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lunes, 27 de diciembre de 2021

El Renacimiento del Doblaje


Antes de comenzar, quiero aclarar que yo no soy un actor de doblaje, ni locutor, ni orador profesional, ni siquiera hago fandub en mi canal de youtube. Lo que sí soy, es un fan de corazón que creció toda su vida escuchando las voces de los actores y actrices de doblaje, así que hablo únicamente desde esa perspectiva. Eso, y he trabajado casi una década como intérprete inglés-español, lo cual creo es lo más cercano de doblar la voz de alguien más en tiempo real.



Para cualquiera con gusto por el mundo del doblaje es fácil relacionar nombres como Mario Castañeda, Rene Garcia, Laura Torres, Rossy Aguirre, etc, con la voz de uno o más de sus personajes favoritos. Y si le preguntas a cualquiera que sea más o menos entendido del tema, te podría mencionar a varios más, incluso tal vez te puedan contar de aquellos a quienes conocieron en persona en alguna convención o evento similar. Y te aseguro que luego de unos minutos platicando, empezaran las anécdotas, los datos curiosos y por supuesto, las comparaciones.


Que si el doblaje de este país es mejor que este otro, que si los star talents están sobre valorados, que tal o cual personaje solo puede ser interpretado por este actor o actriz , y la vieja confiable, “el doblaje de antes era mejor que el de ahora”. Y es precisamente en esto último en lo que me quiero enfocar.


Con la llegada de la alta definición, muchas películas, series, documentales y de mas producciones, carecían de de una calidad de sonido apta para beneficiarse de la nueva tecnología, por lo que se optó por doblar nuevamente dichos materiales, incluso en algunos casos, con el mismo elenco del doblaje original. Y sin embargo el público notaba algo distinto en estos nuevos doblajes. En algunos casos superan al anterior, por ejemplo se me ocurre el redoblaje de “The Shining” en donde Humberto Solorzano interpreta de manera escalofriante a Jack Torrance; y en otros casos se siente como si algo faltara, por mencionar un ejemplo, el Sr. Miyagi en “The Karate Kid” que a pesar de ser interpretado por Jorge Roig tanto en el doblaje original como en el redoblaje, se puede apreciar una diferencia entre ambos.


¿Pero por qué sucede esto? ¿Es que se hizo un “mal” doblaje?, ¿Es por simple nostalgia que preferimos las versiones anteriores? para responder esto, voy a basarme en lo dicho por los mismos actores a través de entrevistas y conferencias. En realidad existen varios factores que influyen en un doblaje, tanto si es la primera versión, como si se trata de un redoblaje, de nuevo, reitero que no soy un experto en la materia, y lo que aquí comento, es en base a lo que sé sobre el proceso del doblaje, por medio de la información que está disponible para el público.


El primero de los factores que influye sobre un doblaje, son los requerimientos del cliente que lo solicita, tales como la fecha límite para el proyecto, su injerencia a la hora de asignar papeles a los actores, limitaciones en cuanto a la traducción y adaptación y algo que tiene mucho peso en la actualidad, respetar la mezcla de sonido original. Con esto me refiero a la ecualización entre las pistas de la música, efectos de sonido y las voces; en ocasiones el cliente pide que el estudio no exceda los límites de la gráfica de sonido original del proyecto para no tener que mezclar nuevamente las pistas. Como resultado, los actores tienen que adaptarse al ritmo y entonación que mejor se acople a la mezcla original, haciendo que su interpretación se vea limitada y en el peor de los casos, que el sonido de las voces se oiga sobrepuesto. Esto lo podemos notar en Dragon Ball Super, donde se puede apreciar un excelente trabajo por parte los actores, pero las voces no parecen estar al mismo volumen que la música o efectos de sonido, mientras que en DB, DBZ, DBGT, e inclusive en las películas de DBS, el sonido se escucha más homogéneo.



Aunado a esto, está la situación actual con el COVID19, el cual ha cambiado la manera en la que operan los estudios de doblaje. Forzando a los actores y sus compañeros a trabajar remotamente; y a diferencia de una home office, todo tipo de grabación audiovisual requiere un mayor control sobre el ambiente y las herramientas con las que se trabaja, no solo por cuestión de salud, sino la calidad de lo que se produce. Como ejemplo puedo ponerles el doblaje de “The Rising of The Shield Hero” en donde en algunos episodios, el sonido de la voz de ciertos personajes tiene una calidad distinta al resto, de esto podemos inferir que en dichos casos, no todos los actores y actrices se encontraban grabando con las mismas condiciones y equipo.




Otro factor es la dirección en el doblaje. En palabras de los mismos actores, un buen director puede sacar la mejor interpretación de sus actores y por supuesto, lo contrario también debería ser cierto. Sobre esto no voy a ahondar más, dado que no tengo la experiencia personal para juzgar el trabajo de dirección realizado en ninguna producción.


Donde sí tengo experiencia, es en la traducción y adaptación, ya que esta es mi área laboral. Mi trabajo es el de intérprete de especialidad en medicina, y consiste en traducir conversaciones entre el personal médico y pacientes en hospitales y clínicas a lo largo y ancho de Estados Unidos. Por esto, debo tener un amplio conocimiento sobre el vocabulario médico tanto inglés como en español, pero además, sobre las diferencias en el español de distintas regiones de habla hispana, sus sutilezas culturales e incluso la manera y tono apropiado para cada circunstancia, tanto si se trata de un parto o notificar el fallecimiento de un paciente a sus familiares. 



En este aspecto, mi trabajo se asemeja al doblaje, en el cual los actores tienen un guión que seguir, el cual ya viene traducido de su idioma original y adaptado para el mercado al que está destinado el producto final; y el actor de doblaje debe reflejar en su interpretación la misma intención del personaje que está doblando, del mismo modo, en que yo tengo que expresar la preocupación, alegría o gratitud de un paciente hacia su doctor. Porque en el lenguaje hablado, a veces lo que se dice es menos importante que la manera en la que se dice.


