domingo, 11 de noviembre de 2012

Las Memorias de Vegeta (Entrada 54)



24 de Julio 791

La respuesta del Dr. Briefs me dejo helado, había sido Bulma quien aumento el empuje de la prensa.

-          Bulma entro en la cámara de control durante el experimento – comenzó a explicar el viejo científico – y me pidió que no te lo dijera, observo la mayor parte del experimento… y cuando me negué a seguir tus instrucciones, por tu seguridad, ella tomo el control de la prensa y lo aumento gradualmente hasta que ocurrió lo que ocurrió.
-          … ya veo.
-          Después me dijo que “a alguien tan cabeza dura como tu no se le puede hacer entender con palabras”.
-          Je, supongo, ¡agh! Duele reírse.
-          Je je je, me da gusto ver que ya estas bien Vegeta, avísame si necesitas algo.

El padre de Bulma me sonrió con afecto antes de salir de mi habitación y cerrar la puerta tras de si, tengo que admitirlo, cada vez me acostumbraba mas a su presencia e incluso me agradaba pasar tiempo con el, era un giro interesante en mi rutina diaria, además prefiero que él me hable a tener que soportar la chillona voz de su eposa. En medio del silencio en el cuarto fue bastante fácil volver a dormir pero no mucho antes de que empezara a soñar un ruidito me despertó; sonaba como algo que rodaba y también podía oír pasos, pero como mi cuerpo estaba fuera de mi control no podía ver bien en todas direcciones, de pronto el ruido se escucho debajo de mi cama, el no saber que estaba casando me estaba sacando de quicio.

-          ¿Quién esta ahí?

El ruido se detuvo por un momento y luego continuo, parecía estarse moviendo mas rápido “rash rash” estaba llegando a mi limite, ese ruido me estaba desesperando, mi nerviosismo empezaba a hacerme sudar frio, si hay algo que me ha molestado desde niño es que me asechen. El sonido se movió a mi izquierda y algo rozo las sabanas en mi cama, como mi cuello era lo único que podía mover sin problema mire inmediatamente y vi unas pequeñas manos apoyadas en el colchón, luego una mata de pelo lila subió y unos penetrantes ojos azules me miraron.

-          Ah, solo eres tu Trunks.
-          … - mi hijo simplemente me miro sin pronunciar palabra, aunque aun no podía hablar bien ya era capaz de llamarme papa.
-          ¿Qué estas haciendo aqui?

Con gran esfuerzo trepo a la cama y  se monto en mi pecho, apenas y tenia un poco mas de un año pero ya era bastante pesado para su edad, cunado se puso encima de mi me lastimo una costilla y tuve que apretar los dientes para no gritar, si lo asustaba empezaría a llorar y no estaba de humor para aguantarlo. Trunks me miro con detenimiento y luego acerco sus manitas a mi cara.

-          Espera ¿que intentas ha?

Con un de dedo comenzó a hurgar en mi boca y a jugar con mis labios, luego se puso a amasar mi cara con sus manos, las muecas que me causaba debían ser muy graciosas ya que no paraba de reír cada vez que reconfiguraba mi cara, mientras yo tenia que aguantar como me embadurnaba la cara con mi propia saliva, la sensación pegajosa era muy desagradable, además del molesto aroma que tienen los niños. Luego de unos minutos pareció aburrirse y empezó a bostezar, pensé que por fin podría librarme de el pero para mi sorpresa no se bajo de mi persona, simplemente se acomodó y se recostó sobre mi pecho.

“Demonios” pensé, normalmente me lo hubiera quitado de encima y se lo hubiera llevado a su madre para que se hiciera cargo de el, pero no podía moverme por culpa de mis heridas y el anestésico que corría por mi sistema, de hecho probablemente me encontraba mas calmado de lo que debería por tener al chiquillo encima de mi. Por varios minutos lo único que se escucho fue la tranquila respiración de Trunks mientras dormitaba y el ocasional trino de las aves que entraba por la ventana, el ambiente era tan relajante que yo mismo que estaba empezando a quedar dormido, pero de repente la puerta se abrió aun mas de lo que Trunks la dejo y alguien mas entro en la habitación.

-          ¡Válgame! Pero que ternura – exclamo la madre de Bulma con su habitual jovialidad.
-          ¡Argh! ¡no se quede ahí parada y quítemelo de encima!
-          Vaya Vegeta, no cabe duda que eres un padre ejemplar.
-          ¡No diga tonterías!
-          Jo Jo Jo, ¡Ay Vegeta tu siempre tan enérgico!
-          ¡Grrrr!
-          Bueno, mejor me llevo al pequeño Trunks a su habitación para que te deje descansar a ti también, ¿necesitas algo Vegeta querido?
-          … comida – dije sin poder evitar sonrojarme, el ser tan dependiente de los demás me apenaba demasiado – me esta empezando a dar hambre.
-          Claro que si, enseguida te preparare algo.

La Sra. Briefs salió con Trunks completamente dormido en sus brazos, ahora que no lo tenia encima respiraba mas fácil, pero pronto sentí frio en mi pecho al no tener el calor de mi hijo sobre mi, por desgracia mis brazos estaban aun adormecidos y no pude arroparme con la sabana. Después de un rato recibí otra visita, esta vez era Bulma, que entro con una bandeja en las manos y un tazón.

