domingo, 19 de octubre de 2014

Las Memorias de Vegeta (Entrada 98)



3 de Septiembre 791 1:45pm

Sin mucho esfuerzo, les di alcance a Kakarotto y los demás; evidentemente no estaban tratando de interceptarlos, así que no volaban a toda velocidad. Mientras seguíamos a aquel par de sabandijas, el supremo kaiou sama comenzó a explicar la razón de todo este misterio. Nos contó acerca de un hechicero llamado Bibidi, quien creo a un ser de inmenso poder llamado Majin Boo que destruyo incontables planetas en los confines del universo. Mientras Narraba esta historia mi mente empezó a divagar en mis recuerdos. Remembre las grandes conquistas y la devastación causada por los saiyajin a lo largo y ancho de la galaxia. ¿Cuántos planetas habremos destruido? ¿Cuántas culturas habremos arrasado? ¿Cuántas civilizaciones habremos demolido hasta los cimientos?

Las memorias de gloriosas batallas, masacres y conquistas emergían desde lo más profundo de mi conciencia. Mi sangre de saiyajin hervía de emoción solo de recordar el aroma de la carne chamuscada de mis enemigos. Sin importar el tipo de vida que había llevado hasta ahora, yo seguía siendo el príncipe de los saiyajin, y en mi naturaleza, la violencia y destrucción continuaban presentes aun si había sido capaz de mantener a raya mis instintos; realmente, de haberlo querido hubiera conquistado este planeta con mucha facilidad, ni siquiera Gohan habría sido un problema, quizás su poder de pela fuera mayo que el mío durante y después de la batalla con Cell. Pero ahora, debido a su negligencia su poder había disminuido considerablemente. Con un poco de estrategia sin duda podría vencerle. Por otro lado estaba Kakarotto, el sin duda se habría fortalecido. Sin duda era un tonto, pero igual que yo era un saiyajin de sangre pura y su instinto lo llevaba a seguir aumentando su poder. El solo tratar de adivinar o estimar que tan fuerte se había vuelto hacia que mis ansias por pelear aumentaran.

El supremo kaiou sama continuaba con su historia, acerca de cómo ese “demonio” había destruido varios planetas; -“nosotros los saiyajin también podemos hacer eso” – pensé.

-        Se equivoca sr. Vegeta, el poder de Majin Boo está fuera de este mundo, fue capaz incluso de acabar con los otros supremos kaiou samas, originalmente había cuatro de nosotros –dijo sorprendiéndome, ese enano tenia aparentemente la capacidad de leer la mente.

El supremo kaiou sama prosiguió con su historia, narro como tras la última batalla entre los de su especie el mago Bibidi, los suyos habían sido diezmados y el mago había encerrado a su monstruo en un “huevecillo” para mantenerlo controlado, y lo mando al planeta tierra el cual sería su siguiente objetivo. Aprovechado esta oportunidad él y Kibito aniquilaron a Bibidi antes de que pudiera llegar a la tierra. Tras localizar  el “huevecillo” decidieron esconderlo por temor a si trataban de destruirlo pudiese liberarse la criatura en su interior.


Sin embargo tras varios siglos descubrieron que El mago Bibidi tenía un hijo llamado Babidi, quien también poseía la habilidad para liberar a Majin Boo; pero después de cientos de años, este necesitaba grandes cantidades de energía pura para restaurar el poder de la criatura. Por esta razón Bibidi envió a sus hombres al torneo de las artes marciales y al enterarse de esto, el supremo kaiou sama y Kibito decidieron intervenir. Tanta palabrería me parecía absurda. Habiendo combatido con los seres más poderosos del universo me costaba mucho trabajo creer que existiera un ser semejante. Sin embargo, según Piccoro estos seres eran dioses y si bien no parecían tener gran fuerza, sus habilidades y el alcance de estas eran completamente ajenas a mí; ya en diversas ocasiones había presenciado las habilidades de Piccoro y su gente, sin duda parecía que fuera “magia” lo que ellos hacían, pero Piccoro en alguna ocasión me menciono que no era ni remotamente similar, como él lo llamaba era manipulación del ki y la materia. Esto para mi tenía un poco más de sentido siendo que yo también podía hacerlo a una escala mucho mayor,  los saiyajin así como muchas otras especies en el universo y una escasa minoría en el planeta tierra tenemos la afinidad suficiente para manipular nuestra energía interior. El uso de esta depende exclusivamente de la evolución de cada especie pero además el entorno en el que habitan fuerza al desarrollo de nuevas técnicas.