Otro factor que afecta nuestra percepción sobre el doblaje y que a menudo genera mucha controversia, son los mismos actores y actrices. Actualmente la fama y reconocimiento que han alcanzado los profesionales de la voz es incomparable a como era tan solo un par de décadas atrás. Algunos actores se sienten cómodos con esta fama y otros no tanto, estando más cómodos con su privacidad. La misma popularidad de la que gozan los actores hace que nosotros como público no diferenciemos siempre entre el personaje y el actor del doblaje y podemos olvidar que no es el actor quien elige los papeles que interpreta. 



Al día de hoy, en que la tecnología nos permite tener acceso a los contenidos en su idioma original de manera simultánea mientras se transmiten en sus países de origen, es fácil formarnos una idea sobre quiénes deberían darle voz en español a los personajes de nuestras series favoritas cuando eventualmente sean dobladas en nuestro idioma. Y con frecuencia nos molesta si el producto final no está a la par de nuestras expectativas personales, sin detenernos a pensar en todo lo que hay detrás de lo que se muestra en pantalla. 


y finalmente, está el factor humano. Año tras año todas las personas experimentamos la muerte de algún ser querido o familiar, esto es un hecho natural de la vida sin importar las circunstancias en las que ocurra. Pero en el caso de personas famosas es una pérdida para miles o millones de personas que estaban familiarizadas con su trabajo; y en el caso de el doblaje, donde hay actores con carreras de varias décadas y que trascienden generaciones, la muerte de una actriz o actor de doblaje se siente aun mas personal, aun si dicha persona no es la más famosa, o si nunca se ha parado en el escenario de una convención. Y esto es porque sus voces nos han acompañado a lo largo de nuestras vidas mucho antes de saber que una persona de carne y hueso era la que hacía hablar en español a los monitos de la tele. 



Son esas voces que escuchamos a diario aun después de que han partido de este mundo a quien dedico estas palabras. Personas como Jesus Colin, Diana Perez, Jose Lavat, Andrea Arruti, Jesus Barrero, Araceli de Leon, Luis Alfonso Mendoza, Herman Lopez, y muchos otros mas que ya no estarán de pie ante el atril, pero que vivirán nuevamente cada vez que suenan sus voces en alguno de los doblajes en los que participaron.



Y es en memoria de todos ellos que pido que apoyemos al doblaje, no solo a los actores, actrices, directores, productores y técnicos de sonido que trabajan desde hace años para traernos contenido en nuestro idioma. Sino también, a las nuevas generaciones que están empezando y vendrán en el futuro. Porque las voces que disfrutamos hoy también faltarán algun dia, pero no sin antes pasar la estafeta a los que les siguen. Disfrutemos y apoyemos el doblaje sin importar de quien o de donde venga; se vale la crítica, e incluso que una voz o interpretación no te guste, pero siempre con el respeto que se merece su profesión.


Yo soy Musashi X y amo el mundo del doblaje.


domingo, 28 de febrero de 2021

Las Memorias de Vegeta (Entrada 132)

 


4 de Diciembre 791 5:20 pm

 

Poco a poco Nappa fue mermando las esperanzas de los terrícolas, primero Ten Shin Han, quien murió tras realizar un último ataque utilizando lo que le restaba de fuerza y luego Piccoro al sacrificar su vida para proteger a su discípulo, el pequeño mestizo tan solo fue un lastre para los demás a pesar de la fuerza latente que mostro, incluso considere en llevarlo conmigo para convertirlo en mi súbdito, pero luego de hacer enfurecer a Nappa con un par de ataques que logro asestar, había sellado su destino, mi lacayo no lo dejaría con vida aun si se lo ordenaba directamente.

 

Pero entonces, justo cuando estaba a punto de aplastarlo de un pisotón, una ráfaga velos se llevó al niño evitando que mi compañero se manchara las botas con su sangre; Nappa quedo confundido con la desaparición del niño yo estando lejos pude ver todo con más claridad. Por increíble que fuera una nube dorada había llegado como un bólido y envolvió al pequeño saiyajin, quitándolo del camino de una muerte segura, para cuando Nappa se percató de esto, la nube flotaba plácidamente a tan solo un metro atrás de el con el niño sobre ella, era algo sumamente extraño; pero aún más raro era la tenue sombra incorpórea que se proyectaba cerca de Nappa. Mi instinto me hizo mirar hacia arriba y ahí encontré a su dueño. Enfundado en un traje de color naranja, flotaba a unos 5 metros sobre el suelo, al cual descendió rápidamente en línea recta. Al principio no pude ver bien su rostro, el sol del ocaso aun brillaba lo suficiente como para oscurecer sus facciones teniéndolo a su espalda, pero el grito del niño llamándolo “Papa” lo confirmo, era Kakarotto.

 

Me acerque flotando hasta quedar a un lado del cadáver de Piccoro, ahora que podía verlo bien sin duda era un saiyajin de raza pura, aun sin tener una cola, el cabello negro y alborotado y sus rasgos eran propios de nuestra especie, pero más importante aún, simplemente por su aspecto pude deducir que se trataba de un soldado de clase baja. Desde mucho antes de que el planeta Vejita explotase, nuestra gente ya había dominado la fertilización in vitro y la ingeniería genética; con el fin de propiciar guerreros superiores, mis ancestros crearon un sistema de castas (Ver Apéndice), y la reproducción entre estas estaba estrictamente prohibida. Durante mi infancia pude ver a muchos guerreros similares, idénticos inclusive podría decirse, esto se debía a que la clase soldado eran seres diseñados con el fin de ser prescindibles, con una fuerza óptima para el combate y gran resistencia, pero poco poder latente, es por eso que se les consideraba de clase baja.

 

-          ¿Puedo saber a qué diablos viniste Kakarotto? – le pregunte al recién llegado sin realmente esperar una respuesta – Espero que no digas la misma tontería que lo demás, ¡Nunca nos derrotaras!... espero que te quede claro imbécil.

 

Ignorándome por completo, Kakarotto camino lentamente hacia el namekuseijin y le reviso el pulso dándose cuenta de su destino. Su hijo  le explico entre lágrimas como se había sacrificado por él, causándole una visible sorpresa; luego miro a los alrededores y se percató de los cuerpos de los otros dos peleadores.

 

-          ¡Je, je! También había un enano que voló en mil pedazos – comento Nappa burlándose – ¡Lo hubieras visto!