-          Hola Vegeta, ¿Cómo te sientes?
-          Como un bulto inútil.
-          Ay no te quejes, después de todo tu te lo buscaste.
-          Bah, esto no es nada.
-          No entiendo porque eres tan necio – remilgo mientras ponía la bandeja sobre una mesita que estaba junto a mi cama – te traje algo de comer, mama dijo que tenias hambre.
-          Si… pero…
-          ¿Que sucede?
-          No, nada
-          ¿Pasa algo malo?
-          E, es que…
-          ¿Si?
-          ¡Es que quiero orinar!

Mi cara estaba ardiendo, seguramente esta rojo como un tomate, dudo mucho que ningún saiyajin se hubiera encontrado en una situación tan vergonzosa.

-          ¡Ja ja ja aja ja! – Bulma empezó a reír tan estridentemente que sus carcajadas resonaron en el cuarto.
-          ¡Ay ya cállate mujer!
-          Vegeta, si necesitas ayuda solo pídela.
-          Ni que estuviera loco.
-          Enseguida vuelvo solo aguanta un poco mas.

Salió de la habitación y pronto volvió con un urinal en las manos, me retiro las sabanas y… al diablo con los detalles simplemente hizo lo que tenia que hacer. Luego de ir a lavarse las manos y tirar mí orina en el baño regreso a mi lado.

-          ¿Necesita algo más el enfermito?
-         
-          Ah, ya se, ¿quieres que te ayude a comer?
-          No
-          Deja de ser tan orgulloso, no puedes moverte ¿o si?

No respondí, me limite a aceptar su oferta con un suspiro. Bulma me ayudo a incorporarme y puso unas almohadas extra en mi espalda para que pudiera sentarme; me había traído caldo de pollo, por lo que me alimento a cucharadas hasta que me lo termine.

-          Bueno, descansa, llámame si necesitas ayuda con algo mas – dijo antes de salir.
-          … gracias… - le respondí calladamente, Bulma entonces se detuvo en la puerta y me miro con cariño, pero rápidamente su mirada se torno maliciosa y sonrió como una niña que planea una travesura.
-          Ahora que lo pienso… ¿no te puedes mover para nada?
-          ¿Uh? – mi instinto me insto a huir, pero no podía.
-          Estas completamente indefenso… ¿verdad?
-          ¿Eh?
-          ¿Sabes Vegeta? Eres muy dominante cuando estas conmigo… - dijo mientras le poni el seguro a la puerta
-          ¡Gulp! – sentí un nudo en la garganta mientras acariciaba mi mejilla con un dedo.
-          Estas oportunidades son raras, no creo que deba desperdiciarlas – declaro mientras se relamía los labios; parecía una fiera salvaje frente a su presa conforme se acercó a la cama y se sentó  a mi lado.

Las manos de Bulma recorrieron mi pecho  y bajaron por mi abdomen hasta rozar mi entrepierna; acerco sus labios a mi oreja derecha y soplo lentamente, el calor de su aliento hizo que se me pusiera la piel de gallina.

-          E, espera Bul, - me sello los labios con un dedo mientras su lengua serpenteaba por mi cuello.

Sentí la humedad bajar hacia mi torso e hizo círculos en mis pectorales, recorrio con su boca los costados de mi abdomen y siguió bajando mas. Su rostro quedo oculto tras su cabellera azul pero mi cuerpo sapo exactamente que estaba haciendo, para ese momento ya no estaba ruborizado, toda mi sangre se había concentrado en otra parte de mi cuerpo; empezó a “recorrerme” lentamente tanto con sus manos como con sus labios, para luego “acogerme” por completo dentro de su boca. No era la primera vez que lo hacia, pero hasta ahora yo había tenido cierto control de esos momentos, ahora estaba a su merced, la sensación de ser esclavo de su placer hacia que me estremeciera con cada caricia que me daba; no tardo mucho para aumentar la intensidad de su “ataque” y yo lo único que pude hacer fue gemir y apretar los dientes sin poder resistirme. Pronto sentí que se me iba la vida en sus manos y me deje llevar hasta el final.

Ejem, bueno, será mejor que me detenga, sino va a ser una larga noche en el sofá, Bulma esta molesta porque golpee a uno de sus inversionistas anoche en la fiesta del trabajo… como si fuera mi culpa, el cretino no dejaba de mirarle el escote.

5 comentarios:

Karime dijo...

Me encanto, por cierto he descifrado la palabra Kitsune :D

Vitrioluz, El Fecundo en Ardides dijo...

Gracias por hacerme caso con lo del Lemon, espero que haya más...

Y sabes que otra cosa se me ocurre?

Que nunca en la serie se ha visto o hemos sabido que Vegeta tenga alguna plática o algo así con Pikoro.

Bueno, lo pienso porque cuando lo de Majin Boo, le dice que cuide de Trunks... O sea pues no es que Pikoro sea la niñera jajaja pero aparte de pensar que se lo dijo porque en cierta forma él ya cuidaba de Gohan, tal vez hayan tenido platicas o algo así...

Bueno no se, simplemente se me ocurrió XD.

karla b dijo...

jajaja estuvo geniial,, mendiga bulma calenturienta jajaja

Unknown dijo...

Esa bulma no tiene remedio pero esta padre la lectura ojala su vas mas saludos

Citlalli Lemus dijo...

Esa bulma no tiene remedio pero esta padre la lectura ojala su vas mas saludos