12 de Septiembre 791 12:00pm
Salimos del edificio y
me di cuenta de que todo estaba rodeado de nubes doradas, estas parecían muy
familiares, estaba seguro de haber visto algo similar en algún lugar. Deje de
prestarle atención y mire a mi guía; la anciana flotaba un poco delante de mi
sentada sobre su bola de cristal, la verdad me sorprendía que pudiese seguirme
el paso, aunque no iba volando a toda mi velocidad si íbamos considerablemente rápido.
Pronto llegamos a una estructura muy parecida al templo de Kamisama.
-
Esta es la
entrada al mundo de los vivos – dijo Uranai Baba mientras nos aproximábamos –
normalmente llegaríamos a través del templo de Kami sama, pero ese monstruo de
Majin Boo lo destruyo por completo.
-
¡¿Qué has
dicho?! – pregunte con genuina sorpresa.
-
Vaya veo
que ese flojo de Enma no te puso al tanto de nada – contesto con resignación – está
bien, te lo mostrare rápidamente.
Uranai Baba bajo de su
bola de cristal una vez que llegamos a la puerta al mundo de los vivos, luego recitó
un conjuro y en su bola de cristal aparecieron borrosas imagines de lo que
había ocurrido. Pude ver que Majin Boo
se regenero a partir de los pequeños pedazos que quedaron de él, y como peleo
con Kakarotto y como este le mostró una nueva transformación como “súper
saiyajin fase 3” al verlo mi sangre hirvió.
-
¡Ese
miserable! –espete mientras tomaba el orbe entre mis manos – se suponía que
habíamos peleado con todo nuestro poder, que había sido la batalla perfecta,
¡ese desgraciado se atrevió a mentirme con sus golpes!
Podía sentir como
sangre inundaba mi rostro, estaba no solo molesto, estaba sinceramente
ofendido, un golpe es una expresión de verdad absoluta, eso es le los saiyajin
valoran más.
-
Ya no
quiero seguir viendo esto –dije resignadamente
- tan solo llévame de vuelta a la tierra.
-
… como el
templo ya no existe tendremos que usar otro camino.
Atravesamos la puesta
de aquella estructura y esta nos condujo a un pasadizo completamente distinto,
era una sendera rocosa plagada de precipicios y envuelta en una densa niebla.
-
Escúchame
bien Vegeta, por este camino no podemos volar, debes mantenerte cerca del
suelo.
-
¿Porque
demonios no?
-
Esta es la
brecha que separa al otro mundo de la tierra, no se supone que ni los vivos ni
los muertos pasen por aquí normalmente las almas pasan por el templo de
Kamisama de forma segura.
-
¡Bah!
Entonces apresurémonos.
A pesar de mi
insistencia la anciana dijo que de nada serviría correr puesto que este es un
plano metafísico, diciendo esto saco de entre los pliegues de su túnica negra
una vela y la encendió haciendo arder una pequeña llama verde en su mano. No
tengo ni la menor idea de por cuanto tiempo caminamos pero se sentía como si
hubiera dado millones de pasos desde que atravesamos la puerta.
