lunes, 22 de abril de 2013

Las Memorias de Vegeta (Entrada 67)



2 de Agosto de 791

Habían pasado ya 2 meses desde mi experiencia psíquica en el templo de Kami Sama. Los primeros después de volver a casa estuve un poco más distante de lo normal, lo cual molesto n tanto a Bulma, quien incluso llego a preguntarme si estaba viendo a otra mujer; por un momento pensé en jugarle una broma y decirle que de cierta manera así era, pero sabiendo que eso me acarrearía más problemas de los necesarios decidí simplemente negarlo. Realmente no quería sobre lo que había estado haciendo fuera de casa esos 2 días, así que decidí tomar las cosas relajadamente y dejar que fluyeran por si solas.

Nuevamente había retomado mi entrenamiento, no de la misma manera que cuando Kakarotto estaba vivo, pero seguía tratando de superar mis limites poco a poco definitivamente quería aumentar mi poder lo más que pudiera. Al mismo  tiempo había comenzado a entrenar a Trunks, quien ya era perfectamente capaz de caminar correr y no le paraba la boca siempre que estaba cerca de mi o su madre. Por supuesto, Bulma se negó rotundamente a la idea de mandarlo a otro planeta para que se fortaleciera de la misma manera que haría un niño saiyajin de su edad en el planeta Vejita, y parte de mí tampoco estaba entusiasmada del todo con la idea; si bien mi hijo había mostrado una gran curiosidad e inteligencia poco tiempo después de nacer, su aprendizaje  era casi tan arcaico como el del resto de los niños de la tierra. En el planeta vejita su educación habría sido inducida por medio del sistema Ho-on desde las primeras semanas de vida y en cuestión de meses tendría todos los conocimientos  básicos necesarios para desenvolverse en el mundo saiyajin.


Por increíble que parezca, ni siquiera la corporación capsula había desarrollado nada que se le asemejara a esta tecnología, por lo que el padre de Bulma se intereso mucho en ello cuando le conté sobre ella; trato de que le diera mas detalles para asi recrearla con retro ingeniería, pero desconozco por completo todo lo referente a su funcionamiento técnico a su construcción. Pero sabía que la versión del Ho-on diseñado para la familia real era distinto en contenido al que se usaba en el resto de la población, aun asi, la mar parte de mi conocimiento sobre mi cultura  fue adquirido en mis vivencias al lado de mi padre y en el campo de batalla.

 El entrenamiento de Trunks comenzó de manera muy simple. Al haber nacido en la tierra, que tiene una gravedad mucho menor a la que tenía el planeta vejita, su cuerpo era más débil que el de un niño saiyajin ordinario, pero sabía que el potencial de su sangre guerrera estaba dentro de él, Gohan era la prueba de ello. Así que lo primero que había que hacer era acondicionar su cuerpo para que posteriormente fuera capaz de usar todo su poder.

-        Muy bien Trunks, ya tienes 5 años… - comencé a decirle, estábamos en el jardín trasero de la corporación capsula y me escuchaba muy atento parado frente a mí – a tu edad yo ya era capaz de volar, usar mi energía y había combatido varias veces contra los saibaiman.
-        ¿Qué es un saibaiman?
-        Son criaturas grotescas creadas a partir de plantas, mucho más fuertes que un humano… - no pude evitar sonreír al recordar la cara de Yamcha cuando ese saibaiman se autodestruyo junto con el – lo importante es que a partir de hoy  entrenaras bajo mi control 3 veces por semana para que puedas convertirte en un digno saiyajin.
-        ¿Y qué me voy a ganar?
-        ¡¿Qué dijiste?!
-        Que “¿Qué me voy a ganar?”
-        ¡Muchacho tonto! Con el entrenamiento ganaras poder eso es lo único que importa.
-        No quiero – replico mientras giraba la cabeza a su derecha y cruzaba los brazos, inflo un poco sus majillas en señal de protesta.
-        ¡Grrr! Déjate de berrinches, quiero que le des 30 vueltas a la casa corriendo para empezar.
-       
-        ¡AHORA! ¡hazlo o lo que te vas a ganar es una tunda!

Espantado, el niño comenzó a correr a toda prisa – Esto pasa por mimarlo demasiado – pensé – con el Trunks del futuro nunca tuve problemas para ponerlo a entrenar. 20 minutos después Tunks había terminado su carrera y estaba tendido en el suelo jadeando.

-        Bien – le dije – ya que estas ahí has 30 lagartijas.
-        ¡¿Ah?! – me miro completamente atónito.
-        ¡Vamos!

Con desagrado se colocó en posición y comenzó a hacer las flexiones, desde pequeño me había visto entrenar, así que no tuve que explicarle como hacerlas.

-        Veintinuuueeeebeee… ¡Treeeeeiiiintaaaa! – conto con  esfuerzo las ultimas 2 repeticiones.
-        Bien, ahora ponte de pie.
-        ¡Sí! – Visiblemente aliviado Trunks se levantó de inmediato.
-        60 sentadillas.
-        ¡Pero esas son el doble!
-        ¡y serán el tripla si sigues renegando!

A las sentadillas le siguieron  abdominales, desplantes, saltos y finalmente carreras contra mí. Obviamente no corrí a toda mi velocidad probablemente solo use una millonésima parte de mi energía en ello, pero aun así Trunks no pudo ni acercarse a mi antes de terminar de correr.

-         Muy bien, eso es todo por hoy, ahora vete a lavar la cara y las manos, ya debe estar lista la comida.
-        Si papa – respondió completamente agotado y se encamino a la casa.

Esperaba que fuera débil, pero sabía que con algo de entrenamiento podría ver su potencial verdadero.

Hablando de entrenamiento creo que iré a hacer mi rutina de hoy antes de continuar.

3 comentarios:

Vitrioluz, El Fecundo en Ardides dijo...

Aaaarrgggg yo pensé que la sorpresa ya venia en este capitulo!

Jacobo Tebache Cuevas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Excelente blog, de verdad que se siente una conexión cercana con el personaje, y siendo Vegeta mi favorito de todo Dragon Ball lo hace una bonita experiencia, te felicito por las entradas