Este es quizás el primer anime que vi en mi vida. Tendría cerca de 5 años cuando me levantaba a las 6 de la mañana a encender el televisor en la sala de mi casa, arropado con una cobija de lana frente l cinescopio, mientras expectante esperaba a que terminara algún aburrido programa de IMEVISION para que diera comienzo la barra infantil, la cual comenzaba justamente con esta serie, La princesa de los 1000 años (o Senen Joou como la conocen los japoneses) recuerdo que la canción del intro era simplemente fascinante, en una época donde todas las caricaturas eran simples y debajo presupuesto y sobre todo donde no se prestaba gran interés al contenido, el escuchar una lírica tan profunda en una serie animada realmente era estimulante.A mi corta edad me era imposible comprender del todo la trama o la razón por la cual todas las personas parecían enanos deformes, a excepción claro de esa hermosa rubia de cabello extraordinariamente largo, ojos melancólicos y estatura que superaba por mucho el promedio de población.
Ella era Yayoi Yukino una hermosa joven que trabajaba en el observatorio a las afueras de su pueblo, pero en realidad era una princesa del espacio exterior con la misión de salvar a su planeta Lametal. A su lado siempre estaba este pequeño niño deforme llamado Hajime (o ajime como lo pronunciaron en latinoamerica) Amamori quien por casualidad le conoce y traba amistad inmediata con ella. Juntos corren grandes aventuras mientras una banda llamada “los ladrones de los 1000 años” tratan de detener a Yayoi… al menos así lo recordaba
Ella era Yayoi Yukino una hermosa joven que trabajaba en el observatorio a las afueras de su pueblo, pero en realidad era una princesa del espacio exterior con la misión de salvar a su planeta Lametal. A su lado siempre estaba este pequeño niño deforme llamado Hajime (o ajime como lo pronunciaron en latinoamerica) Amamori quien por casualidad le conoce y traba amistad inmediata con ella. Juntos corren grandes aventuras mientras una banda llamada “los ladrones de los 1000 años” tratan de detener a Yayoi… al menos así lo recordaba
Por mucho tiempo esta serie permaneció en mi mente inconclusa, incongruente y sin un final claro, pero con el desarrollo del Internet, me fue posible verla completa ya en mis 20’s y disfrutar de la nostalgia que solo algo traído de nuestra niñez puede dar. La historia era prácticamente como la recordaba, rubia hermosa, naves espaciales, gente deforme y un final muy triste, pero además pude darme cuanta de todos los matices de los personajes así como los defectos de esta gran obra.
Para empezar es una clásica historia de Reiji Matsumoto, y como tal debe contener un poco de opera espacial, pero lo principal una mujer de gran belleza y una personalidad triste. Pero el mayor fallo de la serie no vine del material de origen, si no del doblaje el cual tenia un gran cast, puesto que las voces quedaban con cada personaje, pero estando la industria del doblaje aun tan primitiva en Sudamérica dio como resultado un trabajo de calidad inferior.
A pesar de todo, La princesa de los mil años sigue siendo uno de mis animes preferidos, y siempre que la vea me sentiré como ese niño en la sala a las 6:00 de la mañana.











