27 de Noviembre 791
Algunos días después de la visita de Gohan recibimos
una invitación para ir a casa de Kakarotto, aparentemente querían celebrar el
cumpleaños de Milk; algo que siempre le reconoceré a esa mujer es que tiene
buen sazón, por lo que mientras hubiese comida yo estaba más que de acuerdo en
ir. No me apetecía el bullicio de la demás bola de insectos, o tener que
aguantar las borracheras del maestro Roshi, pero almenas el estar en la misma
habitación que Kakarotto por unas horas se había vuelto más tolerable.
Bulma mando pedir a un chef reconocido algunos
platillos para presumir su buen gusto culinario, la verdad es que siempre se ha
sentido acomplejada por no ser tan buena en la cocina como la mujer de
Kakarotto; pero siempre le he dicho que no es para tanto, ella tiene otros
“talentos”… usualmente se lo digo acompañado de una suave nalgada, a lo que
ella siempre responde sonrojándose y llamándome tonto o algo por el estilo. La
verdad es que poco me importan sus habilidades culinarias, cuando se es el
esposo de la mujer más adinerada del mundo tu paladar tiene acceso a un número
ilimitado de platillos.
Trunks aún seguía algo decepcionado de que
pospusiéramos nuestro encuentro, pero se animó bastante al saber que
visitaríamos la casa de Goten, siendo un niño de ciudad le era bastante
refrescante visitar la montaña; si bien el volar le permitía ir a donde
quisiera con facilidad, Bulma no le permitía andar vagando a su antojo, aunque
el muy astuto siempre se escabullía, algunas veces con mi ayuda al hacerme de
la vista gorda, personalmente pensaba que era importante que desarrollara su
independencia como todo niño saiyajin de su edad. A pesar de lo mimado que su
madre y sus abuelos lo tenían Trunks siempre había mostrado un carácter fuerte
y aptitud para el liderazgo, al menos con Goten, además ya había demostrado que
no se dejaba hacer menos por otros, como aquel mocoso escuálido que trato de
oponérsele en el torneo de las artes marciales; de no ser porque no había
oponentes adecuados para él, lo habría participar más en los torneos, pero es
en parte la desventaja de haber sido el niño más fuerte del planeta. De
cualquier modo, Trunks y Goten tenían una cierta rivalidad que era saludable
para ambos, pero sin duda la naturaleza competitiva de mi hijo hacia que pusiese
más empeño en superar su fuerza, mientras que para Goten bastaba con divertirse
con lo que fuera que estuviesen haciendo.
Al medio día de ese sábado partimos hacia la
montaña Paos. Dado que no se trataba de algo formal una camisa y unos
pantalones de mezclilla sencillos me bastaron por atuendo, Bulma por otro lado
había salido temprano a comprar algunas cosas para la fiesta y un regalo para
Milk, así como también algunas joyas para su colección; Francamente no entiendo
para que necesita tantos adornos, aunque debo admitir que sabe muy bien como
lucirlos. Me pidió que la acompañase pero no me daban ganas de ir caminando
detrás de ella mientras arrasaba con los inventarios de las tiendas, pero como
buen esposo que soy me asegure de conseguirle un ayudante. Ya desde hacía algún
tiempo Majin Boo, el Boo gordo que se había quedado a vivir con Mr. Satán se
había vuelto una visita habitual en la corporación capsula, siempre acompañando
al “Campeón” quien había iniciado una campaña para promocionar la nueva línea
de máquinas de ejercicio que la corporación había desarrollado. En un principio
el padre de Bulma me pidió a mí que hiciera como imagen, pero al ver lo
fastidioso del trabajo entre rudas de prensa, sesiones fotográficas y tener que
fingir que me costaba trabajo usar las rudimentarias máquinas de ejercicio para
terrícolas decidí no hacerlo.