Por esto mismo, concebir a estos dos seres como “dioses” me parecía absurdo, habiendo atestiguado las distintas habilidades de una gran cantidad de seres en las profundidades del espacio; desde la capacidad de detener el tiempo de Gurdo, las habilidades psíquicas y metafísicas de los Yadorat e incluso había escuchado que los extintos habitantes del planeta Kannasa tenían la habilidad de ver el futuro.

Mientras es supremo kaiou sama  seguía narrando la destrucción causada por aquel ser, mi mente empezó a divagar entre mis recuerdos. Los días de gloria del imperio saiyajin se hacían presentes en mi cabeza en exquisito detalle, los colores de los estandartes reales ondeando sobre las humeantes civilizaciones destruidas por mi pueblo en los planetas adyacentes en nuestro sistema planetario. Los distintos aromas de las atmosferas de los cientos de mundos que visite en mis viajes por el espacio. Los diversos sonidos causados por los habitantes de dichos mundos al ser aniquilados; todos seguían vivamente tangibles en mi memoria aun después de tantos años.

El planeta Vejita formaba parte de un sistema solar muy similar al de la tierra, pero más pequeño y de orbitas más extensas. Con cinco planetas vecinos, de los cuales solo dos eran del todo habitables. Mi planeta contaba con una única luna, que a diferencia de la luna terrestre, orbitaba de manera más lenta lo que contribuía que hubiera luna llena solo cada 30 ciclos solares, además la luna en si era visible en raras ocasiones ya que a menudo su luz era obstruida por los anillos de polvo cósmico que rodeaban el planeta, estos aparentemente eran vestigios de dos lunas gemelas que solía poseer el planeta hace millones de siclos. Ahora que lo pienso, los siclos solares del planeta Vejita eran más largos que un años solar de la tierra debido a la órbita extendida de planeta, aproximadamente 432 día y siendo el planeta Vejita considerablemente más grande que la tierra los días eran de 29 horas; nunca he hecho bien los cálculos pero eso significaría que en años terrestres Kakarotto y yo somos al menos 5 años mayores de lo que creen Bulma y los demás.

En los tiempos antes de que los saiyajin entráramos al servicio de Freezer, ya habíamos comercializado con visitantes de planetas distantes, intercambiando soldados por tecnología. Lo que permitió a mi raza dar un salto gigantesco una vez que se encamino hacia las estrellas. Pronto conquistamos los planetas aledaños y formamos pequeñas colonias, pero estos terminaron siendo vendidos al mejor postor. Fue mi abuelo quien por primera vez hizo tratos con Freezer, y permitió que la orgullosa raza saiyajin pasara a estar a las órdenes de ese enano debido a la cobardía de mi ancestro.


El planeta Vejita era extenso y basto en sus territorios, sin embargo carecía de la abundancia que la tierra posee; sin duda poseía fauna y flora autóctona, pero debido a esta falta de recursos y la falta de ellos incluso en el sistema planetario circundante, nos vimos forzados a importar materias primas para continuar con la expansión de nuestra civilización dentro de nuestro propio planeta. Minerales, vegetación, ganado, pero sobre todo tecnología. Pero todo cambio cuando llego el reino de Freezer, el desarrollo de la raza saiyajin llego a un abrupto callejón sin salida bajo la mano del tirano que amedrento a mi abuelo al punto de ceder su gobierno. Los saiyajin conservarían su autonomía siempre y cuando se mantuvieran al mandato de su nuevo emperador. Los saiyajin ya no buscarían colonizar nuevos mundos ni tampoco se permitiría la explosión demográfica dentro del mismo planeta, solo hasta años después de la destrucción de mi gente descubriría que esto fue una medida inicial para controlar la cantidad de la población saiyajin y aminorar el riesgo de una rebelión.

Fue mi padre quien sello por completo el destino de los saiyajin, a fin de evitar la desconfianza de Freezer, accedió a dar su primer vástago como un rehén de paz, pero solo hasta que hubiese sido propiamente educado como un miembro de la familia real; por esto mismo mi padre se abstuvo de tener hijos por varios años, aun si esto ponía en riesgo el linaje de mi familia al no poseer un heredero. Hasta donde yo sé, mi padre ya había vivido casi 50 ciclos solares cuando yo nací, y solo varios años después fue que me entrego a su gobernante, quien poco tiempo después decidió aniquilar a mi raza.

