domingo, 21 de julio de 2013

La Memorias de Vegeta (Entrada 82)



9 de Agosto 791

El humor de Bulma mejoro mucho en los siguientes días, cada vez que la descubríamos contemplando su anillo, los padres de Bulma y yo intercambiábamos miradas complicidad. También su comportamiento era más afectuoso de lo normal, al punto de ser un poco incómodo, los constantes abrazos y furtivos besos eran agradables, pero pronto empezaron a tornarse vergonzosamente agobiantes.

Por otro lado, su entusiasmo con la boda era más que obvio. Después de hablarlo, decidimos poner fecha a la ceremonia para dentro de un mes, dejando así suficiente tiempo para los preparativos y dado a que yo no tenía mucha idea de lo que esto involucraba accedí por completo a dejar las decisiones del evento a “mi prometida” después de todo este era más una celebración para ella que para mí.

Volví a mi rutina diaria paulatinamente, entrenar, leer, salir con Bulma al menos una vez a la semana y hacer el amor cada noche. Afortunadamente la libido de mi mujer era equiparable a la mía, por lo que no tenía ningún reparo en que compartiéramos la cama muy seguido. De cuando en cuando Bulma pedía mi opinión sobre los preparativos, los arreglos, colores o algún detalle sobre la boda aunque debo admitir que los únicos detalles a los que preste atención eran los de la comida. Lejos de sentirme atosigado por esto, me  daba gusto ver a Bulma tan sonriente y además era muy conveniente que se distrajera con algo más que el trabajo, usualmente termina tan frustrada cuando tiene un mal día en el trabajo que no quiero ni dirigirle la palabra.

Por otro lado, Trunks seguía un poco resentido conmigo por  no permitirle entrar en la cámara de gravedad, así que en un impulso de buen humor lo metí a entrenar conmigo bajo una gravedad 1G mayor a la de la tierra, la cual si bien no fue difícil para el, si represento una molestia, lo cual lo persuadió de  no entrar ahí sin mi permiso y supervisión. Le diseñe un nuevo programa de ejercicios el cual debía seguir al pie de la letra si quería alcanzar resultado deseado, el cual llevo a cabo sin ninguna queja. En compensación yo lo llevaba volando a casa de Gohan para que jugara con Goten cada fin de semana. Así Bulma y yo teníamos más tiempo libre para nosotros, usualmente salíamos de paseo por la ciudad y por la noche hacíamos el amor. Dado que entre semana Bulma estaba atareada con el trabajo los preparativos la boda, no nos veíamos constantemente durante el día, pero empezamos a pasar mas tiempo durmiendo juntos. Por lo general llegaba tan cansada de su jornada que se quedaba dormida en cuanto se acostaba en la cama y en un par de ocasiones tuve que llevarla cargando a la alcoba, ya que se quedaba dormida a medio camino.

Yo por otra parte empecé a concentrarme un poco más en mi entrenamiento. Había estado siendo un poco negligente en los últimos meses, me imagine que después de tantos años de no contar con un adversario o una meta tangible, había perdido parte de mi impulso por volverme más fuerte. Mi ambición por superar los poderes de un súper saiyajin había perdido fuerza con el tiempo, pero por más que lo meditaba no lograba descubrir el porqué; así que en lugar de estarle dando vueltas, decidí dejar que todo fluyera naturalmente.


El día de la boda se acercaba cada vez más y  semanas antes ya se empezaba a notar una atmosfera diferente en la casa. Bulma y su madre revisaban catálogos con vestidos de novia, arreglos florales, menús para la cena de recepción y cientos de cosas que a mi parecer eran superfluas.

-        ¡Ah! Vegeta ¿puedes venir un momento? – me llamo Bulma una tarde al salir de la cámara de gravedad.
-        ¿Qué es lo que quieres?
-        Te presento al Sr. Mauricio Sartini, viene a tomarte las medidas para tu traje.
-        ¡Ash encantado jovenaso! – Saludo de una manera extremadamente amanerada el hombre delgaducho junto a Bulma.

Su rostro se veía joven, pero su cabello mostraba sendas canas a los lados. Un Bigote finamente delineado le adornaba el labio superior e iba vestido en un brillante traje color vino, con una pañoleta amarilla rodeándole el cuello. Estreche su mano, la cual me había tendido de la manera menos masculina que haya visto en mi vida.

-        Bueno, los dejare solos. Mauricio ya sabe las especificaciones para tu traje, los te tomara las medidas para empezar a confeccionarlo.
-        …- Asentí con la cabeza no muy seguro de en qué me estaba metiendo.
-        Levante por favor sus brazos… aja, muy bien – dijo mientras sacaba de su bolsillo una cinta métrica y de su saco una libreta y una pluma.
-       
-        Brazo… bíceps… ¡ay mira nada más que macizo! – dijo mientras media mi brazo.
-       
-        Espalda ¡uff! – exclamo mientras se acomodaba tras de mí.
-       
-        Pecho… ¡Uy que bárbaro! – vocifero al rodearme con la cinta.
-        … - esto empezaba a tornarse incómodo.
-        Cintura… cadera… entre pierna ¡ay que emoción!
-        ¡¿Qué?!
-        Digo que, que emoción por la boda.

