domingo, 6 de febrero de 2011

Las Memorias de Vegeta (Entrada 19)

 
30 de Junio 791 5:25pm

No. 18 sonreía confianzudamente mientras me miraba, me pregunte por un momento que pensamientos tendría en su cerebro de tostadora.

-         Desde el principio no estabas peleando en serio – Dijo colocando sus manos en las caderas.
-         Por supuesto, si peleo enserio la tierra explotaría por completo.
-         Pues yo tampoco estoy peleando en serio, ya te diste cuenta ¿no?
-         ¿Ah? Pues entonces pelea bien… es mejor que lo hagas de una vez, porque sino te arrepentirás.
-         Bien peleare enserio.

Me gire para ponerme en guardia, pero con una velocidad inaudita la androide me dio un cabezazo antes de que pudiera reaccionar e inmediatamente retrocedió de un salto, no tenia ni un rasguño, pero yo en cambio podía sentir un hilillo de sangre que bajaba por mi frente, la visión de mi ojo derecho se enrojeció haciéndome parpadear hasta aliviar el ardor. Furioso me lance con fuerza contra ella, y golpe su estomago, estaba seguro de que mi puño atravesaría su abdomen, pero fu recibido con un rodillazo en mi propio estomago y mi golpe no fue capas de moverla un centímetro. Sentí que la fuerza abandonaba mis piernas mientras el herrumbroso sabor de mi sangre llenaba mi boca, pero antes de que pudiera caer, la androide me detuvo con la punta de un dedo apoyada en mi barbilla y me empujo atrás lentamente hasta que mi rostro quedo frente a ella; el aire aun no volvía a mis pulmones y permanecí inmóvil. Sin un segundo de espera me golpeo con su mano izquierda mandándome a volar y penetrando en la roca de la montaña.


¿Qué demonios había sido eso?, esa velocidad y fuerza no eran iguales a las de hace un momento, al parecer la muñeca mecánica seria una mayor diversión de lo que esperaba. Mi primer impulso fue atacar de manera aguerrida y barrer el suelo con ella, pero de pronto me di cuenta de la presencia de Piccoro y los demás, así que trate de serenarme y Salí lentamente del agujero.

-         Sr. Vegeta – grito Trunks al verme salir, efectivamente todas las sabandijas estaban aquí.
-         Pero que sujetos tan fastidiosos son ustedes… ¿A caso creen que pueden ser de utilidad en esta pelea?
-         Huyamos de aquí Sr. Vegeta, si usted se queda morirá y todo por culpa de su orgullo ¡se lo estoy pidiendo por favor!
-         ¡¿Quieres que te vuelva a golpear?!, ¡me estorbas, largo de aquí!
-         Si quieren huir lo pueden hacer, porque nosotros no estamos interesados en los cobardes que huyen – dijo la altanera muñeca mecánica.
-         ¡Ya basta de bromas! No veo la necesidad de huir justo cuando voy a acabar contigo – ya no era solo por acabar con esos androides, era mi orgullo lo que estaba en juego – Te voy a decir una cosa; prefiero pelear solo y morir que luchar junto con esos terrícolas mas aun con el inútil de Kakarotto, no quiero que vuelvan a mezclarme con ese grupo de incompetentes.

El androide 17 se acerco lentamente mientras aplaudía.

-         Que gran discurso, por la manera de pelear no cabe duda que eres el príncipe de los saiyajin – dijo con una sonrisa en el rostro
-         No es necesario que me lo digan unos muñecos de chatarra como ustedes, solo son unos niños tontos.
-         Pero como todos sabemos que ustedes son peleadores de artes marciales – dijo mientras miraba a todos los presentes – me imagino que nadie va a interferir en la pelea entre Vegeta y No. 18… ya que si lo hacen… con mucho gusto… también… participare en la pelea.
-         Estos sujetos siempre respetan sus principios como peleadores, te aseguro que jamás se meterán en esta batalla – le respondí al joven de cabello negro.
-         Eso me parece bien.
-         ¿Vamos a continuar? – Pregunto la rubia con un extraño tono seductor
-         Por supuesto – respondí excitado no por su voz si no por las ansias de pelea.
-         Así debe ser.

Antes de que sus palabras terminaran de llegar a mis oídos ya había sido proyectado hacia el aire por un veloz golpe de su parte, pero de inmediato me recupere y golpee su estomago con mi cabeza, seguido de mi poderoso golpe de martillo en su espalda (mi golpe favorito debo agregar) que hizo que se precipitara a la cima de la meseta sobre al carretera, ahí tendida sobre la roca fue presa fácil para uno d mis ataques de energía. Antes de que el polvo se disipara baje para cerciorarme del resultado; ella seguía de pie, pero ahora su ropa se había desgarrado un poco, su chamarra de mezclilla estaba rota y su cabello ligeramente desordenado.

-         Es asombroso, te levantaste como si nada hubiera ocurrido – reconocí su resistencia.
-         Estoy sorprendida – algo diferente había en su voz, ¿enojo tal ves? Pensé  – no pensé que un extra terrestre, quiero decir un simple humano fuera capaz de hacer esto… Eso significa que ese hombre llamado Goku puede llegar a se mas fuerte – agrego al tiempo que se despojaba de la chamarra rota.
-         Que tonterías, tal y como puedes ver en esta batalla he sobre pasado sus poderes y soy el mas fuerte de los dos.
-         Vaya, entonces ninguno de los dos puede vencerme.
-         ¡¿Qué dijiste?!

Esa chatarra parlante se estaba pasando de lista, la ataque sin demora. Rápida y ferozmente mis ataques la hicieron retroceder mientras bloqueaba, pero en pocos instantes su comenzó a avanzar aun mientras se defendía, sonriendo confiada estaba obligándome a retroceder a mi. Estaba empezando a agotarme, pero ella no sudaba ni una gota, ¿era realmente ilimitada su energía?; ahora yo era el que estaba a la defensiva, mis movimientos empezaban a hacerse lentos, hasta que logro golpearme, con una rápida sucesión de puñetazos y patadas me derribo haciéndome caer contra una saliente en el suelo resquebrajado. Mi cuerpo adolorido no respondía bien mientras ella me miraba como si jugara, ¡estaba jugando conmigo!; lleno de frustración trate de patearla tan rápido y fuete como pude, pero mi movimiento fue torpe, tan torpe que todo lo que tuvo que hacer fue saltar para esquivarlo, me gire para atacar nuevamente pero una patada en mi barbilla me hizo dar tumbos mientras luchaba por no caer al suelo, volví a girarme, pero ahora una nueva patada impacto contra mi brazo izquierdo. Con un audible crujido acompañado de un dolor inmenso mi brazo se doblo en un ángulo imposible, pera quedar colgando inerte e inútil, estaba roto.

Demonios, recordar eso me ha quitado las ganas de escribir, creo que seguiré cuando se me pase el malestar.

2 comentarios:

Aurora Johanna dijo...

Debo decir, que has narrado bastante bien la experiencia del principe Saiayin en el combate, conoces de cerca sus batallas y su personalidad. Me honra que conozcas tan bien mi modo de pensar. Enhorabuena, he leido tus fanfric y estan muy bien. continua asi.

Anónimo dijo...

sii pusieran mas estariia superr wouu enserioo