 

Nappa continúo mofándose de Kakarotto y alardeando de cómo lo mandaría de vuelta al otro mundo, completamente ajeno a lo que mi rastreador me estaba mostrando, su poder de pelea se iba incrementando segundo a segundo sin detenerse. Comenzó a caminar en dirección a Nappa, provocando que este le lanzase un puñetazo que termino abanicando el aire. Para el debió parecer como si desapareciera ante sus ojos, pero yo pude ver con claridad como acelero súbitamente para pasar de donde estaba Napa y siguió caminado hacia su hijo y luego hacia su otro amigo tendido en el suelo. Se arrodillo y hablo con ellos por un momento para luego girarse para mirarnos antes de volver a caminar de vuelta con nosotros. Su paso era decidido y su mirada firmemente colocada en mi compañero.

 

-          ¿Por qué me miras con tanto odio? – le pregunto Nappa - ¿Acaso quieres que te mate tan rápido?

-          ¡Jamás les perdonare lo que han hecho! – Respondió Kakarotto alzando la voz al tiempo que su poder de pelea hacia lo mismo

-          ¿Siete mil?... Ocho mil ¡y sigue aumentando! – el suelo se resquebrajo a su alrededor y los fragmentos se alzaron levitados por su poder cuando grito, cuando de repente se detuvo abruptamente.

-          ¡Vegeta! ¿de cuánto es su poder de pelea? – me pregunto Nappa confundido por aquella demostración.

-          ¡Es de más de Ocho mil! – le respondí al tiempo que me quitaba el rastreador y lo despedazaba en mi mano. Era frustrantemente evidente que no me serviría de nada, no con este sujeto.

-          ¡¿Qué?! ¡¿Ocho mil?! ¡Debe ser un error! ¡la maquina sufrió una descompostura!

-          No te sorprendas… aún no he usado el Kaiou Ken – le advirtió Kakarotto.

-          ¿Kayo-que?

-          ¡Cállate! – sin esperar más Nappa sucumbió a la provocación y se lanzó al ataque – ¡Nunca podrás vencer al gran Nappa!

 

Corriendo a hacia su oponente, Nappa trato de sujetarlo entre sus brazos, pero igual que antes, Kakarotto acelero de repente, saltando y dando una voltereta en el aire para plantar un punta pie en la nuca de su atacante, lo suficientemente fuerte para mandarlo de buces contra el suelo.

 

-          Eres un fracasado – declaro Kakarotto hacia Nappa quien apenas se levantaba con el rostro enrojecido por el golpe.

-          ¡¿Cómo me llamaste?! ¡¿Fracasado?!

-          Así es, me acabo de dar cuenta por el golpe que te di.

 

Nappa volvió a ceder a sus instintos y ataco ferozmente con una ráfaga de golpes de y patadas que habrían desecho en segundos a cualquiera de los otros inútiles con los que peleo; pero Kakarotto evitaba cada uno de ellos, los esquivaba con una facilidad que daba la impresión de que leía la mente de su contrincante. Luego de un derechazo especialmente torpe de Nappa, Kakarotto desapareció de nuevo para hacer distancia con él. Las habilidades que estaba demostrando me hicieron cuestionarme sobre su poder de pelea cuando peleo contra Raditz, ¿Cómo se había vuelto tan fuerte en tan corto tiempo?

 

Entonces Kakarotto corrió hacia Nappa solo para volver a desaparecer frente a sus narices dando un salto y aterrizando sobre su cabeza. Nappa trato de atraparlo con las manos, quedándose completamente abierto cuando Kakarotto dio una pirueta hacia atrás para quedar frente a él, y le propino un único puñetazo en el abdomen haciendo que se doblara jadeando mientras el aire escapaba de sus pulmones.

-          Ese golpe… es de parte del pequeño Chaos – anuncio.

-          … - Nappa cayo de rodillas al suelo incapaz de sostenerse por más de unos segundos mientras se sujetaba el estómago; tan solo le tomo un segundo y voltear a mirar a los ojos a Kakarotto para que su ira superara su dolor y asfixia.

 

Lanzo un manotazo gruñendo con dificultad, el cual fue fácilmente evadido por Kakarotto. A este le siguieron una patada y un izquierdazo que de igual manera no alcanzaron su objetivo, pero tras este último, Kakarotto hizo su movimiento.

 

-          ¡Este es departe de Yamcha! – grito al tiempo que golpeo el rostro de Nappa con su puño izquierdo, mandándolo a volar varios metros hacia atrás, rebotando contra una roca saliente del suelo y despedazándola con su descomunal cuerpo, no, no fue así, el golpe lo empujo con tal potencia que eso no basto para detenerle, justo estuvo a punto de golpear otra roca metros más atrás cuando Nappa por fin venció a la inercia y se elevó en el aire para reagruparse.

 

Aun más enardecido, Nappa acumulo su energía y la disparo en una ráfaga explosiva hacia su agresor. Kakarotto permaneció en el mismo lugar donde se había quedado después de mandar a volar a Nappa, y por toda respuesta, se limitó a alzar los brazos y gritar justo ante el impacto del proyectil de Nappa, nulificando por completo. Me encontraba casi tan sorprendido como el mismo Nappa, no podía dar crédito a lo que veía. Antes de que este pudiera hacer algo más, Kakarotto salto con gran impulso elevándose por encima de Nappa.

 

-          ¡Esto es por Ten Shin Han! – Declaro al tiempo que golpeaba su nuca con un golpe de martillo a dos manos. No bastándole con eso, acelero para alcanzar a Nappa en su descenso e interceptarlo en su caída – ¡Y este golpe, es de parte de Piccoro!

 

Con una patada certera a sus costillas, lo mando a volar contra una formación rocosa de gran tamaño varios metros a lo lejos, enterrándola en esta mientras se rompía al colisionar con la mole de aquel saiyajin. No obstante, Nappa emergió de entre los escombros de un salto, gritando y vociferando completamente fuera de sus cabales.

 

-          ¡DEMONIOS! ¡Estoy orgulloso de ser un soldado distinguido! ¡Y de ninguna manera seré derrotado por un soldado de clase baja como tú! ¡No te lo perdonare! ¡¡Acabare contigo!! – gritoneaba mientras marchaba hacia el que lo había humillado.

