domingo, 6 de enero de 2013

Las Memorias de Vegeta (Entrada 59)



26 de Julio 791 11:45am

Los meses pasaron y pronto habían pasado 5 años tras la muerte de Kakarotto. Pocas cosas habían cambiado y otras tantas se desarrollaron de manera distinta a lo que hubiera esperado. Bulma comenzó a fumar conforme su trabajo en la corporación capsula aumentaba, esto me desagradaba bastante, al punto que dejo de hacerlo en mi presencia. Trunks por otra parte se había vuelto más independiente de su madre, y prefería pasar tiempo conmigo, usualmente entrenando, pero aun no tenía la fuerza necesaria para entrar conmigo a la cámara de gravedad. El padre de Bulma y yo dedicábamos los fines de semana a analizar los datos de mis entrenamientos con el fin de encontrar deficiencias y ajustar los márgenes de rendimiento. En estos 5 años mi fuerza había aumentado considerablemente, estimaba que ahora estaba al mismo nivel que Kakarotto cuando peleo en el torneo de Cell; pero aun no lograba alcanzar el poder de Gohan, el cual se había vuelto un visitante recurrente en nuestra casa y a menudo traía a su hermano Goten para jugar con Trunks. Por su parte, la madre de Bulma… continuaba siendo la misma, de hecho no parecía envejecer  en lo absoluto, tanto que llegue a preguntarme si alguna vez le había pedido a las esferas del dragón juventud eterna.

Trunks, ahora casi de 5 años era una maquinita imparable que se la pasaba corriendo y riendo por toda la casa, además ahora podía hablar de manera fluida con su aguda voz infantil, por lo que aún más a menudo intentaba pasar tiempo conmigo, pero su contante palabrería lo hacía más insoportable, así que me refugiaba en la cámara de gravedad, a la cual le había prohibido acceder “por su propio bien”. Sin embargo  procuraba ponerle un poco de atención de vez en cuando para asegurarme de su desarrollo, la mayoría de las veces le ponía desafíos de fuerza y velocidad para corroborar sus límites; como era de esperarse de mi hijo, sus habilidades superaban por mucho a las de los demás niños de su edad, siendo Goten el único que podía seguirle el paso mientras jugaban, pero Trunks siempre demostraba tener más aptitudes físicas y un carácter más aventurado, con lo cual pronto se volvió el líder del dúo. Por lo general se les podía ver tratando de tomar comida o dulces a escondidas de la cocina o queriendo entrar a las zonas restringidas del laboratorio de la corporación capsula, incluso algunas veces llegaban a la biblioteca implorando que los escondiera de sus madres tras haber hacer alguna travesura.


A mediados de ese año fue cuando empecé a notar lo tranquila que se había vuelto la vida, mis entrenamientos se volvieron más enfocados en mantener mi condición en vez de tratar constantemente de incrementar mi fuerza. En lugar de esto, me enfoque en potenciar los efectos de mi transformación en mi cuerpo, quería alcanzar el completo potencial del súper saiyajin con la esperanza de descubrir cómo superar este nivel; por varias semanas trate de hacer memoria acerca de los textos que leí en el aivarc cuando era niño, mis recuerdos de esa época eran vagos, pero tenía la certeza de haber leído un pergamino con la descripción del súper saiyajin, de ese texto lo que más permaneció en mi mente fue la capacidad de alcanzar un poder inagotable. Ahora que había trascendido los límites de un saiyajin normal sabía que esto no era más que una exageración, sin embargo era muy cierto que el vigor de mi cuerpo aumentaba al estar transformado, a pesar de que se consumía mucho más poder para mantener la transformación, conforme el cuerpo se acostumbraba a este estado era más fácil mantenerlo por más tiempo.

Una mañana me encontraba en la biblioteca revisando las notas de los experimentos que habíamos realizado el Dr. Briefs y yo, cuando de pronto alguien entro rompiendo mi concentración.

