domingo, 12 de septiembre de 2010

Las Memorias de Vegeta (Entrada 5)


18 de Junio 791

Transcurridos algunos minutos… alrededor de 40 minutos para ser mas preciso, Bulma bajo vistiendo ese vestido azul que uso el día que revivimos a sus amigos terrícolas, siempre me ha gustado ese vestido, acentúa muy bien su figura. Permanecí sentado viendo la bajar la escaleras, me deleite tanto con el espectáculo que casi no me percate cuando llego a estar a solo unos pasos de mi persona.

-         Vaya, ni siquiera bien vestido te vuelves un poco mas atento- reclamo.
-         ¿Ahora que?
-         ¿No sabes que debes ponerte de pie enfrente de una dama?
-         ¿Y tu no sabes que debes arrodillarte frente a un príncipe?
-         Ya basta, andando “su alteza real” o se nos hará tarde.


Acto seguido e ignorando mis protestas, se encamino hacia la puerta principal; una vez afuera, saco una capsula que contenía un vehiculo flotante, debo admitir que estas capsulas me parecían sumamente avanzadas para este planeta, ni siquiera el planeta freezer contaba con un recurso semejante, subí en el lado del copiloto y ella empezó a conducir, condujo rápidamente a través de las calles de la ciudad, viendo los edificios y la gente caminando en las aceras, me di cuenta de que había pasado toda mi estancia en la tierra entrenando y no había siquiera visto los alrededores de esta ciudad, yo que he viajado por todo el cosmos, he visto cientos de civilizaciones, pero la tierra era sin duda el planeta mas hermoso en el que había estado, era intrigante como estos seres tan débiles y con vidas tan sencillas coexistían entre si.

Durante mi niñez pase mis primeros años siendo instruido en los usos y costumbre de mi pueblo a por medio del sistema Ho-on (ver apéndice) el cual era similar al que se instalaba en las naves de los bebes que eran enviados a planetas débiles y fáciles de conquistar, pero siendo yo el hijo del rey mi educación fue mas profunda, todo miembro de la realeza saiyajin debía conocer y entender nuestro modo de vida y estratos de nuestra civilización; en el nivel mas bajo se encontraban los esclavos, seres de planetas conquistados que servían para la construcción y elaboración de productos en fabricas, a ellos les seguían los científicos, por lo general refugiados espaciales o prisioneros que elijaron servir a nuestra raza en lugar de ser eliminados, la armada estaba conformada por los soldados de clase baja como Katakarotto, los escuadrones de conquista cuyos miembros eran saiyajines que habían adquirido experiencia y fama en batalla, los soldados de clase alta y la elite, que por lo general solían ser miembros de la realeza, pero solo los descendientes directos del rey podían aspirar a la corona.

Mientras revisaba mis recuerdos, llegamos a las instalaciones de una extraña atracción, un parque de diversiones según dijo Bulma, era una torre alta en cuya cúspide se encontraba un domo gigantesco, tras subir en un elevador las voces y gritos de miles de niños casi hicieron que mis tímpanos estallaran, el ruido auguraba una formidable jaqueca.
El parque estaba lleno de atracciones a las que Bulma llamo juegos mecánicos, me vi forzado a acompañarla a montar en ellos, esto fue bastante aburrido ya que teniendo la capacidad de volar por mi mismo y moverme a mayor velocidad que esos cacharros todo me parecía una simple caminata, sin embargo ella lo encontraba bastante emocionante y aterrador al mismo tiempo, varias veces se aferro a mi brazo, algo que fue ciertamente placentero.

Después de un rato Bulma se sintió hambrienta y por mi parte el aroma proveniente de los puestos de comida había estado llamando mi atención desde que llegamos al parque, luego de una rápida pero profunda inspección nos sentamos en una mesa, mientras ella comía una hamburguesa yo devoraba todo platillo que me abrió el apetito; entre bocado y bocado comenzó a hablar sobre la ves que vino aquí con Kakarotto y sus amigos; falto poco para que me asfixiara cundo me contó como ese inútil se bajo los pantalones frente a una falsa adivina para mostrarle los testículos.

Después de la comida decidió que era apropiado ir a caminar para ayudar a la digestión. Así que salimos del parque y nos dirigimos a una playa cercana, ella se descalzo y deambulo lentamente por la arena, las olas mojaban d cuando en cuando sus pies mientras el sol se ponía en el horizonte.

-         ¿Vegeta?... sobre lo de anoche…
-         ¿Qué sucede con ello? – no lograba entender porque pero algo en su tono de voz me ponía tenso.
-         No quiero que tengas una mala idea de mí… pero me siento aun mas confundida que antes.
-         ¿Confundida?... ¿tu estas confundida?, ¿Cómo demonios crees que me siento yo?, jamás en mi vida había sentido tanta incertidumbre como cuando tu estas cerca.
-         Creo que deje que mis sentimientos nublaran mi razón.
-         ¡No me vengas con estupideces!, yo solo vine a este planeta para matar a Kakarotto, nunca planee mezclarme con ustedes y nuca pensé en enamora- me comí esa ultima palabra, mi duda y frustración por no entender lo que estaba pasando me hicieron hablar de mas.
-         Vegeta ¿Qué haz dicho? – me miro con gran sorpresa en sus ojos, sentí que debía hacer algo, era momento de sincerarme conmigo mismo.
-         Escucha con atención muchacha terrícola porque será la única vez que me oigas decir semejante disparate en tu vida – inhale profundamente y hable tan claro como pude – Bulma… estoy enamorado de ti.

Bulma se arrojo a mis brazos dejando escapar de sus labios un callado “mi príncipe” para luego besarme con pasión. Habiendo quitado el peso que cargaba en mis hombros desde hacia tantos días me sentí libre para corresponder a su afecto.

Escribir esto a sido mas difícil de lo que creí, me tomare un descanso y volveré a escribir cuando me vuelva a sentir capaz.

2 comentarios:

J.A dijo...

gua!!!!! q tierno

Anónimo dijo...

Hermoso!!!