-          ¡Eres un imbécil! – le grite, logrando detenerlo en el acto - ¡Tranquilízate! ¡Ordena tus ideas, y veras que podrás derrotarlo! Eso es todo lo que tienes que hacer.

-          … - Los gruñidos de Nappa dieron paso a jadeos que se convirtieron en una larga y profunda respiración – ya veo… gracias a ti pude recapacitar – dijo sin quitarle los ojos de encima a Kakarotto.

 

El muy animal, estaba apenas bajo control, sin duda yo tendría que tomar las riendas muy pronto. Nappa comenzó a alardear de su renovada tranquilidad y convicción para pelear, al tiempo que hacia menos la actitud de su oponente; pero no era que Kakarotto se creyera más fuerte que Nappa, tranquilidad provenía de su seguridad de ganar la pelea. Nappa concentro su energía causando que el suelo a su alrededor crujiera, pero Kakarotto ni se inmutaba. En pocos segundos estuvo listo para realizar su ataque, alzando la mano con los dedos índices y medio extendidos, provoco una explosión con su técnica favorita La Explosión Volcánica una técnica devastadora y de gran alcance, que tenía el beneficio de masajear su ego por su impacto visual, en realidad era una técnica muy sencilla, Nappa simplemente transfería su energía por el suelo hasta la ubicación de su objetivo y la hacía estallar tras acumularla. El único inconveniente es que requería de contacto con el suelo y dependiendo de la potencia que quisiera usar, más tiempo requería para prepararla. Por supuesto, contra un oponente como Kakarotto, quien era capaz de sentir el poder de pelea de su adversario, esta técnica perdía mucha de su efectividad. Sorprendentemente, Nappa pareció pensar lo mismo,  ya que estuvo atento al momento que Kakarotto emergió de entre el humo y polvareda de la explosión para darle alcance, lanzándose como un bólido luminoso envuelto en su energía para potenciar sus ataques así como también aumentar su velocidad, haciendo que Kakarotto por fin tuviera que responder bloqueando y contraatacando.

 

El intercambio de golpes duro menos de un par de minutos, pero Nappa mostraba indicios de fatiga, nunca había sido la clase de peleador técnico que tuviese que pelear por periodos extendidos de tiempo, su estilo de combate de basaba en superar a sus enemigos con simple fuerza bruta, pero de vez en cuando, una idea suficientemente buena brotaba de aquella cabeza calva. Hubo una breve pausa en la que Kakarotto le hizo un cumplido por pelear mejor; por un momento pensé que perdería el control nuevamente, sin embargo, solo respondió mordazmente antes de lanzar una ráfaga aniquiladora desde su boca, aprovechando la poca distancia entre ellos causada por la pelea cuerpo a cuerpo, a esa distancia seguro le causaría un gran daño.

 

Todo sucedió en una milésima de segundo, Kakarotto respondió al ataque de Nappa con un disparo de energía propio con ambas manos. Ambos poderes chocaron en el reducido espacio entre ellos, transformándose en una masa brillante por unos segundos para luego desaparecer sin dejar rastro. Nappa estaba atónito, yo mismo no podía creer lo sucedido; responder con un ataque de energía a otro, era posible sin duda, incluso a corta distancia, pero igualar el poder de este para contrarrestarlo requiere gran dominio de la propia energía, más aun para hacerlo al instante, la única otra posibilidad era que Kakarotto tuviera una capacidad de emisión de energía muy superior a la de Nappa. A este paso, el muy idiota terminaría muerto, o en el peor de los casos, completamente lisiado.

 

-          ¡Ya fue suficiente! ¡Baja de inmediato Nappa! – Le ordene - ¡Esta claro que no podrás ganarle!... yo me encargare de él.

-          ¡¿Ah?!... – a regañadientes, Nappa obedeció y comenzó a descender, no sin antes mencionarle a Kakarotto el honor que sería morir a manos del guerrero más poderoso de nuestra raza – Ya verás que rápido acabara Vegeta contigo… ¡Pero no creas que yo me quedare con los brazos cruzados!

 

Nappa acelero de repente en dirección hacia donde estaban el niño y el otro enano calvo, tomando por sorpresa a Kakarotto, quien a pesar de darle caza rápidamente no pudo alcanzarle, el ataque de Nappa era inevitable.

 

-          ¡KAIOU KEN! – grito repentinamente Kakarotto y su cuerpo se envolvió de luminiscencia carmesí al tiempo que su velocidad aumento de golpe.

 

Alcanzo a Nappa justo antes de que pudiera atacar a sus presas, impactando su espalda con ambos puños, y haciendo que su columna crujiera audiblemente. Luego acelero de nuevo para rebasarlo en su caída y atraparlo para sostenerlo con una sola mano sobre su cabeza. Era imposible, ¿Cómo había incrementado su fuerza y velocidad tan repentinamente?; Kakarotto lanzo a Nappa hacia mí, quien cayó a mis pies profiriendo quejidos de dolor.

 

Ugh, de pronto sentí una sensación desagradable en el estómago, no sé si recordar el tembloroso y magullado cuerpo de Nappa me dio asco, o mi instinto me está advirtiendo que Bra está probando alguna receta nueva en la cocina, esa niña es tan bella como su madre, pero no heredo el toque culinario de su abuela, será mejor que vaya a evitar una catástrofe gastronómica.

domingo, 10 de enero de 2021

Las Memorias de Vegeta (Entrada 131)


4 de Diciembre 791 12:50 pm

 

En pocos minutos llegamos a la ubicación de aquellos poderes de pelea y para nuestra sorpresa había tres individuos ahí reunidos; un enano calvo y sin nariz, un niño tembloroso de cabello largo y un sujeto de piel verde y orejas puntiagudas casi tan alto como Nappa. Alcance a escucharlos hablar sobre nosotros y me sorprendió que estuvieran al tanto de nuestra llegada, al descender al suelo note como los dos más pequeños se tensaron, mientras el tipo de la cara verde permaneció inmutable.

