
-          … - asentí en silencio al voltear y ver que se trataba de mi suegra, tenía un mal presentimiento sobre esto.
-          ¡Ay maravilloso!  - exclamo deleitada – justo estaba planeando salir, ¿no te gustaría acompañarme?
-          Eeehh… - estaba buscando las palabras correctas para rechazar su invitación, pero fui demasiado lento.
-          ¡Perfecto! Deja voy por mi bolso.
-          Estaré en la cochera… - respondí dando mis manos a torcer, sabía que ya no tenía escapatoria.

Tratar de librarse de la madre de Bulma una vez que te tenía en la mira era imposible, eso es algo que aprendí con los años. Me dirigí a la cochera y sin molestarme en encender las luces, simplemente abrí la puerta eléctrica; la luz de la mañana se coló conforme la persiana metálica se corría hacia arriba, bañando de sol el interior de la cochera. Cuando sus se reflejaron en la pulida pintura azul de mi auto esta lastimo mis ojos levemente, aun así sonreí con satisfacción; adoraba ver como brillaba la carrocería por las mañanas, era casi mágico y en parte la razón por la cual conducía a pesar de ser algo realmente ineficiente para transportarme. Abrí la puerta del auto y me acomode en el asiento del piloto, al girar la llave en la ignición el motor rugió suavemente con su familiar tono metálico, acaricie con mis manos el volante  y luego presioné el botón de la capota para plegarla. Fue entonces que mi vista se topó con un par de enormes ojos azules que me miraban detenidamente; la madre de Bulma me miraba desde la puerta trasera de la cochera.

-          ¡Vaya! No cabe duda de que la relación de un hombre con su auto es especial ¿no es cierto?
-          … - Me quede ahí callado por un momento, sonrojado y probablemente con cara de idiota – Y, ya, ¿ya está lista?
-          ¡Sí! Andando.

La señora Briefs rodeo el auto para irse del lado del copiloto con ese característico caminar suyo que la hacía parecer estar dando saltitos. Cuando se hubo puesto el cinturón de seguridad voltee mi cabeza para mirar atrás y salir de reversa; pise el acelerado y solté el embrague justo después mover la palanca de cambios a la reversa. El auto dio un jalón hacia atrás lanzándose hacia afuera – “¡Oh! ¡Oh jo jo jo!”- exclamo y rio la madre de Bulma al sentir el tirón, gire el volante dándole la vuelta completa conforme el auto salió y se viro 180° dejando el frente hacia la calle. Metí 1era. Y el motor rugió cuando acelere nuevamente, salimos del perímetro de la corporación capsula y tome rumbo hacia la calle.

-          ¿A dónde quiere que la lleve? – le pregunte a mi suegra.
-          Al centro por favor, hay una tienda de confitería nueva que quiero ir a ver.
-          Ya veo.

Ya fijado el destino, me dirigí hacia la avenida principal cerca de casa, la cual hacia intersección con la calles del centro a lo lejos. Las vibraciones del auto eran transmitidas a mis manos a través del volante y la palanca de cambios, en mis oídos el sonido de la maquina era como una canción con cada velocidad, y el viento hacia bailar mis cabellos a su gusto, esta última no era una sensación nueva para mi habiendo aprendido a volar tan pronto como pude caminar, pero mientras manejaba se sentía distinto, el hecho de tomar control de algo tan ajeno a mí mismo como este auto y aun así sentirlo como una extensión de mi cuerpo era una sensación sumamente satisfactoria; por un momento recordé que no hacía mucho me encontraba en un estado en el cual quizá nunca hubiese podido disfrutar de esto nuevamente. Mi corazón se aceleró con adrenalina potenciada por mi emoción mientras el paisaje desfilaba difuminado frente a mis ojos por la velocidad, y así fue hasta que tuve que detenerme en un semáforo en rojo.

-          ¿Vegeta? ¿Te encuentras bien? – pregunto la madre Bulma.
-          ¿Eh? Sí.
-          Es que… tus ojos están llorosos.
-          ¿…? – mire mi rostro en el retrovisor y en efecto, mis ojos rebozaban de lágrimas - ¡No es nada! Se me secaron los ojos con el viento.
-          Ya veo…

