domingo, 5 de septiembre de 2010

Las Memorias de Vegeta (Entrada 4)


17 de Junio 791

¿Cuando fue que me di cuenta?... no sabría decirlo con exactitud, pero se que esta mujer me pareció atractiva desde la primera vez que la vi, llamo mi atención en el momento que me ofreció quedarme en si casa e hizo que despertaran en mi sentimientos por ella cuando la vi dormida a un lado de mi cama, donde yo yacía mal herido, y cuando tomo mi mano pidiéndome que no me marchara supe que me había enamorado…


Amor, una palabra que ni siquiera sabia que existía en mi vocabulario ahora se habría paso en mi corazón golpeando de manera traicionera y derrumbando las murallas de mi mente. Estaba ahí parada en medio de la noche, iluminada por la luna y las estrellas únicamente, podía sentir el calor de su mano en la mía; ya muchas veces antes había sentido el calor de otro cuerpo, la sensación de mi puño golpeando la carne de mis oponentes y su sangre ardiente salpicarme la cara, pero la calidez que esta mujer me transmitía hacia que mis latidos retumbaran mis oídos. De repente se acerco mas a mi, quedando su cuerpo tan cerca del mio que pude percibir el aroma de su cabello.

-         Dime que no te iras - dijo suavemente.
-         Creí que eso era lo que querías.
-         Estaba molesta… y confundida, pero cuando te fuiste le di vueltas en mi cabeza una y otra vez hasta que supe que era lo que quería en realidad.
-         ¿Qué cosa? – pregunte con un nudo en la garganta.

Miro en dirección al suelo por un momento como si dudara y luego me miro fijamente, la decisión en sus ojos por un momento me hizo pensar que me lanzaría otra bofetada pero en lugar de eso dijo - esto – con rapidez rodeo mi cuello con sus brazos y acercando su rostro al mió hizo que nuestros labios quedaran juntos; sentí que un rayo me había caído encima y corría desde mi boca hasta mis talones haciéndome perder las fuerzas, mi primer impulso fue alejarla de mi, pero no logre ordenarle a mi cuerpo que lo hiciera, esta humana infinitamente mas débil que yo me tenia atrapado en un abrazo que no podía romper, la suavidad de sus labios no era lo único que sentía, algo blando y confortable se presionaba contra mi pecho.

No supe cuanto tiempo paso pero ella fue quien termino este suceso, separando su cara apenas lo suficiente para que pudiera verla, me  miro y sonrió con ternura. Me quede congelado a pesar del calor que sentía en todo mi cuerpo, no podía decir una sola palabra y es que este era mi primer beso; mi entrenamiento comenzó apenas tuve la capacidad de caminar, mi niñez la pase viajando a distintos planetas con el único fin de hacerme mas fuerte y como miembro de la familia real fui instruido en toda nuestra cultura, pero nunca antes había estado tan cerca de una hembra, esto en parte a las tradiciones de mi pueblo y a la destrucción del planeta vejita.

Bulma me miraba y de pronto soltó una pequeña risita, imagine que mi expresión debía ser muy estupida en esta situación, respire profundamente tratando de recuperar la calma.

-         Me gustas mucho Vegeta – dijo sin mas ni mas, eso fue un golpe bajo que no esperaba y casi hace que se  me salga el corazón.
-        
-         No me importa si todo mundo cree que eres malvado o si tu solo piensas en derrotar a Goku… solo quiero estar a tu lado.

Me sentí indefenso, por primera vez en mi vida no supe como responder, incluso al verme superado por el poder de Freezer en namekusei pude sobre ponerme al miedo a la muerte, pero esta frágil terrícola me había puesto en jaque sin siquiera lanzar un golpe – bueno… solo quería que lo supieras… adiós- diciendo esto mientras me liberaba de sus brazos empezó a caminar de vuelta a la casa. Mi mente se puso en blanco, mi cuerpo se vio esclavo del instinto y la sujete de la mano tomándola por sorpresa, la atraje hacia mi y la aprisione con una mano en su cintura y con la otra en su nuca, la bese guiado por las emociones que se arremolinaban en mi cabeza; ella se resistió ligeramente victima de mi repentino comportamiento, pero pronto se abrazo a mi con fuerza dejándose llevar al igual que yo.

Después de unos minutos permanecimos abrazados, esta experiencia era totalmente nueva para mi, me desconcertaba no saber que hacer enseguida; por lo general el cortejo saiyajin era muy simple, si un guerrero deseaba una hembra solo la tomaba, si es que era lo suficiente mente fuerte, lo mismo era para las mujeres que para lo hombres y si había alguien que se interpusiera se solucionaba peleando; pero esto era diferente, Bulma había declarado su aceptación por mi, y por primera vez no quería recurrir a la violencia para encontrar una respuesta.