 

-          Parece que nos han esperado impacientemente… - les dije hablándoles en la misma lengua que ellos estaban hablando, confirmando que el sistema de inducción lingüística había funcionado a la perfección.

-          Así es… - respondió el sujeto alto con un grave voz - … solo quiero preguntarte esto saiyajin ¿Qué es lo que vinieron a hacer a este planeta? – mientras más hablaba más familiar me parecía.

-          Esa voz… ¡Ah ya veo! Conque tu derrotaste a Raditz ¿no es así? – le pregunte dándome cuenta de quien se trataba.

-          ¿Mi voz?

-          ¿Acaso no te lo dijo Raditz? Esta máquina también sirve para comunicarnos entre nosotros.

-          ¿Uh? Él es un namekuseijin… - dijo Nappa, haciéndome reconocer su especie.

-          Así parece, por eso no me extraña que haya derrotado a Raditz – los compañeros de este parecieron sorprenderse al enterarse - ¡Ya entendí! Escuche que los namekuseijin tienen un poder increíble y habilidades extraordinarias… y también me entere de que algunos de ellos pueden hacer trucos sorprendentes… como si fueran magos. Así que el creador de las esferas del dragón debes ser tú.

-          ¡¿Qué?! ¿Ustedes saben sobre las esferas del dragón? – pregunto el enano calvo.

-          Nuestro principal objetivo es apoderarnos de las esferas del dragón – aclaro Nappa respondiendo a su primera pregunta – así que es mejor que nos las entreguen; aunque seas un namekuseijin no podrás derrotarnos, ¡eres como una mosca para nosotros!

-          ¡Gracias! – dijo el Namekuseijin de pronto – por ustedes ahora se un poco más sobre mi origen, pero lamento decepcionarlos, yo no soy el creador de las esferas… y déjenme decirles que mi especialidad es la pelea – agrego con notable seguridad en su voz mientras afianzaba su postura para pelear - ¿Por qué no pelean conmigo? ¡Así comprobaran si soy una mosca o no!

 

En ese momento un montón de máquinas voladoras aparecieron, en ellas había terrícolas que llevaban distintos aparatos desconocidos, algunos se asemejaban a los rastreadores antiguos que solíamos utilizar. Sin advertencia alguna Nappa los ataco disparando con su energía contra una de las naves, causando que las demás emprendieran la huida. En respuesta los otros dos enanos junto al namekuseijin se pusieron a la defensiva. Dándonos cuenta que no cooperarían para darnos la información, Nappa decidió tomar la iniciativa y prepararse para sacarles la verdad; activo su rastreador para escanear sus poderes de pelea, solo para desilusionarse al ver que juntos no sumaban ni siquiera cinco mil. Pero entonces le recordé que estos sujetos podían cambiar su poder de pelea mientras peleaban, por lo que el rastreador no nos serviría con ellos, así que le ordene que se lo quitara.

 

-          Tengo una idea – Anuncie – porque no vemos las habilidades de estos sujetos… Oye Nappa ¿Todavía tienes contigo esas seis semillas de Saibai Man? Sácalas ahora.

-          ¡Ah! A ti te gusta jugar mucho Vegeta – Nappa rebusco entre los pliegues de su armadura y saco un pequeño frasco con semillas, los modelos que usábamos en aquel entonces contaban con bolsillos utilitarios discretamente escondidos – Quedan justamente seis.

-          Cuando vean a los Saibai Man les darán muchas ganas de hablarnos sobre las esferas del dragón.

 

Napa sembró las semillas y vertió el líquido fertilizante que venía incluido con ellas; en pocos segundos los Saibai Man brotaron de la tierra asomando sus hinchadas cabezas plagadas de grotescas venas. Fue muy gracioso ver como el niño y el enano calvo se acobardaron con solo verlos emerger del suelo. De inmediato los monstruosos seres verdes saltaron y corrieron alrededor de ellos destruyendo todo a su paso con el único propósito de demostrar su naturaleza predadora. Los Saibai Man eran formas de vida de origen vegetal producto de la ingeniería genética; no eran muy poderosos, pero en grupo podían llegar a ser muy peligrosos. Los utilizábamos principalmente como apoyo a la hora de conquistar algún planeta cuya población fuese muy grande o simplemente como carne de cañón. De los tres oponentes, el niño es el que más temor demostraba, por su complexión deduje que no tendría más de seis años terrícolas, el otro enano calvo era algo extraño, tenía algo en la cara, como si algo le faltase, pero no podía definir del todo que era, y luego estaba el namekuseijin, quien se alzaba por encima de ellos con su gran estatura y destacaba además con su piel verde y sus orejas puntiagudas.

 

-          ¡Saibai Man! – llame para dar mi orden – esos tres de ahí serán sus oponentes… háganlos sufrir al máximo.

-          ¡Krillin! – interrumpió una voz Aguda desde las alturas.

 

Con sus facciones ocultas por las sombras proyectadas luz del sol a sus espaldas, descendieron dos individuos tanto o más peculiares que aquel grandulón verde. Uno era un hombre calvo que tenía tres ojos y una enorme cicatriz en el pecho, el otro era un enano casi del mismo tamaño que el niño, su piel era muy blanca y sus ojos eran tan oscuros que parecían dos agujeros que te miraban fijamente. Los recién llegados intercambiaron algunas palabras con los otros tres antes de voltear a vernos.

 

-          No son más que unos microbios – declaro Nappa - ¡Saibai Man, acaben con ellos!

-          ¡Deténganse! – nuevamente una voz incorpórea interrumpió, y su dueño descendió del cielo, esta vez se trataba de un tipo con el mismo atuendo que el enano calvo, pero tenía el cabello largo y enmarañado, y su cara tenia cicatrices superficiales en el rostro – Perdón por llegar tarde Krillin.

 

Ahora había seis individuos, inesperadamente las cucarachas se habían multiplicado.

 

-          ¿Qué les parece esto? – le pregunte – ya que ustedes son seis, veamos si pueden derrotar a mis hombres peleando uno contra uno.

-          ¡Déjate de juegos y terminemos con esta pelea! – exclamo el namekuseijin con rabia, sin embargo el enano calvo lo calmo.

-          Yo seré el primero en pelear – anuncio el triclope dando un paso al frente.