No se cuánto tiempo estuve absorto en mis pensamientos cuando de repente la voz de Gohan me saco de mi introspección. Iba acompañado  Kibito quien le dedico una sonrisa apenas perceptible en su arrugada cara rosa al supremo kaiou sama. Gohan por su lado fue recibido con alegría por los demás del grupo al ver que se encontraba a salvo y este rápidamente se colocó al lado de su padre mientras seguíamos en pleno vuelo. Kakarotto se encontraba ahora sumamente entusiasmado por la posibilidad de pelar con un rival poderoso; su alegría no hizo sino aumentar mi descontento. Nuevamente estaba siendo rezagado por alguien. Esta debía ser nuestra pelea, el momento que tanto había anhelado, la cúspide y meta de todo mi entrenamiento y ahora estos seudo dioses se estaban entrometiendo. Sin importar que, yo pelearía el día de hoy con Kakarotto nada más me importaba.

-        Parece que aterrizaran por aquí – dijo de pronto el supremo kaiou sama.
-        ¿Es aquí? – pregunto Krillin.
-        Pero si revisamos este lugar y no había nada – agrego Kibito.

Descendimos y nos ocultamos a unos 500m de una pequeña estructura en un claro en medio de un valle ahí había un individuo esperando por los otros dos sujetos. Me percate que a unos cientos de metros había una pequeña casa cerca de ahí y una camioneta junto a la que yacían 3 cuerpos inertes, un hombre una mujer y un niño pequeño, aparente mente llevaban algo de tiempo fallecidos. El supremo kaiou sama pidió que ocultáramos nuestro ki para evitar ser detectados y nos escondimos a las faltas de una montaña cercana. Kakarotto también se percató de la persona esperando y pregunto se era el mago Babidi, a lo que el supremo kaiou sama respondió que no era así. Para mi sorpresa también noto que la tierra alrededor de  la estructura parecía diferente, como si hubiese sido excavada.

-        ¡Ya veo ese miserable de Babidi oculto su nave espacial bajo tierra y por eso por más que la buscamos no pudimos dar con ella! – declaro Kibito.

No supe si reír o llorar. ¿De verdad eran tan estúpidos estos “dioses”? ¿Cómo demonios no se le pudo ocurrir esa posibilidad? Este breve lapso de incredulidad se vio interrumpido por la aparición de dos nuevos seres; uno era alto y de piel rosada y con cuernos, ataviado en un traje azul y una capa blanca el otro era una diminuta sabandija que parecía una cría de ratón con hepatitis por el tono arceo de su piel y sus repugnantes ojos que protuberaban de su enorme cabeza. El supremo kaiou sama y Kibito estaban aterrados al ver al sujeto de piel rosada, a quien identificaron como Dabura “el rey del mundo de las tinieblas” y casi hicieron que Krillin mojara sus pantalones al hablar acerca de su “corazón lleno de maldad” y como él era “el ser más poderoso del reino de las tinieblas”.

-        ¡Maldición! – dijo el supremo kaiou sama – no me imaginaba que Babidi se hubiera apoderado de Dabura.
-        ¡Ju! Eso solo significa que has perdido las esperanzas de ganar – le restregué a ese petulante remedo de dios.
-        … - tan solo me miro de manera impotente, sus ojos me indicaban que tenía razón.
-        ¿Qué van a destruir el mundo? – pregunte al aire – que lo intenten, de ninguna manera perderé ante esos sujetos – y mucho menos el día de hoy, esos gusanos estaban estorbándome para pelar con Kakarotto e iba a deshacerme de ellos a como diera lugar.

Voy a prepararme un refrigerio antes de seguir escribiendo, me pregunto si Bulma compro de ese jamón de puerco que me gusta tanto.

5 comentarios:

Scabbers dijo...

Qué bueno!!! Regresaron las aventuras de nuestro capo Vegeta!! Abrazos

Katherin J. Buffoonery dijo...

Pensé que dejarías de escribir ;____; me emocioné mucho al ver otra entrada. ¡Por favor sigue! AMO lo que escribes XD es como tener al mismísimo Vegeta detrás de la pc hahahaha.

Estaré al pendiente de la siguiente entrada. ¡Excelente trabajo! (/*3*)/♥!

Anónimo dijo...

Entrada nueva ya de ya, please

Anónimo dijo...

Por favor sigue escribiendo

aNaHi/Vegeta dijo...

iNTERESNATE, hUMM

ESPERO QUE SIGAS ESCRIBIENDO