Seguí conduciendo cuando el semáforo cambio a verde. Ni por un segundo creo haberle engañado; esa mujer era mucho más perspicaz de lo que mostraba, pero también lo suficiente mente sensible como para no indagar en algo que incomodaba a los demás. Y vaya que me alegro de que así fuere, ya que yo mismo sabia lo inestable que me encontraba, mis emociones y mis sentidos estaban a topo desde que había vuelto a la vida; desde el momento en que “renací” algo cambio en lo profundo de mi, algo tan misteriosamente fuera de mi alcance que no podría darle nombre o siquiera definir su concepto. La madre de Bulma podría decir que mi psique se vio alterada por mi resurrección, la misma Bulma diría que mi corazón había cambiado, Kakarotto seguramente diría algo estúpido… pero yo no podría definirlo. Dentro de las tradiciones de los saiyajin se tenía la antigua creencia de otro mundo. El cual estaba dividido en tres partes, Maia, donde los guerreros caídos en una gloriosa batalla pasaban la eternidad, Raika, donde aquellos pobres diablos muertos por los saiyajin eran enviados para ser castigados por su debilidad y finalmente Karashio, el lugar donde los que mueren en la vejes, enfermedad o simplemente fuera del campo de batalla han de combatir a todos los oponentes de su vida hasta volverse dignos de pasar al Maia (Ver APENDICE). Esta era la creencia de los antiguos saiyajin,  sin embargo conforme mi raza se acercó al cielo y conoció el cosmos, la viejas creencias cayeron en desuso y se convirtieron en simples mitos; y ahora yo, el último de los saiyajin puros que tenía noción de nuestra historia y herencia, había conocido el verdadero rostro del otro mundo, y no estaba impresionado. Pero tenía que admitir que algo en mi había cambiado, y no gradualmente como lo había hecho tras tantos años viviendo en la tierra; El haber muerto y reconocido todo lo que perdí al hacerlo me dio a entender el verdadero valor de todo aquello que me es querido. Mi carácter y motivaciones seguían siendo las mismas, yo seguía siendo yo; pero sin lugar a dudas me había vuelto más abierto a mis propios sentimientos y esto me atemorizaba – “Un saiyajin que llora por un simple paseo en auto, te has convertido en todo un terrícola insecto” – me burle de mí mismo al dar por sentado que el hombre que había sido años atrás yacía en esa tumba sin nombre en Namekusei, el que piso la tierra por segunda vez ya no estaba obsesionado con la venganza, sino con la idea de superar los límites de su fuerza. ¿Y ahora? ¿Qué propósito debería tener este hombre que se había alzado de entre los muertos? Proteger a mi familia seguramente sería la respuesta más sencilla, pero ¿eso era todo?

¡Agh! Tanta introspección hace que me duela la cabeza, necesito una aspirina. Después de eso creo que saldré en el Súper V1 quizás vaya a esa pastelería a la que fui esa vez con mi suegra, seguro después de meter una docena de pastelillos en mi estómago podre pensar más claramente.

domingo, 11 de marzo de 2018

Las Memorias de Vegeta (Entrada 116)



21 de Noviembre 791

Un par de días después de mi platica con el Dr. Briefs, mis visitas a su laboratorio se volvieron más frecuentes; a diferencia de aquella vez cuando estaba tratando de superar al súper saiyajin ordinario, la investigación se centró más en entrevistas, mi suegro había preparado un montón de cuestionarios y equipo de grabación para llevar un registro de todas nuestras platicas. La verdad es que estaba aún más entusiasmado que la primera vez que hicimos nuestra investigación, probablemente era porque cosas como la fusión y la existencia de Majin Boo eran algo completamente a su campo de experiencia.

Fue después de una de nuestras entrevistas que, que decidió por fin indagar un poco más a fondo mi fusión con Kakarotto.

-          Dime Vegeta, ¿qué sentiste al fusionarte?
-          … Asco, y no solo por tener que fusionarme con ese tonto, sino literalmente nauseas.
-          “Nauseas” – repitió el Dr. Mientras anotaba en una libreta - ¿notaste si tu pulso se aceleraba?
-          Es difícil saberlo, estábamos siendo apaleados por Majin Boo.
-          ¡Oh! Cierto, cierto.
-          Pero… - dude por un momento antes de proseguir – Cuando me puse el pendiente, mi cuerpo fue atraído hacia el de Kakarotto con tal fuerza que instintivamente trate de detenerme, en el momento que nuestros pechos chocaron, puede sentirlo, el latido del corazón de Kakarotto… aunque bien podría haber sido mi imaginación.
-          Ya veo…
-          Para serle honesto no sé qué tanto pueda decirle, todo fue muy rápido, yo ni siquiera estaba con vida.
-          Espera, ¿que no habías revivido con las esferas del dragón?
-          No, no, eso fue después, Enma Daiou sama le pidió a Uranai Baba que me trajera de vuelta a la tierra por un día… - empecé a notar como la cara del doctor se llenaba de incredulidad y confusión – ¿sabe qué? No importa, realmente suena más complicado de lo que es en realidad.
-          Si tú lo dices- respondió sin mucho ánimo, imagine que se quedó algo intrigado por los detalles – Trunks Menciono que cuando se fusiona con Goten los pensamientos del segundo se vuelven confusos, como un susurro, o al menos eso es lo que pude entender entre todos los “efectos especiales” que le agrega a lo que me cuenta.
-          Mmmm, algo así me ocurrió a mí también, pero mientras más pasaba el tiempo más sentía como si Kakarotto y yo fuésemos realmente la misma persona, incluso algunos de sus recuerdos se colaron entre los míos.
-          ¿Qué interesante? Imagino que Goku sintió algo similar ¿o me equivoco?
-          No tengo la menor idea de lo que pasa por la cabeza de ese tonto, me alegro infinitamente que la fusión hubiera terminado por no ser permanente.
-          ¿Permanente? La fusión que hicieron los niños solo dura 30 minutos ¿no?
-          Según entiendo, pero en nuestro caso, la fusión se consolidaba gracias a esos pendientes que usan los supremos Kaiou samas.