-          ¡Anda y pelea! – le ordene al Saibai Man que tenía frente a mí – pelea con todas tus fuerzas y gana.

 

De inmediato mi lacayo se lanzó al ataque tirando un zarpazo a la cara de aquel extraño hombre, pero este lo detuvo sin problemas y contra ataco con una patada barriendo sus piernas. El Saibai Man recupero el equilibrio dando una voltereta e intercambio golpes y patadas con su oponente sin poder asestar un ataque efectivo, por lo que salto hacia atrás tomando distancia con su contrincante y de repente su cabeza se abrió por la mitad, expulsando un viscoso liquido blanco. Los Saibai Man tenían muchas habilidades peculiares, el chorro acido era casi tan efectivo como grotesco; pero en este caso, el calvo de tres ojos fue más rápido que el proyectil corrosivo, esquivándolo mientras este derretía todo a al contacto, los otros sujetos tuvieron que moverse de donde estaban, ya que el chorro salió salpicando en su dirección, de no haber sido porque el namekuseijin lo saco del camino, el mocoso habría terminado como una pila de carne licuada en la misma zanja que el ácido creo. Rápidamente el Saibai Man salto hacia arriba tratando de obtener superioridad desde una posición más alta, pero su oponente le intercepto dándole un codazo en el pecho y mandándolo al suelo de una patada. En medio de los vitoreos de sus compañeros, el calvo de tres ojos había dejado boquiabiertos a Nappa y a los demás Saibai Man, y debo admitir que a mí también me sorprendió un poco.

 

-          No puedo creerlo, se supone que los Saibai Man tienen un poder de pelea de 1200, es casi el mismo que el de Raditz – declaro Nappa con incredulidad.

-          Es cierto, pero solo quiere decir que su poder supera esa cantidad… Je, je, je… Nappa, ¡creo que estos sujetos nos van a divertir en grande! – le aclare a mi compañero de viaje.

 

Entre tanto, el Saibai Man que había quedado en el suelo comenzó a levantarse, pero cuando miro a su oponente vi como se había acobardado, así que decidí acabar con su miseria haciendo estallar desde adentro, sus entrañas y fluidos corporales salpicaron la tierra donde antes había estado parado.

 

-          Ve, Vegeta… ¿Por qué hiciste eso? – pregunto Nappa tan sorprendido como los terrícolas.

-          Dejarlo vivir habría sido una pérdida de tiempo, ese Saibai Man solo estaba jugando con él, de dije que peleara con todas sus fuerzas desde el principio… ¡Más vale que les quede claro! – enfatice dirigiéndome al resto de mis esbirros.

-          ¡Ya lo oyeron!  -les reitero Nappa - ¡Peleen con todas sus fuerzas!

 

A continuación el enano calvo dio un paso al frente ofreciéndose a ser el siguiente en pelear, pero el sujeto de la cabellera larga y cicatrices en la cara lo detuvo, dijo algo acerca de querer demostrar que no era un debilucho. De inmediato trato de aventajar a su oponente con su velocidad, la cual no fue problema para el Saibai Man; su estilo de pelea era demasiado vistoso para mi gusto, saltaba de aquí para allá buscando un ángulo descubierto por su adversario, intercambiando golpes y patadas con el… era muy aburrido, era evidente que aquel tipo se estaba esforzando y aun que parecía estar dándole “pelea” a mi retador en realidad no era así. Los Saibai Man no eran muy inteligentes ni demasiado poderosos, pero tenían un excelente instinto de pelea; casi de inmediato se adaptaban al estilo que su contrincante usaba contra ellos, haciéndolos oponentes difíciles cuerpo a cuerpo para cualquiera con un nivel tan bajo como el de Raditz. De pronto una de las estrategias del tipo del pelo enmarañado dio resultado y consiguió su apertura poniéndose por encima en el aire y a espaldas del Saibai Man. Junto sus manos y acumulo energía en ellas para arrojársela en forma de una ráfaga azulada, impactando contra su enemigo y enterrándolo en el suelo. Esa era la única desventaja de los saibaiman, no tenían un gran control sobre su energía, por lo que eran vulnerables al combate a distancia.

 

El tipejo descendió a un lado del cráter donde quedo el cuerpo inerte del Saibai Man y luego se voltio hacia nosotros para mirarnos desafiantemente.

 

-          Parece que los Saibai Man no son tan fuertes después de todo, no quiero que me ayuden – anuncio a los de su grupo – yo solo acabare con los cuatro restantes.

-          ¡Ju, Ju, Ju! Me parece que esta vez te confiaste demasiado – le dije.

-          ¿Eso crees?

 

Si, así fue, antes de que pudiera entender el significado de mis palabras el Saibai Man salto desde el cráter atrapándolo en un abrazo mortal, apenas y tuvo tiempo de voltearse al darse cuenta de lo que ocurría. Todo ocurrió en segundos, pero para mí se extendieron como angustiosos minutos gracias a la deliciosa agonía de aquel pobre diablo que luchaba por liberarse de su captor, cuando con un resplandor que emano del cuerpo del Saibai Man, este estallo en su cara, dejando anonadados a sus compañeros y a mi muy satisfecho al ver como esa desagradable alimaña había muerto. Mientras los terrícolas lamentaban la derrota de su compañero, Nappa protestaba porque el Saibai Man había recurrido a la autodestrucción como último recurso. Mientras tanto, el enano calvo se aproximó a su amigo caído tembloroso y con la voz quebrada confirmo lo obvio.

 

-          ¡Oye! – le dije – por higiene, deshazte de ese cadáver maloliente cuanto antes – el enano calvo se giró con una expresión iracunda hacia nosotros

-          ¡Aléjense de aquí! – grito a sus compañeros haciendo un ademan, para después alzar las manos por encima de su cabeza.