-        … - Permanecí en silencio mientras una bella mujer de cabello corto caminaba hacia mí.
-        ¡Ah! Así que aquí estabas Vegeta – dijo la mujer con una familiar voz.
-        ¡¿Eh?! – solo al escucharla hablar Salí totalmente de mis cavilaciones y me di cuenta de que era Bulma.
-        ¿Qué te parece mi nuevo corte de cabello?, ¿verdad que es muy sofisticado?

Su cabello estaba dramáticamente más corto, además sus labios tenían labial el cual no solía usar en casa, lo reservaba para cuando salíamos a algún lugar especial o cuando estaba en la las oficinas con los inversionistas de la corporación capsula. A comparación del largo que siempre le había visto esto era MUY corto.

-        ¿Pero que diablos fue lo que hiciste? – le pregunte con cierta molestia.
-        Solo me corte el cabello Vegeta, ya hacía mucho que no lo traía tan corto.
-        ¡Mentira! Yo jamás te había visto con el cabello corto.
-        Pues claro que no, en ese entonces aun no te conocía, por si ya lo olvidaste la primera vez que nos vimos fue en Namekusei.
-        Por supuesto que lo recuerdo, no dejabas de gritar  cada que me veías mujer.
-        ¿Y cómo no hacerlo si siempre tenías esa cara de malo?
-        ¡Aaiiigh! Como sea, no me gusta cómo se te ve.
-        ¿Pero qué dices? Esta es la última tendencia de la moda.
-        ¡Pamplinas!
-        ¡Ah mama, que bonito se ve tu cabello! – interrumpió Trunks que entro entonces en la biblioteca.
-        ¡Gracias Trunks! ¿ya ves? Hasta tu hijo sabe que se ve bien.
-        ¡Bah!

Bulma se dio la vuelta y se dispuso a salir llevando de la Trunks de la mano… y entonces lo vi, cuando mi mujer me dio la espalda vi lo que se convertiría en una fijación para mi hasta el día de hoy. La nuca de Bulma está al descubierto y por alguna razón  era sumamente atrayente,  aquí el corte esta aún más al ras, en el nacimiento de su cabello estaba casi a rape, sin poderlo evitar me acerque lentamente y estire mi mano hacia ella y deslice un dedo por su nuca; la reacción de Bulma no tuvo precio. Su cabello se erizo tanto que por un momento creí que se convertiría en súper saiyajin, la piel se le puso de gallina y un visible estremecimiento la recorrió de pies a cabeza.

-        ¡UUUIIGGH! ¡no hagas eso! – grito volteándose hacia mí, su cara estaba completamente roja y sus pupilas sumamente dilatadas.

Sin poderlo evitar la rodee con mi brazo y volví a acariciar su nuca con mis dedos, como era de esperarse el efecto fe magnificado y mara mi deleite Bulma hizo nuevamente una adorable rabieta; pero no solo eso, sino que se aferró a mi camiseta con fuerza, como si…

-        Bulma ¿acaso eso te…?
-        … - Me miro con sus ojos vibrando y aun mas sonrojada, entonces la tome en mis brazos y me encamine a nuestra habitación.
-        Trunks ve y dile a tu abuelo que hoy coy a entrenar con tu madre, que no me espere.
-        ¡Puedo ir yo también!
-        Ve a jugar con tu abuelo Trunks – le ordeno Bulma y el pequeño obedeció de mala gana.
-        Puede que ese corte no se tan malo después de todo – le dije al oído mientras subíamos las escaleras y ella solo contesto con una picara risita.

Hablando de Bulma y su sexy nuca, en donde se habrá metido, creo que ire a entrenar un poco con ella antes de continuar.

2 comentarios:

Vitrioluz, El Fecundo en Ardides dijo...

Mi look favorito de Bulma es ese, el de la Saga de Majin Boo con su cabello corto y su vestido rojo...

veronica ruiz dijo...

Muy bueno