En menos de 5 minutos había tomado las medidas necesarias, pero se sintió mucho más tiempo que eso. Me despedí del modisto y me retire a mi habitación para bañarme; al entrar al cuarto note un paquete y una nota sobre mi cama. “Gracias por ser tan paciente, mi príncipe” La nota iba perfumada, reconocí de inmediato el aroma de Bulma en ella. Abri el paquete y con gusto vi que se trataba de una caja de mis chocolates preferidos, sonreí complacido al ver la sorpresa y abrí la caja para saborear uno  antes de bañarme. Más tarde baje a comer vistiendo pantalones de mezclilla y una camisa que Bulma me regalo hace un par de meses, siempre que me regala ropa es algo que le gusta que me ponga, así que decidí devolverle el gesto con lo que sé que le encanta, “yo” por supuesto.

Ya todos estaban en la mesa al bajar, el padre de Bulma leía el periódico mientras Bulma y su padre servían la comida y Trunks jugaba con el gato de su abuelo.

-        Trunks deja ese animal y ve a lavarte las manos – le ordene.
-        … si – un atisbo de desafío brillo en sus ojos antes de extinguirse y obedecer sin pensárselo dos veces.
-        Vegeta, ¿Te sirvo ya? – me pregunto Bulma.
-        Si… por favor – remarque antes de que la mirada acusadora de mi mujer recayera sobre mi.
-        Seguro que te verás muy apuesto con tu nuevo traje Vegeta – dijo la Sra. Briefs – ¿qué tipo de atuendo será?
-        ¿Tipo?
-        Si, ¿smoking, un frac o quizás un Tuxedo?
-       
-        Sera un Tuxedo mama – respondió Bulma al tiempo que ponía frente a mí un plato con muslos de pollo y ensalada – y estoy segura que se verá guapísimo con el.

Me dio un beso en la mejilla y se sentó a mi lado, sonreía ampliamente mientras me veía sonrojarme. Desde que le pedí matrimonio sus muestras de afecto se habían vuelto más constantes y efusivas no me molestaba, pero era un poco vergonzoso cuando lo hacia delante de sus padres.

-        Y ¿ya decidieron a donde se van a ir de luna de miel? – Pregunto la madre de Bulma con alegre curiosidad
-        ¿Luna de Miel? – pregunte, ese era un término completamente desconocido para mí.
-        Es un viaje de recién casados Vegeta, una tradición – se apresuró a decir el Dr. Briefs
-        Aun no lo habíamos planeado, pero cualquier lugar estará bien – agrego Bulma.

Terminamos de comer y Bulma y su madre Volvieron a ocuparse con los preparativos de la boda, Trunks se fue a jugar con su abuelo en los jardines. Yo me quede en la biblioteca y busque más sobre esa “tradición” algo me decía que era tan importante como la boda, así que no quería que me tomara por sorpresa.

Los días seguían pasando y pronto el patio trasero se había convertido en una improvisada capilla, comedor y pista de baile; se repartieron invitaciones, se contrataron música, meseros, cocineros y un sinfín de detalles más que me parecían innecesarios. En la semana previa al evento Bulma insistió en que realizáramos 3 ensayos. Estos fueron un verdadero incordio. Repetir una y otra vez los mismos pasos, los mismos diálogos decenas de veces y 3 veces en la misma semana casi acaban con mi paciencia. Pero al ver a Bulma dirigir las cosas con diligencia y perseverancia me hizo recordar que ella también se estaba esforzando y también que estaba haciendo esto por ella.

La semana se acortaba mientras que los preparativos iban quedando listos, los invitados confirmaron su asistencia, el vestido y traje de bodas habían sido terminados. Por fin era un día antes de la boda y Bulma había salido a prepararse, según la tradición el novio no podía ver a la novia hasta la ceremonia así que pase el día en compañía de mi futuro suegro, quien todo el tiempo estuvo tan relajado como siempre, pero si llegue a notarlo un poco más alegre, no dudaba que el ver realizado el sueño de su hija lo hacía también feliz a él. Trunks estaba un poco malhumorado ya que no ni yo ni Bulma ni sus abuelos le habíamos prestado mucha atención en los últimos días, pero basto con la promesa de un viaje a la playa con su madre y yo para que aceptara comportarse.