 

Aun sin el rastreador puesto, pude notar como su energía comenzó a incrementarse, al punto que se manifestó como pequeñas descargas eléctricas entre sus manos – te toca – le indique a uno de los Saibai Man que estaba a mi lado, obedeciendo mi comando, este corrió al encuentro de su adversario; justo en ese momento aquella sabandija lanzo su ataque, una ráfaga de energía luminosa y de color amarillento que surcaba el espacio entre nosotros, pero algo raro ocurría, era lenta, mucho más lenta de lo normal, tanto que el Saibai Man no tuvo problemas para esquivarla. La columna de luz siguió su curso hasta llegar a nosotros, pero antes de impactarnos, el enano alzo los brazos, y su ataque se elevó con una pronunciada curva en dirección al cielo, llegando unos cinco metros por encima del nivel del suelo, donde se detuvo por un segundo antes de dividirse en cinco proyectiles individuales. Cuatro de estos dieron caza e interceptaron a los Saibai Man restantes; pero el último se precipito de nuevo hacia abajo. Recuerdo haber sonreído cuando la bola de energía estuvo a punto de chocar contra el suelo, si el enano terrícola era capaz de cosas así, probablemente Kakarotto me habría de entretener aún más.

 

Las voces de los terrícolas vitorearon a su amigo, pero de repente uno de los Saibai Man salió de una cueva en la que se había refugiado. Se lanzó a toda velocidad contra el blanco más vulnerable que encontró, el niño; pero antes de poder alcanzarlo, el namekuseijin atrapo el brazo que había extendido para atacar al pequeño saiyajin. Tras un momento de tensión, el sujeto llamado Piccoro lanzo al Saibai Man al aire y lo aniquilo disparando un rayo de energía desde su boca.

 

-          Gracias por salvarme… - agradeció el niño al namekuseijin

-          ¡No lo hice para salvarte! Tan solo hice un pequeño calentamiento para una pelea emocionante.

-          Ju ju ju… ojala que así sea – le respondí dentro de la polvareda que aún no se asentaba

-          ¡¿Qué?! – pregunto sorprendido volteando hacia nosotros

-          Ahora les cumpliremos el deseo que tanto esperan, dejaremos de jugar con ustedes… - les respondí.

-          Je je je ¡Finalmente será nuestro turno! – anuncio Nappa sin poder esconder la emoción en su voz, no me quedaba la menor duda de que iba a masacrarlos – déjamelos a mí, en pocos minutos acabare con todos ellos

-          Haz lo que quieras, pero… no quiero que mates a ese namekuseijin, tenemos que preguntarle sobre las esferas del dragón.

-          Entendido, como ordenes… - Nappa avanzo con calma en frente de ellos, como una bestia hambrienta que cercaba a sus presas – ahora si nos vamos a divertir un poco… el primero… ¡Serás tú enano!

 

Nappa salió corriendo al encuentro del enano calvo que había destruido a la mayoría de los Saibai Man, el pobre incauto no pudo más que poner una expresión de terror al contemplar aquella mole aproximándosele. Pero antes de que lo alcansase, el namekuseijin se interpuso en su camino y lo ataco con una onda de energía. Esta hizo que Nappa se detuviese para desviarla, permitiendo que su repentino oponente intentara atacarle de nuevo con una patada, pero Nappa simplemente lo esquivo, jugando con él y encarándole por múltiples lados haciendo uso de su velocidad, para finalmente propinarle un patadon con una de sus colosales piernas, mandándolo a volar contra una roca.

 

Sin embargo, aunque mal trecho, el namekuseijin logro ponerse de pie nuevamente; como respuesta, Nappa sonrió asegurando que iba a divertirse por lo menos un rato. Cambio de postura a una más ofensiva y comenzó a concentrar su energía, igual que lo había hecho el enano calvo, pero esta vez con efectos mucho más notorios; la graba suelta comenzó a levitar, la tierra se estremeció a nuestro alrededor hasta que parte de ella se resquebrajo, todo bajo la influencia de la energía que aquel saiyajin estaba emitiendo. Los rostros de los terrícolas se llenaron de miedo, haciendo que Nappa sonriera con sádica satisfacción. Continuo acumulando su energía hasta que se transformó en descargas eléctricas que rodearon su cuerpo, para luego convertirse en un aura que lo envolvió por completo. Miro a cada uno de ellos, de repente el insecto que parecía un muñeco extendió sus brazos con las palmas abiertas hacia Nappa, lo cual pareció molestarle de alguna manera, así que disparo un rayo de energía desde su boca y derribo a aquel debilucho; luego, poso su mirada sobre el calvo de tres ojos y corrió hacia el lanzándole un puñetazo. Su contrincante trato de desviarlo, pero en su rostro se pudo notar el enorme dolor que esto le causo, probablemente se había roto todos los huesos de la mano. Acto seguido, Nappa volvió a atacar ese mismo brazo, el cual probablemente estaba completamente entumecido por el dolor; su puño impacto con tal fuerza que le arranco el miembro, dejando al triclope sujetándose el muñón cercenado a la altura del antebrazo mientras este chorreaba sangre.

 

-          ¡Ja! Que sujeto tan frágil – me dije a mi mismo en tono de burla.

Nappa lanzo otro golpe para rematarlo, pero el triclope esquivo elevándose en el aire; sin perder el tiempo, concentro su energía en la mano que aún conservaba y se dispuso atacar. Pero antes de que pudiese hacerlo, Nappa salto para interceptarlo, dio una voltereta en el aire y lo pateo descendentemente en la cabeza, haciendo que se precipitara hacia el suelo… estaba vivo, pero acabado.

 

-          ¡Demonios! ¡TEN SHIN HAN! – grito el enano calvo mientras corría al auxilio de su compañero caído.

-          ¡Espera! – Le grito el namekuseijin - ¡El ya no sobrevivirá! ¡Déjalo!

-          ¡Estorbas! – Declaro Nappa al tiempo que lanzaba una andanada de proyectiles de energía hacia aquel muchacho.

 

La explosión lo empujo lejos de su objetivo, dejándolo ileso de milagro, pero no podía decir lo mismo del suelo a sus pies; un profundo agujero sin fondo se había creado producto de la explosión. Era algo distintivo de Nappa, siempre se excedía al reaccionar cuando alguien se interponía con su diversión. En medio de la confusión, los terrícolas pensaron que el enano con cara de muñeca había quedado atrapado en la destrucción, sin embargo yo no lo perdí de vista, se había elevado justo antes de que el ataque de Nappa impactara en el suelo, y ahora se acercaba sigilosamente a espaldas de Nappa. Por un momento pensé en dejarlo pasar para enseñar a mi subordinado a estar más atento a sus alrededores… pero opte por advertirle justo a tiempo.