-         Vegeta – dijo sacándome de mis pensamientos – si esta bien contigo… ¿te gustaría salir conmigo mañana?
-         ¿Salir?- de que estaba hablando esta mujer.
-         Ya sabes.. tu, yo, solos… una cita.
-         De acuerdo – aunque no estaba muy seguro de que estaba aceptando.

Me beso la mejilla y dijo – hasta mañana entonces – mientras agitaba la mano para después volver al interior de la casa. Pasados un par de minutos yo mismo entre también, pero conciliar el sueño me fue muy difícil, mi cuerpo se negaba a olvidar las nuevas sensaciones que había experimentado y me pedía mas, como pude tranquilice mi espíritu y logre dormir un poco.

Al amanecer un golpeteo en mi puerta me despertó y la voz de esa chica me impero a ir a comer el desayuno. Baje al comedor aun con mis grilletes de sueño puestos, la luz del sol que entraba por las ventanas me hizo proferir insultos en mi lenguaje natal.

Me senté a la mesa a esperar mis alimentos, no era la primera vez que comía con Bulma y su familia, si bien al principio sus padres se sentían nerviosos con mi presencia transcurridos algunos meses se acostumbraron a tenerme cerca, yo por mi parte me limitaba a verlos de la misma forma que miraba a los soldados en los comedores en el planeta Freezer, para mi solo eran bolsas de carne que se sentaban a mi alrededor; la única diferencia es que por años estuve acostumbrado a escuchar solo la platica d Nappa y Raditz, nosotros como saiyajines éramos temidos por la mayoría de los secuaces de ese enano afeminado de Freezer, por lo que siempre teníamos una mesa solo para nosotros.

Pero el ambiente aquí era muy distinto, la platica entre Bulma y su madre era siempre amena y acerca de ropa y postres, con su padre discutía asuntos de la corporación capsula e ideas para nuevos inventos, esto se había convertido en mi rutina matutina.

Pero esta mañana era diferente, siempre era la madre de Bulma quien servia mi comida, pero hoy la misma Bulma se estaba encargado de ello, también, ella quien solía sentarse enfrente mió hoy se sentó justo a mi lado. Este abrupto acontecimiento me impidió disfrutar de mis alimentos, al terminar decidí retomar mi entrenamiento, pero antes de poder levantarme Bulma me detuvo.

-         Será mejor que te des una ducha, te dejare ropa en tu habitación.
-         ¿De que habas mujer? Tengo que continuar mi entrenamiento.
-         ¡Nada de eso!, anoche aceptaste salir conmigo hoy y así será.
-         ¿Que? – El recuerdo de lo sucedido el día de ayer llego vividamente a mi memoria.
-         No hay excusa que valga, vamos a salir y punto.

Estaba apunto de objetar algo, pero note la inquisitiva mirada de los padres de Bulma, así que simplemente acepte, fuera la que fuera esta cita seguramente era mejor que andar divulgando mis intimidades. Me dirigí al cuarto de baño cerca de mi propia habitación, al regresar a esta encontré ropa en mi cama, era una camisa azul y pantalones color negro incluida por supuesto la ropa interior, esta la encontraba bastante incomoda por cierto, cada prenda había sido preparada cuidadosamente y al pie de la cama se encontraba mi calzado, un par de zapatos negros.

Tras unos pocos minutos estuve listo, entonces me encamine a la habitación de Bulma, al tratar de entrar me encontré con la puerta bajo llave.

-         Muchacha, ya estoy listo, vamonos.
-         Ya te dicho que me llames Bulma, ¿Qué no puedes ser mas caballeroso? Ve a esperar en la sala, estaré lista en un momento.

Pude sentir como las venas de mi frente se hinchaban de enojo, esta mujer tan altanera se atrevía a darle órdenes al príncipe de los saiyajin. De mala gana baje a la sala y espere.

Acabo de darme cuenta que me quede sin café, iré a servirme otra taza y volveré a escribir.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Mmm..... si no te molesta me gustaria publicar un capitulo en una pagina que ise :) solo si no te molesta claro ok bueno estan muy buenos saludos adios

musashi X dijo...

Adelante, no tengo incomveniente en ello. gracias por tu visita

Anónimo dijo...

ey carnal, nambre m eres muy bueno en sto, m tienes como en una telenovela, lol saludos :)