Al día siguiente, los hombres en la casa nos preparamos con calma para  la boda, pero las mujeres salieron desde muy temprano al salón de belleza. Para las 2:00pm ya habían llegado los meseros y encarcados de la ceremonia, a las 4:00pm los aperitivos llegaron en camiones de la corporación capsula a las 6:00pm Trunks, Su abuelo y yo estábamos ya listos el y su abuelo en trajes negros y yo en mi tuxedo blanco con corbata color champaña. La ceremonia seria a las 7:00pm y desde las 6:30 empezaron a llegar los invitados. Tal como lo ensayamos, mi deber como el novio era recibir a los que iban llegando y sonreír como idiota fingiendo que me importaban quienes eran. Miembros de la mesa directiva de la compañía, trabajadores de las fabricas, ex compañeros de la escuela de Bulma. Pronto los asientos comenzaron a llenarse en dos anchas columnas frente al altar. Para mi sorpresa Bulma había conseguido que el Rey fungiera como nuestro ministro de paz para casarnos. No me quedaba duda de la importancia de la corporación capsula en el mundo. Minutos antes de las 7 llegaron la esposa de Kakarotto con sus hijos, Krillin y No. 18 con su hija recién nacida, el maestro Roshi Oolong y la tortuga. Incluso Piccoro y Dende asistieron, causando conmoción entre los demás invitados.

7:01pm ¿en dónde diablos estaba mi novia? Un extraño nerviosismo me invadía, me desconcentraba tanto que no podía percibir el ki de Bulma. ¿Le habría pasado algo? ¿Quizás tuvieron un accidente? Y yo aquí parado como un estúpido. Miles de posibilidades me cruzaban la cabeza, cuando de pronto el murmullo de la multitud y el sonido de la marcha nupcial me saco de mis pensamientos.

Al final de la alfombra roja que llevaba al altar, Bulma estaba con su vestido de novia rosa pálido, caminaba hacia mí del brazo de su padre. Lento pero seguro, camino hasta llegar hasta donde yo estaba, el velo le cubría el rostro pero alcanzaba a vislumbrar su sonrisa. Su padre me la entrego con un fuerte apretón de manos y una amplia y afectuosa sonrisa. Su madre a un lado de mi sonreía como siempre pero se secaba una que otra lagrima con un pañuelo.

Nos encaramos hacia el rey, era un hombre perro de muy baja estatura y un enorme mostacho blanco, pero su voz era Grave y solemne.

-        Queridos amigos – dijo con firmesa el rey – estamos aquí reunidos el día de hoy para ver como está feliz pareja se une en matrimonio. Vegeta, ¿Aceptas a Bulma Briefs como tu leal esposa, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad hasta que la muerte los separe?
-        … - Trague saliva con fuerza para deshacer el nudo en mi garganta - ¡acepto! – pronuncie un poco más fuerte de lo que había planeado, Bulma soltó una pequeña risita por lo bajo.
-        Bulma Briefs, ¿aceptas a Vegeta como tu leal esposo en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad hasta que la muerte los separe?
-        Si, acepto – dijo con claridad y sorprendente seguridad.
-        Si hay alguien que se oponga a este matrimonio que hable ahora o calle para siempre…
-        … - tuve que resistir el instinto de mirar a atrás por si alguna sabandija osaba interponerse.
-        Entonces los declaro marido y mujer, puedes besar a la novia – dijo con una sonrisa.

Me gire hacia Bulma y ella hacia a mí. Levante el velo y sus ojos me miraron radiantes de alegría, se veía sumamente hermosa, tanto que hizo que mi corazón se acelerara. Tome con suavidad su rostro entre mis manos y la bese con ternura, por fin había podido devolverle un poco de la felicidad que ella me había dado en todo este tiempo.

Bueno, continuare Narrando lo que ocurrió después en la recepción. Mejor me voy a dormir, mañana tengo que comprarle a Bulma algo para nuestro aniversario.




5 comentarios:

victoria carina paz dijo...

quiero leer que pasa en la recepcion, siempre pasan cosas que uno no prevee...me pregunto invitaron a yamcha xD
solo espero la prox entrada

Vitrioluz, El Fecundo en Ardides dijo...

Jajajaja yo me pregunté lo mismo! Que onda con Yamcha!

Danielitha Laguna Flores dijo...

ya somos 3 o.O ke onda con yamcha Lo invitaron a la boda?? y si lo iinvitaron Lo amarraron a la silla?? Al menos un gruñido de su parte No creen?? :) pero en fin estuvo buenisima y muy liinda tu entrada ¡¡¡FELICIDADES!!! resibi una notificacion de face (te puse like), de ke compartiste una entrada e inmediatamente fui me encantto.

Anónimo dijo...

yamcha murio en un accidente de coche cuando hiba a la boda :P at-koko

keaNera dijo...

falta mucho para recepción?? y para la luna de miel??? (baba) esperamos con ansias, seguro valdrá la pena!