 

-          ¡Nappa! ¡Cuidado! ¡Atrás de ti! – le avise, más que preocupado, estaba expectante ante lo que ocurriría.

-          ¿Qué? – se preguntó Nappa, pero era demasiado tarde, el enano se había asido a su espalda, donde quedaba apenas fuera del alcance de sus manos.

-          ¡Muy astuto sabandija! – le elogie - ¿Pero qué crees que puedes hacer desde ahí?

-          ¡Maldición! ¿Cuándo se me pego este gusano? – se quejó Nappa.

 

Nappa trato desesperadamente de atraparlo, llegando a rozar su cabeza con los dedos, pero de pronto una energía azulada comenzó a emanar de su pequeño cuerpo, la cual pareció lastimar a Nappa lo suficiente como para que se esforzara aún más para zafárselo. Acelero en contra de una formación rocosa para impactarla con su espalda como si fuera un ariete, aplastando en el proceso a aquel molesto insecto. Horrorizados, sus compañeros clamaron en nombre de su amigo.

 

-          ¡CHAOS SUETALO! –

 

Nappa continuo azotándose contra las  rocas con el fin de machacar al insecto en su espalda, entre tanto, los gritos de súplica de los terrícolas quedaban opacados cada que impactaba la superficie de alguna saliente desmoronándola. Sorprendentemente, el pequeño con cara de muñeco no emito sonido o queja alguna, era como si estuviese completamente concentrado en sujetarse a mi lacayo. Nappa comenzó a desesperarse y tomo más altura que antes para luego dirigirse en picada has un pico copeteado de rocas afiladas, pero mientras descendía, el cuerpo de renacuajo comenzó a brillar con una luz azulada que se fue haciendo más intensa segundo a segundo; Nappa debió percatarse de que estaba planeando algo puesto que apresuro el vuelo, y tan solo a un par de metros de chocar con el pico, ambos se vieron envueltos en una explosión ensordecedora.

 

Voltee a mirar a los compañeros del enano y me deleite en el desconsuelo de sus rostros. Estaban horrorizados al ver como la vida de su amigo se había esfumado como el humo resultado de la explosión, todos a excepción del namekuseijin, quien sonreía casi con orgullo, como si la muerte de aquella sabandija hubiese servido de algo… Sin embargo, pronto la sonrisa se borró de su rostro, y la tristeza de los otros se transformó en rabia al ver a Nappa emerger del humo ileso; Sonreía con sadismo mirándolos, el mismo Nappa de siempre, tomando placer en abusar de los débiles. Si no fuera por el largo viaje a la tierra y la información que quería sacarle al Namekuseijin, no habría sido tan indulgente con él, no se ganaba nada con perder el tiempo con gusanos como estos.

 

Nappa declaro lo inútil del sacrificio de su amigo y les anuncio que solo les restaba morir. Por mi parte, tan solo lo critique por permitir que le diesen tantos problemas. Cuando bajo al suelo, se mofo de la impotencia del tipo de los tres ojos, provocando que se lanzase al ataque lleno de ira. Cada golpe, cada patada iba acompañada de rencor en contra de su oponente tanto así que uno de los ataques que Nappa desvió. Impacto contra una enorme roca que sobresalía del suelo, rompiéndola. No me cabía duda de la fuerza física de aquel sujeto, seguramente era uno de los más fuertes de aquel planeta, pero ante el poder de un saiyajin, no significaba nada. Para Nappa y para mí, la gravedad de este planeta era reconfortante; habiendo nacido en el planeta Vejita, el tenía una gravedad mucho mayor a la de la tierra y habiendo peleado en planetas cuyo aire era apenas respirable, la tierra parecía un oasis en medio del cosmos, en cambio, para aquel tipo que peleaba con Nappa, la tierra misma comenzaba a convertirse en su adversaria, el cansancio se hacía más y más notorio mientras su dejaba caer el brazo tras cada golpe, cada que arrastraba los pies ligeramente para dar una para tirar una patada, la gravedad jalaba su cuerpo al suelo y seguramente le ardían los pulmones con cada respiro. Regodeándose en su sadismo, Nappa aprovecho cada ataque fallido para atacar, rompiendo huesos y amoratando la piel, con el único propósito de infligir dolor tanto como fuera posible sin matarlo al instante, era una bestia sedienta de sangre jugando con su presa.

 

-          Esto no puede ser – exclamo el enano calvo sin dejar de mirar la masacre – a este paso Ten Shin Han morirá igual que Chaos ¡Tenemos que ayudarlo!

-          ¡Espera Krillin! – ordeno el Namekuseijin deteniéndolo en su carrera – cuando el enemigo ataque a Ten Shin Han tendrá la guardia baja, en ese momento lo atacaremos – Le sostuvo la mirada por un momento hasta que el enano le respondió asintiendo sin mostrarse muy seguro.

-          ¡Es un excelente plan! – les dije acercándome un poco a ellos desde atrás – les deseo buena suerte… - el sujeto al que llamaban Piccoro volteo hacia atrás a mirarme, como si en ese momento recordase que estaba presente - ¿Crees que es correcto distraerte? Podrías perder tu oportunidad – le dije.

-          ¡Je! Eres muy confiado, puedes seguir burlándote de nosotros, hasta que Goku llegue y te acabemos.

-          ¿Qué dijiste? – la mención de otro peleador me desconcentro momentáneamente - ¿Go-ku? ¿Quién es él? ¿Es alguien con grandes poderes?

-          ¡Ja, ja, ja! Espera y lo veras…

 

Esas fueron las palabras que me dijo Piccoro en aquella ocasión hace ya tantos años. En aquel momento no podría haber imaginado que en pocas horas más tarde conocería al hombre que pondría a prueba por primera vez mi temple como guerrero.

Voy a servirme un refrigerio antes de seguir escribiendo, me duele el trasero de estar sentado tanto tiempo. Siento como si me hubiera tomado un año o más escribir estas últimas páginas; quizás le pida a Bulma que me dé un masaje.